CIENCIA


Medicalizar la cultura

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El ciclo menstrual forma parte de la vida de cada mujer desde la menarca, la primera menstruación, hasta la última en la menopausia. Su presencia acompaña en forma cíclica su vida y esto va adquiriendo distintos significados y sentidos según el momento vital, en la pubertad, en la adolescencia o en la vida adulta. En todos los casos su llegada o su ausencia se asocia en forma consciente e inconsciente con la fertilidad y sus derivados, un aspecto muy importante en la vida de cada mujer. Su significación ha estado rodeada de mitos y tabúes y si bien es algo que hace a la naturaleza femenina está también atravesado por los valores culturales.
Cuando se evita su presencia a través de los anticonceptivos orales de uso continuo o los implantes subcutáneos que disminuyen o eliminan el sangrado, se plantea una medicalización generalizada y un acomodamiento del cuerpo para poder modificarlo de acuerdo con los deseos o bien con las molestias que puede ocasionar la menstruación cada mes. El resultado es una intervención sobre el cuerpo femenino que anula una de sus funciones, desde un lugar de omnipotencia, ya que no está presente una indicación médica o un problema de salud, sino una decisión de eliminar un funcionamiento hormonal para adecuarlo a un deseo o una voluntad. Plantea un control sobre el cuerpo que habrá que pensarlo en parte como parte de la medicalización de la cultura y por otro lado el significado que adquiere en las mujeres que deciden no menstruar.

*Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Autora de Travesías del cuerpo femenino.



Patricia Alkolombre*