CIENCIA LA MAS SEXY DEL SIGLO XXI

‘Científicos de datos’: la nueva estrella entre las profesiones tech

Combina conocimientos de matemática, estadísticas y programación, y se la puede utilizar para mejorar la eficiencia de cualquier negocio o actividad estatal.

Foto:Shutterstock

Enrique Garabetyan
Ser “científico de datos” no suena como una idea muy atractiva. Sin embargo, en el mundo laboral –dentro del rubro informático– se está convirtiendo en la gran vedette y en uno de los perfiles más demandados.

Hace algunos meses la prestigiosa revista Harvard Bussines Review la denominó la “profesión más sexy del siglo XXI”, porque apunta a convertirse en una especialidad de la que ninguna organización podrá prescindir. A tal punto extiende su campo, que los saberes de un “data scientist” pueden servir hasta para armar una exitosa muestra de arte (ver recuadro).

“Hoy tenemos una gran demanda insatisfecha de profesionales de este rubro”, le dijo a PERFIL Ernesto Mislej, profesor en la Maestría en Explotación de Datos y Descubrimiento del Conocimiento, que dicta la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. “Los cálculos de consultoras especializadas indican que para fines de 2015 se habrán creado más de cuatro millones de empleos relacionados con Big Data y sólo el 30% será cubierto”.

Además, la demanda se está acelerando. “Cada tres meses hacemos un muestreo completo de los ítems laborales más solicitados y ofrecidos. Y encontramos que entre el primer y el segundo trimestre las búsquedas relacionadas con “ciencia de datos” crecieron 37,2%”, detalló Sebastián Siseles, director de Freelancer, una web especializada  en el mundo laboral.

Todoterreno. ¿Qué hace un científico de datos en su vida cotidiana? Son los “sociólogos 2.0”. “Cada vez más los negocios y los gobiernos acumulan bases con todo tipo de datos sobre clientes, usuarios y gobernados. Esa información puede analizarse para encontrar patrones comunes y obtener data valiosa que sirva para predecir la demanda futura o hacer más eficiente el funcionamiento de un negocio o mejorar su logística”, explicó Cecilia Ruz, titular de la comisión asesora de la maestría de la UBA. Y agrega que tanto el Estado como las empresas están recopilando cada vez más datos, generados por dispositivos como celulares, y por el avance de la “internet de las cosas”. “Algunos datos son públicos y otros privados. Pero es posible integrarlos y analizarlos para saber más del negocio o pensar ofertas más atractivas o servicios más eficientes”.

Estas habilidades sirven en todos los segmentos: “El aprovechamiento más intensivo de estas técnicas lo hacen empresas como Facebook, Amazon, Netflix o Google. Pero se suman cada vez más rubros, como Monsanto, Ford o IBM”, detalló Mislej. “Las utilizan para mostrar mejor sus publicidades, ahorrar costos, ofrecer recomendaciones precisas o prever ciertas demandas”.

Juan José López Murphy, líder en data science de la firma Globant, explicó que se emplean técnicas de matemática, estadística y programación para extraer –de un gran volumen de datos dispersos– tendencias de negocios. “Es información que está oculta detrás de la complejidad. Y tanto el sector financiero como el de salud pueden sacar buen provecho. Por ejemplo, para mejorar la prevención es posible analizar la correlación entre un aumento del consumo de vitamina C y un brote de gripe. Hacerlo a tiempo puede permitirle al sistema de salud estar preparado para cuando deba atender el pico de la epidemia”.

En Argentina la demanda de data scientists está en crecimiento,  tal como ocurre en otros rubros informáticos. Daniel Laco, de la Cámara de Empresas de Software y Servicios de la República Argentina (Cessi) recordó que “hoy en día tenemos más de 5 mil puestos sin cubrir en la industria informática de nuestro país”. Y todavía la demanda no explotó, debido a que muchas empresas aún no están aprovechando los datos que ya tienen. “Y lo mismo en el Estado. Por ejemplo el PAMI o la CABA están comenzando a estudiar sus posibilidades”, comentó López Murphy.
Pero el camino está claro: “Tener expertos en ciencia de datos es algo estratégico; por eso estamos promoviendo más iniciativas e impulsando nuevos lugares donde estudiarla”, aseguró el doctor Esteban Feuerstein de la Fundación Sadosky, del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Y destacó que “Argentina tiene una enorme oportunidad para aprovechar esta especialidad en el agro”. Según Feuerstein, integrando información satelital, climática y datos de geolocalización “un agricultor puede ajustar los parámetros de riego, fertilizantes o herbicidas prácticamente metro por metro. Y lograr tener un campo mucho más productivo”.



Enrique Garabetyan