CIENCIA TRAS LA MUERTE DE UN JOVEN QUE PRACTICABA CROSSFIT

Buscan que todos los gimnasios tengan desfibriladores cardíacos

Un proyecto de ley porteño apunta a colocar estos dispositivos en centros deportivos. Para los médicos, debería ser obligatorio como el matafuegos.

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Foto:Cedoc

La muerte de Manuel López Pujato, de 26 años, a causa de un paro cardiorrespiratorio mientras realizaba el precalentamiento de su clase de CrossFit, encendió el debate: ¿tienen los gimnasios y sus profesores los recursos y la capacitación necesaria para actuar ante situaciones de emergencia que puedan poner en riesgo la vida? Esto incluiría, según los expertos, nociones de resucitación cardiopulmonar (RCP) y un desfibrilador externo automático (DEA).

Aunque el CrossFit es una actividad física intensa, lo cierto es que los boxes –como se llaman los recintos en los que se practica– están regidos por la Ley 139 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), sancionada en 1998 y modificada en 2011, que sólo exige a quienes realizan ejercicio en un gimnasio presentar anualmente un certificado de aptitud física expedido por un profesional. El problema es que esta normativa en la práctica no siempre se cumple. Pero, además, falta capacitación en RCP y desfibriladores.

“Está demostrado que la puesta en marcha de técnicas básicas de RCP –es decir, masaje cardíaco– salva el 5% de las vidas luego de una falla cardíaca o un paro cardiorrespiratorio. Si a eso le sumamos un desfibrilador, superamos el 50%”, le dijo a PERFIL Jorge González Zuelgaray, director del Centro de Arritmias Cardíacas de la UBA y presidente de Arrhythmia Alliance Argentina, que está próxima a estrenar su Campaña Móvil de detección de patologías en lugares de práctica deportiva de bajos recursos. El especialista agregó que aprender a manejar el DEA lleva, “como mucho”, cuatro horas y que éste “es tan perfecto que en el caso de cuadros que no son para desfibrilar, como podría ser un desmayo, no se activa”.

“El conocimiento de técnicas de RCP es muy valioso porque mantiene artificialmente la circulación del corazón gracias al masaje cardíaco, pero lo cierto es que en arritmias –principal causa de paro cardiorrespiratorio en adultos– sin el choque eléctrico que genera un DEA es muy difícil la sobrevida. Por otro lado, cada minuto que se pierde representa un 10% menos de probabilidades de vivir. Por eso, es fundamental que las ambulancias –que siempre cuentan con un DEA– lleguen a tiempo”, sostuvo Leandro Seoane, médico del servicio de Emergencias del Hospital Universitario Austral y coordinador del Centro de Entrenamiento Internacional de la American Heart Association.

Leyes en espera. Existe una Ley nacional sancionada en 2012 y que promueve la obligatoriedad de la enseñanza de RCP a todos los estudiantes secundarios. Sin embargo, aún no fue reglamentada. Lo mismo ocurre con la Ley 4.077 de CABA, aprobada en 2012, que obliga a la existencia de DEA en “lugares de concurrencia masiva y riesgo potencial”. En este caso, la norma no sólo no está reglamentada, sino que además no define qué cantidad de personas se considera concurrencia masiva y qué es riesgo potencial. “Un gimnasio definitivamente es un lugar con riesgo potencial”, opinó González Zuelgaray, también jefe de Electrofisiología y Arritmia del Sanatorio de la Trinidad San Isidro, quien sugirió: “Así como cada tantas personas hay un matafuegos, debería haber un desfibrilador”.

El legislador porteño y presidente del bloque Suma + (UNEN), Hernán Rossi, presentó un proyecto de ley (Exp. 1.334/2014) ante la Comisión de Salud para modificar la Ley 139 y obligar a los gimnasios y clubes a que cuenten con una empresa de emergencias y con los elementos (un DEA) y la capacitación necesarios para realizar RCP y dar primeros auxilios. “Desde su presentación en mayo, el proyecto está ‘durmiendo’ en la comisión, y no fue puesto en el temario de tratamiento”, le dijo Rossi a PERFIL.

“Hablando con ciudadanos usuarios de gimnasios, pensamos en una modificación de la ley que prevenga y que prepare para actuar frente a un evento como el ocurrido recientemente con este joven que practicaba CrossFit. Por eso, hacemos foco en el apto físico –algo con lo que pocos centros cumplen y otros lo hacen con liviandad–, la capacitación y la disponibilidad de desfibriladores. Además, la instrumentación de controles hoy inexistentes y la necesidad de concientizar a la población sobre los riesgos de la práctica deportiva sin recaudos”, completó el legislador.

 

Los profes, con poco entrenamiento en RCP

“Los que enseñan CrossFit no necesariamente tienen que ser profesores de Educación Física, aunque ése es un valor agregado. Pero, más allá de eso e independientemente de la disciplina, antes de empezar a entrenar una persona tiene que averiguar sobre el lugar, pero también quién va a ser su profesor, de dónde viene y cuál es su formación”, señaló a PERFIL Leandro Iturrieta, profesor de Educación Física. “Lo que sí realizan los profes de CrossFit es un curso sumamente exigente, que hay que aprobar con un alto porcentaje de respuestas correctas. Luego, dependiendo de cómo cada box quiera cuidar a sus clientes, se hacen cursos de RCP y primeros auxilios, además de contratar un servicio de emergencias”, refirió Jonathan de Fortia, un box del barrio de Belgrano. Por último, Iturrieta remarcó que en el caso de los profesores las técnicas de RCP se aprenden por fuera de la carrera: “Por lo general, se hace mediante los cursos de la Cruz Roja, ya que en la currícula sólo te dan nociones básicas de reanimación”.



Noelia Veltri