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8N: La revolución cultural de las redes sociales

Las nuevas tecnologías permitieron recuperar la libertad de expresión y así vencer a la neodictadura del kirchnerismo. La nueva clase de héroes: los “bloggeros”.

#8N. El 8 de noviembre de 2012 una multitud se movilizó en todo el país para expresar su rechazo al gobierno de la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
#8N. El 8 de noviembre de 2012 una multitud se movilizó en todo el país para expresar su rechazo al gobierno de la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Foto:Cedoc

Unos pocos días atrás se cumplieron cinco años de la mayor movilización de nuestra historia, pero también se dio inicio a una verdadera revolución cultural que nació en las redes sociales. Este fenómeno en comenzó en el intercambio de opiniones de los usuarios, rápidamente se tradujo en acciones fuera de la red e incluyó no solo marchas en las principales ciudades de la Argentina sino también pequeñas poblaciones en el interior. Este proceso se destacó por haberse extendido a las embajadas y consulados en más de treinta países, donde muchos compatriotas radicados en lugares de todo el mundo se movilizaron para pedir por un país que volviera a sus bases político culturales. Todo esto fue posible a un nuevo fenómeno: Las Redes Sociales.

La aparición de esta nueva herramienta, en cuestión de meses dio lugar a una verdadera revolución de espíritu liberal. El reclamo de todos aquellos que participamos se inspiraba en los mismos principios que llevaron a Juan Bautista Alberdi al redactar nuestra Constitución Nacional; que por aquel entonces se encontraban afectados por una andanada autoritaria muy bien definida por la célebre frase de la ex Presidente "Vamos por todo". En efecto, detrás de cada consigna que nos motivaba a postear y marchar estaba la palabra “libertad”. El populismo había logrado sacar de dentro de cada argentino aquel ideario heredado por nuestros padres fundadores. Nos revelamos frente a quienes querían poner límites que atentaban contra los derechos que nuestra Carta Magna garantiza.

Las redes sociales nos dieron el espacio de libertad de expresión, organización y difusión que por aquel entonces el gobierno de turno intentaba restringir mediante sus políticas populistas. Los diarios online fueron pioneros al permitir que los usuarios pudieran opinar, pero el aparato de propaganda supo atacar a quienes pensaban distinto para callar sus voces. En cambio, aquellas plataformas que desde su inicio tenían una aplicación para el esparcimiento, comenzaron a tener un uso netamente político; y a su vez contaban con grupos, eventos, la multiplicidad de perfiles y otras alternativas que superaban la capacidad de reacción populista.

Desde el inicio del año las redes estaban bastante inquietas, pero alcanzó un flyer para que el camino se iniciara el 31 de mayo de 2012, cuando en una pequeña protesta - tal vez unas 500 personas - nos encontramos varios administradores y usuarios de redes; y fue allí cuando nos dimos cuenta que no estábamos solos y contábamos con una nueva y poderosa herramienta de la libertad de expresión. Desde aquella fría noche de otoño comenzamos andar un camino que nos llevó a realizar varias movilizaciones, incluida la masiva y nacional del #13S, que sorprendió a todos aquellos acostumbrados a los medios tradicionales. Luego vendría el 8N y una mayor aún el 18A de 2013. Esta organización mediante las redes sociales, sumado al aporte que desde este espacio se brindó para que las fuerzas políticas pudieran fiscalizar adecuadamente nos llevó a la salida del populismo en el 2015.

Aprendimos de las experiencias recientes de otros países, tales como España, Egipto y Tunez, mejoramos el uso de la red social para este tipo de participación y hemos servido de ejemplo para el activismo en otros lugares del mundo como en Venezuela, Brasil, Ucrania y recientemente Polonia. Cuando comenzamos, quienes nos representaban habían dejado un vacío y todos sentíamos esa falta, es por eso que todo lo que manifestábamos en las redes se viralizaba a una velocidad asombrosa; dando lugar a una nueva clase de héroes: “los blogueros”, y permitiendo dar forma a todos los logros posteriores.

El 8N ha sido el resultado de una inmensa labor colectiva, donde cada uno dio lo mejor de sí mismo; nos organizamos en un nuevo ámbito (el virtual) y sin conocernos nos volvimos como hermanos. Esta experiencia nos permite afirmar sin dudas que el activismo en redes sociales ha sido el verdadero vencedor del populismo o kirchnerismo, como se lo denominaba localmente. Desde que esta comunidad de activistas del SXXI se puso en marcha, la neodictadura nunca más pudo recuperarse y la oposición pudo encontrar el espacio que antes no supo ocupar para ejercer su rol. Atrás quedarán muchas otras anécdotas de todos aquellos que participamos intensamente en el diseño de esta verdadera REVOLUCIÓN DEL SENTIDO COMUN.


Nazareno Etchepare