CIENCIA FUTUROS INVESTIGADORES

Diez jóvenes argentinos afinan su vocación en un campamento

Fueron elegidos entre 500 postulantes y viajaron junto a pares de Uruguay y Chile a la reserva Huilo-Huilo para aprender ciencia.

Talleres. Los adolescentes debieron planificar un experimento biológico completo.
Talleres. Los adolescentes debieron planificar un experimento biológico completo. Foto:BAYER

La escasa vocación por las carreras científicas y tecnológicas es un fenómeno común que afecta a muchos países de América Latina. Intentar cambiar esa realidad es el propósito central del Campamento Científico Bayer Kimlu, que desde hace seis años organiza el laboratorio alemán y la Fundación Ciencia Joven. ¿Qué buscan sus creadores? Mostrar a los adolescentes que la práctica de las ciencias es un trabajo en equipo que implica aventuras, desafíos y conocimientos, para que esta disciplina deje de ser vista como algo aburrido y difícil.

Lo original de esta actividad educativa –de la que PERFIL participó invitado por Bayer– es cómo y dónde se realizó: 39 estudiantes secundarios de Chile, Argentina y Uruguay, que fueron seleccionados entre 500 postulantes de colegios públicos y privados, convivieron durante diez días en un campamento de montaña, ubicado en la reserva natural Huilo-Huilo, en plena patagonia chilena.

Durante ese tiempo, de la mano de estudiantes y profesores de ciencia, los chicos participaron de talleres y charlas para repasar las bases del método científico y aprenden a armar y probar hipótesis de estudio. El primer trabajo de campo consistió en un trekking muy particular, ya que debieron planificar un experimento biológico completo. La consigna era comparar la actividad microbiológica de un sendero muy transitado con la de una zona alejada de las pisadas humanas. “Acá, todos compartimos el gusto por aprender biología o geografía. Y nos sentimos útiles. Incluso es una actividad que nos ayuda a entendernos mejor con chicos de otros países”, relató Camila Pinat, una de las diez estudiantes argentinas elegida para ser parte de esta experiencia.

“Creo que en los colegios las materias de ciencia se enseñan mal. Si bien hay algunos buenos profesores, lo usual es enseñar todo de memoria. Se supone que la química y la física explican el mundo, pero nos la dictan en forma teórica y son pocos los profes que nos hacen descubrir cosas”, le explicó a PERFIL Julián Garbulsky, quien acaba de terminar el secundario en ORT y  piensa estudiar matemática.

Algo parecido contó Maria Clara Miserendino, una estudiante de 16 años de Río Ceballos, Córdoba, que ya se debate entre biología y ciencias biomédicas: “Hoy la educación se vuelve una obligación. Es como repasar un temario fijo. Me gustaría aprender las herramientas para procesar la información. Los datos están en cualquier lado, lo importante es saber aprovecharlos”.

Según Camila Reid, gerente de Comunicaciones Corporativas de Bayer, “el campamento se ha vuelto una actividad muy importante porque ya ha inspirado a casi 250 jóvenes a estudiar en diferentes universidades, y se pudo armar una red de jóvenes líderes, entusiasmados por hacer y por  transmitir ciencia”.