CIENCIA ANA CAUMO, JEFA DE SISTEMAS

“Desde Invap queremos seguir haciendo satélites como el Arsat”

Tras el exitoso lanzamiento, la ingeniera a cargo del proyecto va por más. Cuenta cómo se emocionó y también sufrió durante el despegue.

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Foto:AFP

Desde Guayana Francesa

“19.06”. La hora exacta en que se concretó la separación del Arsat-1 del cohete Ariane 5 todavía se lee borroneada en su muñeca izquierda. Ana Caumo, ingeniera de Sistemas de Invap, se sienta en el Tango 737-500 que la trasladó ayer desde Kourou, en Guayana Francesa, hasta Buenos Aires. En la emoción del despegue no encontró mejor lugar que su muñeca para anotar la hora en que el primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones fabricado en la Argentina dio sus primeros pasos en el espacio.

Una fila más adelante Ignacio Grossi, jefe de Proyecto de Invap, la compañía estatal de Río Negro que fabricó la tecnología, recibe con la mesura que lo caracteriza las felicitaciones de buena parte de la comitiva oficial liderada por el ministro de Planificación, Julio De Vido. Ya en vuelo, Andrés Rodríguez, jefe de Proyecto de Arsat-1, propone un brindis. El protocolo de seguridad, que obliga a utilizar vasos de plástico, amortigua el chin-chin, pero la alegría se palpa en cada gesto de los rostros cansados de los científicos argentinos que lideraron el proyecto, que demandó una inversión de US$ 270 millones. Retornan a casa con la satisfacción del deber cumplido y de haber concretado un sueño.

“Es el mayor logro profesional de mi carrera”, dijo Caumo a PERFIL. “En Invap queremos seguir haciendo satélites geoestacionarios, ya sabemos cómo entrar a un mercado, cómo hacer eficaz al satélite, queremos seguir trabajando en esto”, agregó más tarde la ingeniera pampeana en declaraciones a la TV Pública, al tiempo que mencionó los satélites Arsat-2 y Arsat-3, que están proyectados para 2015 y 2017 respectivamente.
Tensión. El Ariane 5 despegó a las 18.44 del jueves. Pero el conteo final estuvo lejos de ser distendido. A contramano de lo que preveían los pronósticos, a la hora del lanzamiento –debía concretarse en la ventana entre las 18 y 18.51– una fuerte tormenta tropical, con epicentro sobre el lanzador del cohete, se posó sobre la Base Espacial de la Unión Europea, que funciona desde los 60 en la Guayana. Para peor, a las 18.15 Intelsat, la empresa de Estados Unidos a cargo de la fabricación del satélite copasajero del Ariane 5, encendió una luz roja en el tablero principal.

—¿Qué pensaste en ese momento?
—Primero tuvimos problemas con el lanzador de Arianespace (la compañía francesa encargada del cohete), y después, de meteorología. Pero cuando apareció el no-go (falla) del copasajero, creí sinceramente que no salíamos y que todo se postergaba para el viernes. Tenía al técnico de Intelsat justo al lado mío y escuché cuando (desde la torre de control) le decían que si no llegaban a cargar de nuevo todos los scripts (códigos) para las 18.30, deberían reprogramar.

Para Caumo fue una semana repleta de emociones, nervios y alegrías porque finalmente pudo ver el satélite argentino viajando al espacio. Antes del despegue, la ingeniera fue invitada a dejar su firma en el lanzador.

“Nos permitieron ir a firmarlo, y yo puse ‘Para Ema, de mamá’”, se emociona. Ahora resta que Arsat-1 alcance su órbita y entre en funciones.

 

A fin de año, en funciones

Para fines de diciembre o los primeros días de enero de 2015, el Arsat-1 habrá absorbido los clientes que hasta ahora operaban en satélites alquilados y comenzará a prestar el servicio de telecomunicaciones para el que fue diseñado y ensamblado en el país.

Después de constatar que el satélite responde a las órdenes, y que las piezas y los componentes están en perfecto estado, comenzará la tarea de llevarlo a su órbita definitiva. “Este tiempo de pruebas demandará un mes o mes y medio”, aclaró Matías Bianchi, presidente de Arsat.

El funcionario agregó que el satélite Arsat-2, que ya está terminado en Invap, será puesto en órbita a mediados del año que viene, con lo cual pasará a ocupar la posición 81, la segunda adjudicada al país, y las tareas de ambos serán complementarias.



Nicolás Gandini