CIENCIA ROBERTO CABEZA, NEUROCIENTIFICO

“La vejez no es sinónimo de pérdida de la memoria ni del aprendizaje”

Se recibió en la UBA y es uno de los mayores expertos en deterioro cognitivo y envejecimiento. Afirma que no tiene sentido usar fechas cronológicas para definir jubilarse.

Profesor. Cabeza vivió un tiempo en Japón y desde 2001 trabaja en la Universidad de Duke.
Profesor. Cabeza vivió un tiempo en Japón y desde 2001 trabaja en la Universidad de Duke. Foto:Juan Obregon
Para 2050, una de cada cinco personas en Argentina tendrá 65 años y más, según datos del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía. El envejecimiento de la población es una realidad y plantea desafíos para la sociedad. “Hay que estar preparados, porque el numero de adultos mayores va a ir creciendo. No se puede negar a los ancianos ni dejarlos fuera del aparato productivo. Es importante cambiar la idea de la vejez. Redifinir el segundo proyecto de vida”, sostuvo el argentino Roberto Cabeza, uno de los  máximos referentes en neurociencias cognitivas del envejecimiento.
“Hay que cambiar la visión sobre la tercera edad, ya que es un momento de empezar nuevos proyectos también productivos. No sólo es necesario para que los ancianos sean felices sino también para que la sociedad funcione”, agregó Cabeza durante su visita al país para participar del Seminario Internacional en Envejecimiento, organizado por el Hospital Italiano de Buenos Aires.

Cabeza estudió Psicología en la UBA, luego emigró a Japón e hizo un posdoctorado en neurociencias cognitivas en la Universidad de Toronto (Canadá). Desde 2001 es profesor del Centro de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Duke (EE.UU.), donde investiga los efectos de la edad sobre los mecanismos neuronales de la memoria y la emoción.  

“Con la edad algunos procesos decaen y otros se reorganizan. El cerebro del anciano no es pasivo, reacciona al deterioro neuronal con una reorganización activa, usando reservas neuronales que no estaban siendo utilizadas al mismo nivel en los jóvenes. Por ejemplo, los adultos mayores tienden a usar más los lóbulos frontales que los jóvenes. Además, mientras que los jóvenes para muchas tareas usan primariamente un hemisferio, los ancianos en la misma tarea a veces usan dos. Es una manera del cerebro de responder al deterioro  neuronal de manera activa”.
—Se suele creer que la vejez es sinónimo de pérdida de memoria. ¿Esto es así?
—No, es muy variable. Hay personas que se mantienen muy estables y no demuestran casi ningún cambio, mientras que otras muestran mucho más. También el momento en que eso ocurre es muy variable. Cuando uno mira los estudios, hay algunos ancianos que tienen memoria más alta que un joven de 30 años. Por eso no tiene sentido usar fechas cronológicas para definir cuándo uno se tiene que retirar o cuándo uno puede hacer algo. Porque hay tareas que una persona de 80 años puede hacer mejor que una de 30.
—¿Sólo los jóvenes pueden aprender cosas nuevas?
—Es otra idea equivocada. Así como hay mucha variabilidad en las capacidades cognitivas, también en término de las capacidades de aprendizaje. En general, las funciones que tienen que ver con los conocimientos se mantienen muy bien. Mientras ciertos aspectos de procesamiento como la velocidad tienden a bajar, otros aspectos como el semántico, la capacidad de entender los conocimientos y la acumulación de los saberes se mantiene y eso ayuda a la velocidad del aprendizaje también. Eso explica por qué las personas mayores pueden ser tan efectivas en sus áreas como los jóvenes.
—¿Se puede entrenar el cerebro para prevenir el deterioro cognitivo?
—Sí, pero no tiene por qué ser un entrenamiento diseñado o un videojuego. Muchas de las actividades intelectuales que a los ancianos les gusta hacer como leer, aprender un idioma o viajar producen estimulación cognitiva. La parte social también es muy importante: participar de actividades comunitarias es un factor asociado a la salud. También el ejercicio físico y una dieta saludable.

 Con más de 80 años, juegan tenis y crean apps
“No soy ningún fenómeno”, dice Artyn Elmayan mientras saca su raqueta. Sabe que no es cierto: sobrevivió al genocidio armenio, reinventó su vida en Argentina y a los cien años juega tenis tres veces por semana con una salud de hierro. “No tengo secretos, poca mala sangre, tomar las cosas como vienen y ayudar, porque hace bien al espíritu”.
Otro ejemplo de vitalidad es Masako Wakamiya. A sus 82 años, la japonesa es la creadora del programa lúdico para iPhone Hinadan, y este año fue la participante más veterana en la conferencia de los desarrolladores de Apple. “Cuando se envejece se pierden muchas cosas: el marido, el salario, el pelo, la vista... Hay muchos ‘menos’. Pero cuando se aprende algo, a programar o a tocar el piano, son ‘más’.  Es una motivación”.

Nuevas recomendaciones para tener un cerebro saludable
En marzo, el Global Council on Brain Health (un consejo internacional de científicos, profesionales de la salud y académicos) reunió a un grupo de 13 expertos –entre los que se encontraba el neurólogo argentino Facundo Manes– para evaluar la evidencia científica respecto de la actividad cognitiva en el envejecimiento y cómo favorecer la salud del cerebro.
“En la reunión se estudiaron numerosos factores modificables y estrategias que pueden reducir el riesgo para el deterioro cognitivo”, sostuvo Manes, rector de la Universidad Favaloro y presidente de la Fundacion Ineco.
“La estimulación intelectual, una dieta saludable, la actividad física y tener una vida social activa fueron identificados como factores potenciales de protección en la mediana edad que pueden ayudar a mantener la reserva cognitiva en la vida adulta”, agregó Manes. “Controles de presión arterial, colesterol, glucosa en sangre, ácido fólico, vitamina B12 y el peso también son vitales, además de no fumar”, agregó.
El  reporte final también dio una serie de consejos prácticos. Por un lado, se recomienda que las personas encuentren nuevas formas de estimular su cerebro y desafíen su manera de pensar (por ejemplo, aprender  idiomas o tomar clases de fotografía).
También es importante participar en actividades de estimulación mental que incluyan el compromiso social (por ejemplo, el voluntariado o ser mentor de otros). Además, las personas deben considerar actividades físicas (por ejemplo, baile o tenis) que involucren tanto el compromiso mental como el ejercicio físico.


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