CIENCIA RESPUESTA FRENTE A LA EPIDEMIA

Científicos del Maiztegui son referentes frente al Ebola

Asesoran a la OMS para producir  un plasma hiperinmune en Africa. La terapia permitió al país en los ’70 reducir las muertes por la fiebre hemorrágica argentina.

Foto:MSAL

A comienzos de la década del 50, muchos trabajadores rurales de la región pampeana morían a causa de la fiebre hemorrágica argentina (FHA), también conocida como “mal de los rastrojos”. La enfermedad, transmitida por roedores, tenía una mortalidad cercana al 50%, equivalente a la que hoy tiene el virus del Ebola.

Gracias a un tratamiento desarrollado en 1971 por el médico argentino Julio Maiztegui, la mortalidad por FHA se redujo a menos del 1% de los afectados. La terapia consiste en un suero elaborado con plasma de convalecientes de la enfermedad, una especie de concentrado de anticuerpos contra el virus, que se aplica a los pacientes que cursan los primeros síntomas.

Ahora, este mismo tratamiento comenzará a ser utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) contra el Ebola en Liberia, uno de los países más afectados por la epidemia. Para esto, científicos del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Julio Maiztegui” (Inevh), de Pergamino, asesoran a la OMS en la producción del plasma hiperinmune en Africa.

“La cooperación está en curso, y ya hemos realizado varias videoconferencias con referentes de la OMS. No es que nosotros vamos a llevar nuestro tratamiento a Africa, sino que se trata de un asesoramiento técnico acerca de los mecanismos de preparación del suero y los procedimientos de concentración de anticuerpos”, explicó a PERFIL Delia Enria, directora del Inevh, quien subrayó que la cooperación se debe a la gran experiencia que tiene la institución, centro de referencia en fiebres hemorrágicas virales y arbovirus.

“Entendemos que el plasma de convalecientes podría ser una opción frente al Ebola, y para ello habrá que reunir a pacientes que han cursado la enfermedad y han sobrevivido, a efectos de que puedan ser posibles donantes de plasma”, sostuvo la especialista. En el marco del proceso de cooperación, el Instituto –que depende del Ministerio de Salud de la Nación– envió a la OMS los protocolos que se siguen para el control de la FHA. Técnicos de este organismo prepararon protocolos propios contra el Ebola, que luego regresaron a la Argentina para ser revisados por científicos locales.

Pasos. Para obtener el plasma, primero se necesita contar con un registro adecuado de las personas que hayan tenido la enfermedad –con diagnóstico confirmado por laboratorio– y que tengan anticuerpos en su plasma. “Además, hay que asegurar que esa persona esté sana, en condiciones de hacer una donación sin que se comprometa su propia salud, y que no padezca enfermedades que se transmiten por hemoderivados, como VIH, sífilis o hepatitis C”, advirtió Enria.

Tras la donación, se le realiza al plasma un tratamiento especial que permite concentrar los anticuerpos, y luego la muestra se almacena en frío. “Se debe conservar adecuadamente rotulada e identificada por grupo sanguíneo. Existe un procedimiento de registro muy claro y que en la Argentina dio trabajo construir. Si se hace en Africa, donde faltan condiciones sanitarias mínimas, este procedimiento podría conllevar más dificultad”.

El plasma luego se transfunde a los enfermos con los primeros síntomas de la infección. Según explicó a PERFIL Jaime Lazovski, viceministro de Salud de la Nación, lo ideal es que cada paciente reciba, dentro de las 72 horas de haber contraído el virus, dos unidades de plasma de dos personas convalecientes distintas. “Sería importante entrar rápidamente en contacto con un paciente que desarrolle fiebre y dé positivo a Ebola, y ahí administrar el plasma para darle la mayor chance de que tenga efectividad. Por supuesto que en estas regiones de Africa donde se está desarrollando la epidemia lo que se llama ‘seguimiento de los contactos’ es difícil”, aseguró Enria.

Aunque se trata aún de una terapia experimental contra el Ebola, el suero hiperinmune ya ha demostrado cierta efectividad. De hecho, se administró a la enfermera española Teresa Romero y a su par estadounidense, Nina Pham, quienes se curaron de la enfermedad. Ahora resta comprobar científicamente si esta estrategia argentina puede ser una alternativa de tratamiento para bloquear la acción del virus y frenar la epidemia.

 

Un mal aún presente

La fiebre hemorrágica argentina (FHA), o mal de los rastrojos, es causada por el virus Junín y afecta a una región del país que abarca Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. La enfermedad es transmitida por roedores silvestres que contaminan el ambiente. A pesar de que existe una vacuna preventiva –Candid I, producida en el Instituto Maiztegui–, aún se registran entre treinta y cincuenta casos anuales de FHA en la Argentina. “Hay tres escenarios de transmisión: el clásico, que es el rural y que está bastante controlado; luego, un escenario reemergente, que es la aparición de la enfermedad en nuevas áreas, y hay un tercer escenario, ‘del viajero’, con el cual estamos empezando a trabajar: por ejemplo, en Santiago del Estero, con los trabajadores golondrinas que vienen a hacer el despanojado del maíz”, explicó Delia Enria.

Los síntomas de la enfermedad son fiebre, decaimiento y dolor abdominal, pero sin compromiso de las vías aéreas superiores.



Florencia Ballarino