CIENCIA RECLAMO DE MUJERES ABORIGENES

“Necesitamos un centro de salud intercultural”

Foto:Cedoc

Existen siete pueblos originarios en Tartagal, Salta: chorotes, wichis, chulupies, tobas, tapietes, chanes y guaraníes. La ciudad aún recuerda el alud de lodo que en 2009 arrasó con casas y vehículos y que tuvo entre sus causas al desmonte. “La situación de los pueblos originarios de Tartagal no es diferente a los de otras ciudades del país. La problemática es tremenda. Empieza básicamente por el no reconocimiento de los territorios. A partir de que los pueblos fueron perdiendo sus tierras, quedaron arrinconados a espacios pequeños. Hay comunidades que han sentido un profundo cambio a partir de la instalación de empresas de refinería de petroleo dentro de su territorio”, explica a PERFIL Leda Kantor,  antropóloga de la UBA.
Para la experta, la pérdida del territorio también está ligada a un deterioro en la salud de las comunidades indígenas. “Hay salitas, pero tienen atención médica una vez por semana. En la mayoría, no hay pediatras. A la gente le cuesta mucho acceder a Tartagal, porque no hay transporte público. Y deben ir a las 4 am al Hospital  para conseguir un turno”.

Además de las barreras geográficas, están las socioculturales. En los hospitales públicos no hay traductores y las mujeres caciques dicen que muchos miembros de sus comunidades manifiestan sentirse maltratados y hasta discriminados por el personal. Por eso, plantean la necesidad de contar en Tartagal con un hospital intercultural, que integre la medicina académica con las prácticas ancestrales de los pueblos originarios. En Chile ya hay hospitales interculturales en funcionamiento con una normativa que los avala, lo mismo pasa en Bolivia y Ecuador. En Argentina, se está construyendo el primer Centro de Salud Intercultural del país, en Ruca Choroi, Neuquén.



Florencia Ballarino