CIENCIA DÉBORA PÉREZ VOLPIN

La endoscopía, un estudio de bajo riesgo

Los médicos coinciden en que se trata de un procedimiento “sencillo” y que el riesgo de complicaciones es de uno cada diez mil casos.

El Juzgado Criminal y Correccional número 57, a cargo de Gabriel Omar Ghirlanda; y de la fiscal Nancy Olivieri se encargará de la causa sobre la muerte de la periosita, que fue caratulada como
El Juzgado Criminal y Correccional número 57, a cargo de Gabriel Omar Ghirlanda; y de la fiscal Nancy Olivieri se encargará de la causa sobre la muerte de la periosita, que fue caratulada como "homicidio culposo". Foto:José Tolomei

El Sanatorio de la Trinidad de Palermo informó anoche en un comunicado que la periodista Débora Pérez Volpin murió por un “paro cardiorespiratorio que no respondió a las maniobras habituales de reanimación” durante la realización de una endoscopía digestiva alta. Este procedimiento sirve para diagnosticar y tratar enfermedades del esófago, el estómago y el duodeno.

La endoscopía es el principal recurso diagnóstico para la mayoría de las enfermedades digestivas. No sólo se usa para el diagnóstico sino también para el tratamiento. Además, es el principal recurso para la prevención de los tumores más frecuentes del tubo digestivo, sea del esófago, del estómago o del colon. Se practican miles de exámenes endoscópicos diariamente en la Argentina”, le dijo a PERFIL Carlos Waldbaum, jefe del servicio de Endoscopía Digestiva del Hospital de Clínicas “José de San Martín”. 

Por lo general, si el paciente no está internado, el procedimiento se realiza en forma ambulatoria. “La endoscopia se hace una sedación con un hipnótico de acción ultracorta, los pacientes por lo general mantienen la ventilación espontánea y si esto no ocurriera se los apoya con oxígeno. Es un procedimiento relativamente sencillo. Por supuesto que todo procedimiento tiene un riesgo, pero en este caso es muy bajo”, le explicó a PERFIL Marcelo Campos, miembro de la comisión directiva de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires. 

Tanto Campos como Waldbaum remarcaron que una muerte por un evento cardiovascular como complicación de una endoscopía es rara, se da en una de cada 10 mil procedimientos. “No sabemos qué paso, no sabemos si el desenlace fatal de esta paciente fue el curso natural de la enfermedad que la llevó a la internación o fue un evento ligado o concomitante a la endoscopía. Cuando hay un paciente grave, por ejemplo que está con un infarto y una hemorragia digestiva, hacemos una endoscopia con sedación porque brinda más seguridad para el paciente”, sostuvo Waldbaum.

La droga más usada en sedación es el propofol, un hipnótico de acción ultracorta. Por lo general, es bien tolerado y no produce efectos secundarios. A diferencia de una cirugía donde se realiza una evaluación pre-quirúrgica que incluye un electrocardiograma, en el caso de la endoscopía sólo basta con una evaluación del riesgo clínico y anestésico. Durante el procedimiento, en todo momento se monitoriza la actividad cardíaca y respiratoria del paciente

“Muchos dicen ‘se paso con la anestesia’ pero eso no tiene sentido. No existe el pasarse con la anestesia, está en el inconsistente popular y sale cuando ocurre algún evento como este. El especialista tiene parámetros muy claros. Las drogas tienen un margen de seguridad, un plazo terapéutico, es muy seguro. Hoy operarse es un procedimiento seguro. Hay más riesgo de cruzar una avenida que de hacerse una endoscopia”, sostuvo Campos. 

“No hay que generar miedo a la endoscopia. Es un procedimiento seguro. Esta es una situación por demás extraordinaria que no está todavía clara. En Argentina tenemos un recurso humano y de equipamiento, tanto en el ámbito público como privado, muy jerarquizado”, concluyó Waldbaum.