CIENCIA MARK LYNAS, AMBIENTALISTA ‘ARREPENTIDO’

“El movimiento antitransgénico lleva a la muerte de los pobres”

El escritor británico militaba en contra de los alimentos modificados genéticamente, pero cambió de opinión tras enamorarse de la ciencia.

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Foto:Marcelo Aballay

“Cambié de opinión porque me enamoré de la ciencia”, afirmó el escritor británico Mark Lynas luego de mostrar fotos de hace 15 años, cuando como activista ambiental destruía los campos con cultivos transgénicos porque “creía que eran peligrosos para el ambiente”. Aunque aseguró que con su cambio de idea no tenía la intención de llamar la atención, sus opiniones y argumentos a favor de los organismos genéticamente modificados (OGM) provocaron polémica en su última visita al país, en una conferencia que organizaron Maizar y la Facultad de Agronomía de la UBA.

Autor del libro Seis grados. Nuestro futuro en un planeta más cálido –que en 2008 recibió el premio de la sociedad científica Royal Society al mejor libro de divulgación científica–, Lynas aseguró que la evidencia científica fue la causante del giro drástico en sus ideas: “Si creo en los argumentos científicos sobre cambio climático, ¿por qué no hacerlo con los que se refieren a la biotecnología?”.

“Pedí disculpas en 2013 en una reunión en Oxford de productores agrícolas, entre los que estaban algunos a los que les había destruido sus cultivos.

El movimiento antitransgénicos lleva a la muerte de los pobres por hambre y por eso me disculpé”, explicó Lynas. Ante el incremento de la población mundial y en un contexto de cambio climático con regiones que sufrirán más sequías e inundaciones, Lyan estimó que los transgénicos serán una opción. “La agricultura convencional puede alimentar al mundo, pero con gran daño para el ambiente ya que requiere mucha agua, muchos fertilizantes y pesticidas. Con los transgénicos se reduce el uso del agua y las plantas se autoprotegen sin pesticidas”.
—¿Qué argumentos científicos lo convencieron para cambiar de idea sobre los OGM?
—Es importante entender que se trata de cientos de cultivos diferentes que tienen distintos efectos. Si a algunas personas no les gustan los cultivos tolerantes a herbicidas, no quiere decir que tengan que oponerse al arroz dorado, por ejemplo, que tiene el gen de la vitamina A con el que se resuelve un problema nutricional muy crítico en Africa.
—La ciencia trabaja con ensayo y error. ¿Pensó en la posibilidad de estar equivocado?
—Se hacen anuncios extraordinarios sobre los efectos de los OGM, como el cáncer. Estas grandes declamaciones demandan también una demostración científica equivalente. Es difícil imaginarse que en la introducción de una variación genética se esté introduciendo un riesgo, y aunque hubiera un problema con la soja Roundup Ready (RR), eso no significa que haya también un problema en el maíz RR o en cualquier otro transgénico. Por ejemplo, en el caso de los glaciares y el cambio climático, que haya un glaciar en los Andes que crece enormemente no significa que el cambio no existe cuando los demás decrecen.
—A pesar de la evidencia científica sobre el cambio climático, ¿por qué los países no reducen la emisión de gases de efecto invernadero?
—El problema es que la economía global está basada en los combustibles fósiles, y hasta que no tengamos energías alternativas baratas y disponibles, ningún país quiere restringir sus opciones económicas por un costo mayor. Es por eso que estoy haciendo campaña a favor de la energía nuclear, la única alternativa de gran escala que puede sustituir la quema de carbón.
—Pero la energía nuclear también es criticada...
—Sí, desafortunadamente el movimiento ambientalista también entendió mal a la energía nuclear.



Cecilia Farre