CIENCIA A TRES DIAS DEL DESPEGUE

El satélite Arsat-2 ya está en el cohete que lo llevará al espacio

El miércoles será lanzado desde la Guayana Francesa. Ofrecerá servicios de TV e internet a todo el continente. Se invirtieron US$ 250 millones.

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Foto:Gza: Arsat e Invap
“Estamos en una tensa espera”, afirma Ignacio Grossi, jefe del Programa de los Satélites de Comunicaciones de Invap, mientras aguarda la llegada del miércoles para vivir por segunda vez, luego de un año, el lanzamiento de un satélite de telecomunicaciones elaborado en el país: el Arsat-2, diseñado e integrado por Invap, que ofrecerá servicios de televisión, internet y datos en todo el continente. Un proyecto que demandó la inversión de US$ 250 millones.
Aunque presenta similitudes con el primero de la serie, el Arsat-2 cuenta con tres antenas para ofrecer tres coberturas diferentes. “Arsat-2 tendrá una cobertura en Sudamérica y otra en Norteamérica, ambas en la banda de frecuencia KU. Con la banda C cubrirá todo el continente. Esto le permitirá a Arsat manejar distintos tipos de servicios y clientes”, explica Grossi. La Banda KU se utiliza para proveer de internet datos y televisión mientras que a la C se recurrirá más para la transmisión de televisión en países del centro y sur de América. De esta forma, “Arsat podrá hacer acuerdos con operadoras de Estados Unidos o, en Sudamérica, vender servicios de telecomunicaciones a un canal de televisión que tiene un móvil y quiere transmitir un evento”, ejemplificó Grossi.
El lanzamiento será desde Kourou, Guayana Francesa, a partir de las 17.30, con la posibilidad de extenderse hasta las 19.30 ante dificultades meteorológicas como viento fuerte en altura o algún problema técnico de último momento de alguno de los dos satélites, el argentino y el australiano Sky Muster, que lleva el cohete Ariane 5. El momento tan esperado podrá verse a través de la TV Pública. Si todo está bien, un semáforo se pondrá en verde y comenzará el conteo final.
Desde el miércoles pasado, el satélite está encapsulado arriba del lanzador que lo llevará al espacio y por debajo del satélite australiano, que será liberado primero. El Arsat-2 es monitoreado de forma constante para controlar su estado desde la sala del Centro Espacial. El cohete dejará al Arsat-2 en una órbita transitoria en forma de elipse con 250 y 36 mil kilómetros como puntos más bajo y alto sobre el plano del Ecuador. “Uno de los momentos más críticos –escribe Grossi– es cuando el cohete libera el satélite, eso ocurre aproximadamente a la media del lanzamiento y, a partir ahí, esperar que las estaciones terrenas de apoyo ubicadas en distintas partes del mundo y la de Benavidez de Arsat reciban la primera telemetría para saber que el estado de salud del satélite está en correctas condiciones”.
Otro momento de tensión para los ingenieros será el despliegue de los paneles solares para tener energía y, luego, el de las tres antenas una vez que el satélite llegue a su posición final. Para eso tendrán que llevar al Arsat-2 a una órbita geoestacionaria; es decir, sincrónica con el movimiento de la Tierra, y ya no elíptica sino circular, a 36 milkilómetros del Ecuador. “Todo eso implica entre cuatro y cinco maniobras de propulsión del motor principal que lleva el satélite para ir levantando altura”, indica Grossi. El proceso tomará casi una semana, ya que se hace una maniobra cada día y medio hasta que llegue a la órbita final.
Aunque para los ingenieros de Arsat e Invap ya no es el primer lanzamiento (Arsat-1 fue puesto en órbita el año pasado), “se vive con la misma intensidad porque son proyectos muy largos de desarrollo e implementación, de muchas horas y tiempo quitado a la familia para que esto llegue a este punto”. “Es un proceso muy laborioso, de alguna manera artesanal, que termina con estos lanzamientos, una descarga emocional después de muchos años”, concluye Grossi

Cecilia Farre