CIENCIA GALARDON L’OREAL-UNESCO

Premian a dos científicas por sus aportes en nanotecnología

Son las investigadoras del Conicet Fabiana Gennari, quien busca desarrollar energías limpias, y María Emilia Villanueva, quien diseñó un apósito antibacteriano.

Ganadoras. María Emilia Villanueva y Fabiana Gennari, ayer, al recibir el premio L’Oreal-Unesco.
Ganadoras. María Emilia Villanueva y Fabiana Gennari, ayer, al recibir el premio L’Oreal-Unesco. Foto:Gza. Loreal

Fabiana Gennari es investigadora principal del Conicet en el Centro Atómico Bariloche y busca desarrollar energías limpias con ayuda de la nanotecnología. María Emilia Villanueva es becaria posdoctoral del Conicet en el Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco, y diseñó un apósito antibacteriano inteligente.

Ambas mujeres rompen con el estereotipo ampliamente difundido de que las “ciencias duras” son sólo para los hombres. Por sus logros, acaban de recibir el premio L’Oreal-Unesco “Por las mujeres en la ciencia”, en su décima edición, que otorga una ayuda económica para que continúen con sus proyectos en el país.

“Este premio es el resultado del trabajo de muchos años de un grupo de 11 profesionales. Es una alegría, un reconocimiento al esfuerzo, a la dedicación y el estudio”, dijo a PERFIL Gennari momentos antes de recibir el galardón de manos del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao.

Gennari nació en Vista Alegre, Neuquén, y creció rodeada de viñedos y manzanares. “Tuve mis primeros acercamientos a la química a través de la bodega de mi abuelo”. Después, estudió ingeniería química en la Universidad Nacional del Comahue y realizó un posdoctorado en Trieste, Italia. Casada con Eduardo, físico del Instituto Balseiro, y mamá de Leandro y Sabrina, Fabiana se define como “una apasionada por lo que hace”.

La preocupación por el medio ambiente siempre estuvo presente en sus investigaciones. Así, se concentró en la obtención de hidrógeno de manera sustentable. “Hoy en día el hidrógeno se utiliza en diferentes procesos industriales, pero el problema es que para producirlo –dado que no se lo puede encontrar directamente en la naturaleza– se recurre a combustibles de origen fósil”.

Frente a esta problemática, el equipo de Gennari se planteó mejorar los procesos de producción de hidrógeno  a partir de energías renovables, como la solar y la eólica, y encontrar formas eficientes y seguras de almacenarlo. “Desarrollamos catalizadores nanoestructurados que permiten obtener hidrógeno a partir de una mezcla de etanol y agua, obtenido a su vez de la fermentación de residuos orgánicos”. Pero como este proceso también genera dióxido de carbono, desarrollaron materiales cerámicos nanométricos que permiten capturar el CO2.

Curar heridas. Otra de las científicas premiadas es María Emilia Villanueva, farmacéutica de la UBA y becaria posdoctoral del Conicet. Villanueva integra un equipo de investigación en el Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco, que desarrolla un apósito inteligente –basado en hidrogel de queratina– que, al detectar contaminación bacteriana en la herida, libera un agente biocida (nanopartículas de óxido de zinc) para evitar las infecciones.

“Al haber mayor presencia de microbios se genera en la herida un pH básico –mayor a 7– que hace que el hidrogel se hinche, que se ensanchen sus poros y se liberen las nanopartículas de óxido de zinc alojadas en su interior para liquidar las bacterias contaminantes. Cuando la herida se encuentra limpia su pH es ácido –menor a 7–, por lo que el hidrogel se desinflama, sus poros se estrechan y limitan el paso de las nanopartículas”, explica Villanueva.

La mayor ventaja que ofrecen los apósitos a base de hidrogel es mantener la herida en un ambiente húmedo y facilitar una cicatrización eficaz. “Esperamos que este desarrollo pueda ser tomado por alguna empresa para colocarlo en el mercado y así pueda llegar a la vida cotidiana de la gente”, concluyó.


Pocos cargos jerárquicos

Argentina es uno de los países con mayor porcentaje de mujeres trabajando activamente en ciencia del mundo, con un 52%, según datos de 2012 de la Unesco. Sin embargo, aún son minoría en puestos de responsabilidad científica. “Nuestro grupo de trabajo en el Centro Atómico Bariloche se reparte en partes iguales entre mujeres y hombres. Creo que cada vez se incorporan más mujeres al Conicet y hay más chicas estudiando carreras en Exactas o Ingeniería. Pero a pesar de que ha habido una mejora en el sistema científico, esto no se refleja en la ocupación de cargos jerárquicos”, dijo la ingeniera química Fabiana Gennari a PERFIL.