CIENCIA

Argentina y EE.UU. estudiarán el retroceso del hielo antártico

Científicos de ambos países explorarán la barrera de Larsen y sus cambios. Buscan instalar una estación científica en la base Matienzo.

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Foto:Gentileza Ted Scambos/Nsidc

Desde que en el verano de 2002 colapsó el sector de la barrera de hielo Larsen B, en la Antártida, los científicos se preguntan qué pasará con las otras áreas de la barrera y cuáles son las consecuencias de lo que se desintegró a causa del calentamiento global. Por esta razón, investigadores argentinos y estadounidenses planean hacer un trabajo conjunto que se iniciará esta semana con una exploración en la zona.
“Queremos entender los cambios geológicos, biológicos y oceánicos que se dan en la región. La corteza terrestre ahora se está levantando en esa zona y donde antes sólo había hielo aparecieron pequeños animales marinos y plancton. Además, cambió la interacción entre el aire y el océano”, le explicó a PERFIL el glaciólogo Ted Scambos, del Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de los Estados Unidos, momentos antes de partir hacia la Antártida.
“La corteza terrestre tiene cierta elasticidad, por eso al retirarse los bloques de hielo que pesan miles de toneladas se levanta de a poco”, explicó el ingeniero Sebastián Marinsek, del Departamento de Glaciología del Instituto Antártico Argentino (IAA). Ambos investigadores coinciden en alertar que el colapso de algunos sectores de la barrera Larsen hace que los glaciares avancen con mayor rapidez hacia el océano porque ya no están los bloques de hielo que los contenían.
Tal es la importancia del avance de los glaciares que durante este mes el ingeniero Marinsek instalará en la Antártida los equipos necesarios para el monitoreo de los mismos a través del satélite SAC-D en un proyecto totalmente argentino. “La zona sur de la Base Marambio cambió mucho debido al clima. Bloques de hielo de gran tamaño se han desintegrado. El hielo está drenando entre tres y cuatro veces más rápido ahora. El hielo se retira del continente hasta un milímetro por año, que es muy rápido para lo que es este tipo de movimiento”, detalló Scambos.
El proyecto que los norteamericanos llevan adelante se llama Larissa (Larsen Ice Shelf System Antarctica) y, si se dan las condiciones, a partir del año que viene se instalará una estación científica en la zona donde está ubicada la base argentina Matienzo en la que también participarán glaciólogos, geólogos y oceanógrafos argentinos del IAA. “El estudio en el área donde está la base Matienzo permitirá tener más detalles e integrar lo que ya venimos observando. Esta zona es como un laboratorio natural de lo que puede ocurrir en la mayor parte de la Antártida en las próximas décadas y en el siglo que viene”, comentó Scambos.
Además de reparar algunas de las estaciones meteorológicas que tienen en la península Antártica, el equipo liderado por Scambos hará una visita a la base Matienzo junto con miembros del IAA para planificar la investigación futura.
“Esta zona está cambiando rápidamente y puede cambiar aún más en los próximos años. Mediante el monitoreo de los lugares donde ya se dieron cambios abruptos y de las áreas que parecen estar al límite de una gran ruptura, vamos a entender los procesos que conducen a la pérdida de la masa de la capa de hielo”, concluyó Scambos



Cecilia Farre