CIENCIA DISPOSITIVO COCLEAR

Gracias a un implante, oyó ‘mamá’ por primera vez

Tatiana Acuña nació prácticamente sorda. Tras el nacimiento de su hijo, se sometió a una cirugía y recuperó la audición. “Escuchar la voz de mi bebé fue lo más hermoso del mundo”, contó a PERFIL.

Foto:Delfo Rodriguez

“Es emocionante poder escuchar la voz de mi hijo llamándome ‘mamá’”. Tatiana Acuña tiene 24 años, es de Mendoza y nació con dificultades auditivas, problema que se agravó hasta llegar prácticamente a la sordera. Hoy, gracias a un implante coclear –un pequeño dispositivo electrónico que realiza el trabajo de las células dañadas del oído interno (cóclea)– recuperó la audición y puede festejar el Día de la Madre con el mejor de los sonidos: la risa de su hijo Joaco, de un año.

“Cuando yo tenía tres años mi mamá, Norma, descubrió que yo no escuchaba bien, que no percibía algunos sonidos, como el timbre o ruidos lejanos. Había comenzado a expresarme con señas y muchas veces no me entendían. Fue así que me llevaron al médico y me diagnosticaron pérdida auditiva profunda, tras haber nacido prematura (siete meses)”, cuenta Tatiana a PERFIL. Norma la anotó en un instituto para niños sordos e hipoacúsicos en Mendoza, donde gracias al trabajo de las fonoaudiólogas empezó a desarrollar la escucha y el habla.

Durante años utilizó audífonos en ambos oídos, hasta que su pérdida auditiva empeoró. En ese momento su médico de cabecera, Mario Chiaraviglio, le habló de la posibilidad de un implante coclear. “Cuando me dijeron de la cirugía me angustié muchísimo porque sentía que el implante no era para mí. Nunca imaginé que mi audición podía disminuir tanto, ya me estaba quedando sorda. Pasó un tiempo hasta que me animé a aceptar el desafío de operarme”.

Pero al confirmarse la fecha de la cirugía y tener el dispositivo disponible, Tatiana se enteró de que estaba embarazada. Su médico le recomendó esperar hasta después del parto para operarse. Finalmente, su hijo llegó el 26 de mayo de 2013. Poco tiempo después, cuando su bebé tenía sólo tres meses, la orgullosa mamá entró al quirófano para recibir su implante coclear. “El día de la cirugía fui con muchos nervios; por suerte tuve mucho apoyo por parte de mi familia, mis seres queridos y amigos. Ellos me ayudaron y quedaron muy contentos con el resultado del implante”.

Problema. Más del 5% de la población mundial –360 millones de personas– padece pérdida de audición discapacitante, según la Organización Mundial de la Salud. Uno a tres de cada mil niños que nacen cada año en el mundo sufren pérdida auditiva. En la Argentina nacen aproximadamente 750 mil chicos al año; es decir, entre 700 y 2.250 niños pueden nacer con problemas auditivos.

Estos pueden ser hereditarios o causados por la rubéola materna o complicaciones en el parto, y también por algunas enfermedades infecciosas tales como la meningitis y las infecciones crónicas del oído, así como por el uso de fármacos ototóxicos, la exposición al ruido excesivo y el envejecimiento (ver recuadro).

 “La mitad de los casos de pérdida de la audición se podrían evitar mediante la prevención primaria. Por eso son tan importantes los programas de detección de problemas auditivos en niños menores de un año, y en el caso de los adultos, la revisión permanente”, explica Mario Emilio Zernotti, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Sanatorio Allende, de Córdoba y quien realizó el primer implante coclear electroacústico en América. De acuerdo con la severidad de la hipoacusia, se recomienda una solución medicamentosa, la indicación de audífonos o directamente el implante coclear. “En el país se hacen 700 a 750 implantes cocleares por año, la gran mayoría en niños”, sostiene Zernotti.

El momento más esperado por Tatiana fue la activación del dispositivo implantado, cuando empezó a escuchar los primeros sonidos: “Recuerdo que oí mi nombre y que también me llamaron la atención los ruidos del ambiente. Pero lo más emocionante fue escuchar el balbuceo de mi hijo, su voz todavía me emociona”. Hoy Tatiana continúa su rehabilitación para aprender a decodificar los sonidos. De hecho, madre e hijo prácticamente están aprendiendo los sonidos juntos. “Al principio me costó mucho acostumbrarme a ruidos y sonidos que eran nuevos para mí, pero a medida que fui avanzando con la rehabilitación fui comprendiendo y hoy escucho mucho mejor”, concluyó Tatiana.

Cuidar la salud auditiva
El uso cada vez más frecuente de teléfonos celulares y reproductores de música con auriculares a volúmenes muy elevados constituye un factor que aumenta las posibilidades de sufrir problemas de audición. Según la Organización Mundial de la Salud, bastan ocho horas de exposición a un ruido de más de noventa decibeles para afectar a un grupo de células del oído interno y lesionarlas definitivamente. “Es recomendable crear conciencia en los jóvenes para evitar situaciones de riesgo y prevenir. Evitar la exposición a sonidos muy fuertes, usar racionalmente los auriculares –por períodos cortos y a un volumen moderado– son claves para preservar la salud auditiva”, manifestó Zernotti, médico referente de la empresa MED-EL.



Florencia Ballarino