CIENCIA DESDE EL CALAFATE


Planeador va por el récord de vuelo en altitud

En septiembre la aeronave Perlan II se remontará a la estratósfera aprovechando los vientos patagónicos. El objetivo es llegar a los 27 mil metros y estudiar el clima.

Desafio. Un remolcador hará despegar el Perlan II con dos tripulantes desde El Calafate.
Desafio. Un remolcador hará despegar el Perlan II con dos tripulantes desde El Calafate.
Foto:Gza: airbus
En pocos días más, los cóndores de la Patagonia encontrarán en las alturas una inesperada compañía: junto a ellos volará el Perlan II, un planeador repleto de tecnología de punta, que en septiembre despegará desde El Calafate con la intención de realizar experimentos científicos. Pero eso no es todo: tras la puesta a punto, sus dos pilotos buscarán establecer un nuevo récord mundial de vuelo en altitud.

“El Perlan II es una verdadera nave espacial con alas, aunque sin motor”, le resumió a PERFIL Ed Warnock, ingeniero aeronáutico, avezado piloto y CEO del proyecto. Es que se trata de un planeador de doble comando, especialmente diseñado para poder volar en forma óptima, en la escasa densidad y presión de la atmósfera a 20 mil metros de altitud. Y para hacerlo, los pilotos vuelan dentro en una cabina presurizada, respirando oxígeno puro, regulado por un sofisticado sistema de reciclaje.

Además de buscar ser los primeros en alcanzar los 27 mil metros de altitud en un avión sin motor –prácticamente el triple de la altura de crucero de los vuelos convencionales– la misión tiene propósitos científicos, tecnológicos y educativos. “Vamos a recolectar y publicar muchos nuevos datos que ayudarán a entender mejor cómo actúan las ondas de montaña gigantes, que se forman cuando el viento choca con una formación montañosa. Queremos entender cómo influyen esas ondas en el movimiento de la alta atmósfera. Eso nos permitirá mejorar los modelos matemáticos que se usan para hacer predicciones meteorológicas y entender el cambio climático”, explicó Warnock.

TecnologТa. El Perlan II también llevará un equipo para medir el comportamiento de las alas del avión a esa altitud, en un ambiente de bajísima densidad atmosférica y a -60°C. “Esa información le puede servir a las compañías aeronáuticas, como a nuestra auspiciante Airbus; ya que en el futuro las aeronaves comerciales volarán a mayor altura para economizar combustible. Además, es un ambiente similar al de la atmósfera de Marte, por lo que todo lo que aprendamos podría ser usado para diseñar un vehículo explorador”, sostuvo. El planeador llevará en su cabina varios experimentos diseñados por estudiantes de EE.UU. que analizarán, por ejemplo, la influencia de la radiación en el crecimiento de las plantas.
La elección del aeródromo de El Calafate como base no es precisamente turística: “en pocas partes del mundo se generan ondas de montaña que alcancen la altitud que nosotros queremos estudiar. Sólo en algunas partes de Alaska, Escandinavia y Nueva Zelandia. Pero sabemos que las de Patagonia están entre las más poderosas, especialmente en esta época del año, debido a la influencia que genera –en la velocidad del viento– el clima frío del casquete polar austral”, manifestó Warnock.
En forma local, el proyecto recibió el apoyo de la Fuerza Aérea, del Servicio Meteorológico Nacional y del Centro Nacional de Vuelo a Vela de Montaña, que aportará un avión remolcador para hacer despegar cada mañana, antes del amanecer, los vuelos del Perlan II en busca de respuestas y un nuevo récord.