CIENCIA VEHICULOS AEREOS NO TRIPULADOS


Los primeros drones ya vuelan en el país pero nadie los controla

Cada vez hay más ‘naves’ en manos de canales de televisión, fuerzas de seguridad y privados. Sin embargo, existe un vacío legal sobre su uso.


Foto:Roy Gorfinkel

Para lanzar un salvavidas a una persona en el mar en pocos segundos, para mostrar imágenes de un incendio al que no se puede acceder de otro modo, para arrojar comida en lugares de catástrofe; pero también para portar armas, espiar y disparar. Para todo esto, crece el uso de los drones: vehículos aéreos no tripulados que proliferan en variedad y cantidad en todo el mundo. Aunque algunos ya vaticinan una revolución logística, hay polémica por las múltiples implicancias que conlleva su uso y la falta de regulación para su operación en el aire. Esta semana los drones cobraron notoriedad, después de que el CEO de Amazon, Jeff Bezos, anunciase que la empresa comenzaría a utilizarlos para sus entregas (ver recuadro). Pero lo cierto es que hablar de drones implica una nueva categoría de vehículos con fines muy distintos. En Argentina ya se consiguen modelos básicos por unos $4.500 como el Parrot AR Drone 2.0, nave que comercializa la empresa iRobot. “Los buscan desde padres con sus hijos, hasta productoras de TV o canales. Cuentan con una cámara de fotos y de video en alta definición, flotan y pueden girar y su manejo es bastante simple. Se puede hacer desde un smartphone o una tablet”, explicó a PERFIL Marina Fusco de iRobot. En otros países, como Alemania, ya se utilizan para delivery de pizza y cerveza, incluso en recitales o partidos de fútbol. De hecho, Brasil ya compró una flota para el mundial de 2014.

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Seguridad. Pionero en el ámbito gubernamental local, el municipio de Tigre presentó recientemente una flota de drones desde su Secretaría de Protección Ciudadana. En su web oficial se muestra un video de los drones en acción en situaciones de vigilancia, en incendios y aportando en cuestión de segundos imágenes que de otra manera serían imposibles de lograr. Estos robots tienen entre cuatro y seis hélices y están equipados con un GPS y una placa de navegación. Están preparados para regresar solos al lugar del despegue y la gran ventaja que tienen es que son ideales para tomar imágenes en altura. Los satélites permiten una escala de 30 metros y estos aparatos pueden llegar a centímetros: en menos de veinte segundos alcanzan los 200 metros de altura y en un lapso de entre siete a diez minutos permiten cubrir 300 metros lineales. Pero también existe otro tipo de dron, que puede llegar a costar más de US$ 50 mil y son los utilizados con fines militares. Lucas Hernán López es un diseñador automotriz argentino que trabajó en la fabricación de drones para el Departamento de Defensa de EE.UU. Según el experto, que sean fiables cien por ciento es uno de los principales desafíos. “Si cae el piso sobre un área urbana puede causar serios daños a bienes y personas”, advirtió López. La operación de ese tipo de drones no es simple y requiere un entrenamiento digno de un piloto, ya que pueden ocasionar accidentes graves “Cualquier dron mal operado es capaz de derribar un avión de línea si no atiende el procedimiento legal de operaciones aeroespaciales. Es improbable que cualquier civil compre y opere estos vectores sin un permiso especial, pero su manejo debe ser muy cuidadoso”, describió López, quien tardó un año y medio en aprender a controlar el dron. Al ser una tecnología muy nueva en todo el mundo existe un vacío legal que vuelve peligroso el manejo de estas “naves”. Al menos en EE.UU., ya se trabaja en la primera regulación al respecto que se espera vea la luz para el 2015. Sobre el futuro de los drones, López cree que será muy variado. “Aplican a cualquier tipo de vigilancia silenciosa. Podría usarse en las fronteras contra narcotráfico, búsqueda y localización de desaparecidos en montañas, control de pesca ilegal en los mares argentinos y hasta medición de sustancias suspendidas en el aire ”, resumió. Los drones ya son una realidad que seguirá aumentando en usos y formas. Serán mucho más los aspectos legales en torno a su operación que la tecnología ya disponible, lo que determinará su masividad en Argentina y en el mundo



Redacción de Perfil.com