CIENCIA PRUEBA DE RESONANCIA MAGNETICA

Los votantes de Macri, más emocionales, y los de Scioli, más reflexivos

PERFIL convocó a un grupo de expertos en neuroimágenes para realizar un estudio para tratar de conocer cómo funciona el cerebro del votante argentino.

Foto:Agustín Marcarian

En los años 80, las neurociencias comprobaron que el voto no era una decisión racional, fría y calculada, sino una decisión heurística, basada en métodos no rigurosos. Ante las urnas, el votante evoca recuerdos, miedos y satisfacciones; la aparente decisión “racional” de elegir un candidato en realidad está impregnada de emociones y cultura. Pero ¿qué ocurre realmente en el cerebro al momento de decidir a quién votar? ¿Cómo reaccionan los simpatizantes de los diferentes partidos ante un spot político? ¿Qué motiva  a los argentinos a elegir a un determinado candidato?

PERFIL convocó a un grupo de expertos en neuroimágenes para realizar un estudio exploratorio, una especie de “neurotest” para tratar de conocer cómo funciona el cerebro del votante argentino ante las elecciones presidenciales. Un equipo de médicos y científicos liderados por el neurocirujano Pedro Lylyk, director de la clínica La Sagrada Familia, asumió el desafío y realizó el experimento como parte de un protocolo de investigación.

Para “desnudar” el cerebro, los especialistas recurrieron a la resonancia magnética funcional (RMf) con el fin de detectar las áreas cerebrales que se activaban en un grupo de voluntarios al mirar una serie de campañas políticas. Para esto se utilizó un equipo de RM 3 Tesla que muestra los patrones cognitivos que se ponen en funcionamiento, calculando las diferencias en el consumo de oxígeno en las zonas del cerebro que están trabajando más intensamente mientras el paciente es expuesto a un estímulo.

El estudio se enfocó en el análisis de los afiches publicitarios de los dos partidos que obtuvieron mayor cantidad de votos en las PASO: el Frente para la Victoria (FpV) y Cambiemos. Los participantes fueron electores de ambas fuerzas (siete del PRO y cuatro del FpV), quienes previamente habían firmado un consentimiento voluntario y completado una encuesta que serviría para determinar el grado de adhesión o simpatía con el FpV y Cambiemos. El estudio se realizó durante la primera semana de septiembre.

Sorpresa. Como resultado se observó que los integrantes de cada grupo activaron patrones neurocognitivos distintos al estar en contacto con estímulos del PRO y del FpV, pero no hubo diferencias hacia adentro del grupo. Los simpatizantes de Cambiemos activaron la región temporal izquierda, tanto durante la presentación de afiches del PRO como del FpV. En esta área se encuentra la ínsula, que forma parte del sistema límbico, cuyo principal rol se relaciona con el procesamiento emocional. En cambio, los simpatizantes del FpV activaron el giro angular izquierdo que se relaciona con el procesamiento semántico, el razonamiento y la atención voluntaria y el precúneo (procesos de autoconciencia e introspección) tanto durante la presentación de afiches del PRO como del FpV.

Este último resultado sorprendió a los investigadores. Es que la mayoría de los estudios publicados con anterioridad, y que también analizan los patrones neurocognitivos de los votantes, muestra que se activa la ínsula, área relacionada con la emoción. Por ejemplo, en 2004, durante la campaña presidencial de Estados Unidos se investigó a un grupo de simpatizantes demócratas y republicanos. Los observaron mediante un equipo de RMf mientras escuchaban discursos de los candidatos Bush y Kerry en los que se contradecían entre ellos. Estos estudios mostraron que las áreas más activas fueron las vinculadas con el procesamiento emocional. Las áreas racionales se mantuvieron sin mucha actividad.

“Lo que no concuerda con la literatura son los casos de los simpatizantes del FpV. En ellos se activó el lóbulo parietal que está ligado a la introspección, el razonamiento, la duda, el análisis. Pero no manifestaron utilizar áreas involucradas a la emoción”, explicó José Vila, jefe de Neurología de la clínica La Sagrada Familia. “No sabemos si eso se debe a que ese grupo piensa de manera distinta o si es gente que tiene dudas o incongruencias, y más que emoción la decisión le plantea un conflicto”, teorizó.

Si bien el estudio encuentra limitaciones por tratarse de una muestra pequeña, los profesionales consideran que conforma un avance hacia el conocimiento de los diferentes sistemas cognitivos que entran en juego en la toma de decisiones, abriendo un abanico de líneas de investigación en el campo de la neurociencia social y cognitiva.

 

Evaluar la función cognitiva

Fueron diseñadas para diagnosticar enfermedades, pero su uso se ha extendido a los estudios de neuromarketing y política. Tecnologías médicas como la electroencefalografía o la resonancia magnética permiten averiguar qué pasa por nuestro cerebro antes de que seamos capaces de ofrecer una respuesta verbal y racionalizada. Para realizar este estudio se utilizó un equipo de resonancia magnética funcional (RMf) 3 Tesla que muestra las áreas cerebrales que se activan, calculando las diferencias en el consumo de oxígeno en las zonas del cerebro que están trabajando más intensamente mientras el paciente es expuesto a un estímulo. “La función cerebral se puede evaluar indirectamente, a través de la detección de cambios locales en los vasos cerebrales de las llamadas ‘áreas funcionales, elocuentes o críticas’, por ejemplo, en regiones del cerebro humano que controlan funciones específicas en respuesta a tareas determinadas”, explicaron los investigadores. El doctor Lylyk, por su parte, aseguró que la RMf es una herramienta potente para el uso clínico. “Se usa para disminuir el riesgo de una cirugía cerebral al permitir conocer las funciones del tejido cercano a la lesión; para diagnosticar defectos neurológicos o psiquiátricos después de sufrir migrañas complicadas, epilepsia, trastornos de la memoria o lesiones por ACV; permite mapear  áreas del hemisferio dominante del cerebro para estudiar el lenguaje, la sensibilidad, la visión, las emociones, estudiar el estrés y enfermedades como la depresión y el Alzheimer.



Florencia Ballarino