CIENCIA SILVIA SARDI Y GUBIO SOARES, VIROLOGOS

“Los Juegos Olímpicos serán una fuente de contagio para el zika”

La investigadora argentina y su colega brasileño de la Universidad de Bahía identificaron por primera vez el virus en Brasil el año pasado y creen que llegó allí tras el Mundial de 2014. Estudian una posible mutación.

Foto:Gza. Soares Gubio
Los primeros pacientes llegaron poco a poco a los hospitales públicos de Natal, en el noreste de Brasil, unas semanas después del mundial de fútbol de 2014. Todos tenían los mismos síntomas: erupciones en la piel, fiebre y dolor de cabeza. Los médicos pensaron que se trataba de una alergia o una especie de dengue, pero los exámenes descartaron algún tipo de virus conocido.
Pronto la “enfermedad misteriosa” se propagó a otros estados de Brasil y llegó a Salvador, una ciudad de 2,5 millones de habitantes, donde el sistema de salud colapsó. El médico Antonio Carlos Bandeira, del hospital Santa Helena, pensó que era urgente determinar qué pasaba y contactó al virólogo Gubio Soares, de la Universidad Federal de Bahía. “Las primeras muestras de sangre de pacientes llegaron al laboratorio en marzo de 2015. Como nuestra línea de pesquisa son los arbovirus, empezamos a pensar que se trataba de algo transmitido por mosquitos. Descartamos varios virus hasta dar con zika”, le relató a PERFIL Soares, quien junto con la viróloga argentina Silvia Sardi identificó por primera vez el zika en Brasil, en abril de 2015.
Desde ese momento, el virus se expandió vertiginosamente por América, lo que obligó a  la Organización Mundial de la Salud a declarar la emergencia sanitaria mundial hace quince días. “Al principio no creíamos que el virus pudiese causar un problema serio. Pero ya para septiembre de 2015 empezamos a ver un aumento de casos de microcefalia en recién nacidos en Pernambuco, en Recife, en Bahía y en otros estados. Comenzó a ser una cosa importante en el sentido de que hoy tenemos 4.000 casos de microcefalia y el número sigue creciendo”, advirtió Soares, con un doctorado en virología de la UBA.
—¿Qué se conoce hasta el momento del zika?
SOARES: Es un virus que pertenece a la familia Flaviviridae, que es la misma del dengue. Fue descubierto en Uganda en 1946. En nuestro laboratorio estamos estudiando la posibilidad de transmisión del virus a través de las transfusiones sanguíneas y también cómo el virus puede atravesar la barrera placentaria. Buscamos determinar cómo este virus se puede multiplicar en las células nerviosas.
—¿Se sabe si este virus es el mismo que causó un brote en la Polinesia Francesa?
SARDI: estamos haciendo un secuenciamiento completo del virus para determinar si hay algún tipo de mutación o es igual al de la Polinesia y al africano. Por el momento, no contamos con esos datos.
—¿Están trabajando en el desarrollo de una vacuna?
SOARES: Todavía no empezamos en esa línea porque eso demanda mucho dinero. Pero estamos en contacto con otros laboratorios para ver si hacemos algo juntos al respecto. Una vacuna lleva tiempo, cinco años como mínimo. Ahora creo que los estudios deberían apuntar hacia la población que tuvo zika para saber si está protegida, si tiene anticuerpos contra una segunda infección.
—¿Por qué el virus se diseminó tan rápido por Brasil y otros países como Colombia?
SOARES: El problema de Brasil, Colombia y Venezuela es que se abandonaron las políticas públicas de control del mosquito, tanto que en nuestro país en 2015 hubo 1.800.000 casos de dengue,  con 800 muertes. Cuanto más mosquito hay, más se disemina el virus.
—¿Cuál es la recomendación para la Argentina que tiene casos importados?
SOARES: Tienen que estar alerta porque los argentinos están veraneando en Florianópolis y en Bahía. Entonces esos argentinos pueden volver al país con el virus. En la frontera con Argentina hay muchos casos de dengue, que se pueden confundir con zika.
SARDI: la recomendación para las personas que vienen a Brasil es que tomen los recaudos necesarios como usar repelente y evitar lugares donde hay mosquitos para evitar el contagio.
—¿Les preocupan los Juegos Olímpicos?
SOARES: Sí, hay una preocupación real porque Río tuvo el año pasado un 300% más de casos de dengue. Con tantas personas que vienen de afuera y con tanto mosquito circulando, un evento tan grande será una fuente de contagio.

Florencia Ballarino