CIENCIA

Científicos reivindican el rol del coqueteo para un amor duradero

El cortejo amoroso es importante para hallar una pareja que esté dispuesta a comprometerse.

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Foto:G.P.

Una mirada que provoca, una sonrisa embobada, un piropo sensual, una caricia... Mucho de esto pasa cuando dos personas se sienten atraídas y se prestan a un juego de seducción. Y, más allá de gustos y cuestiones culturales, la ciencia ha demostrado que coqueteamos, simplemente, porque estamos “programados” para hacerlo. Científicamente, al sentir una atracción, lo que se experimenta es una compleja reacción biológica en la que intervienen neurotransmisores cerebrales, hormonas y genes.

Ezequiel Gleichgerrcht, investigador en neurociencias cognitivas, aclara que el “histeriqueo” no es algo exclusivo de los humanos sino que hay muchísimos rituales de cortejo que ocurren en distintas especies animales. “Biológicamente, coquetear sirve para seleccionar parejas que estén dispuestas a invertir más y/o a comprometerse más”, describe. Según el investigador, evolutivamente, el coqueteo ha sido y es ventajoso: “Las parejas que superen la prueba estarán más dispuestas a comprometerse en la interacción”, asegura Gleichgerrcht.

Helen Fisher, antropóloga de la Universidad Rutgers, en Nueva York, es una de las especialistas que más investigaciones realizaron sobre el tema. Ha estudiado cómo en muchas especies el cortejo entre el macho y la hembra no es más que un sistema natural de acercamiento, de test de complementariedad para el apareamiento. “La secuencia del flirteo –la actitud tímida, el ladeo de cabeza, el pecho hacia adelante y la mirada penetrante– es probablemente parte de un repertorio estándar de gestos que, utilizado en ciertos contextos, evolucionó como un código para atraer a la pareja”, escribe en su libro Anatomía del amor.

Señales. En el coqueteo, el lenguaje verbal y el no verbal juegan roles fundamentales. La mirada durante el cortejo ha sido muy estudiada por los etólogos y antropólogos. “Se la llama ‘mirada copulativa’ y se cree que podría estar inscripta en nuestro psiquismo evolutivo, cumpliendo un papel importante en el hombre primitivo, su supervivencia y la reproducción de nuestra especie”, describe la sexóloga y psicóloga clínica Diana Resnicoff.

Según la especialista, este comportamiento visual no es algo pensado, sino que se produce espontáneamente. Consiste en mirar fijamente a la potencial pareja durante algunos segundos, en los cuales las pupilas se dilatan. A partir de aquí, se produce el reconocimiento, produciendo aceptación o rechazo y reacciones que indican que está permitido avanzar o que no es conveniente hacerlo. Otro elemento clave en el coqueteo es la conversación, especialmente el tono de voz. Investigadores británicos mostraron que las mujeres, en su período fértil, optan por los hombres con tonos de voz graves y profundos, ya que los perciben como indicadores de buena salud y con más posibilidades de éxito reproductivo.

Resnicoff apunta que muchas consultas surgen porque uno de los integrantes de la pareja siente falta de coqueteo por parte de su compañero o compañera. “Es un mito que el cortejo sea sólo una primera etapa en una relación; si no hay cuestiones de seducción, tarde o temprano la pareja se verá resentida, desde un beso prometedor hasta un próximo encuentro o una simple conversación agradable son parte de un coqueteo deseable, saludable y necesario para que la pareja sea exitosa”, dice. Según la sexóloga, no hay excusa para los que se declaran poco románticos: “Más allá de nuestros genes, el coqueteo tiene mucho de cultural y se puede aprender. Hombres y mujeres seducimos de maneras diferentes, no se debe copiar formas sino buscar cómo seducir con el cuerpo, la inteligencia, el sentido del humor o la voz”, dice. A coquetear se ha dicho, la ciencia lo avala.

Vea la infografía: "El lenguaje corporal de la atracción".



Martina Rua