CIENCIA CAMBIO DE PARADIGMA

Un médico argentino crea el nuevo estetoscopio Doppler

Sirve para auscultar el corazón a partir de la velocidad de la sangre. Detecta más patologías que el tradicional

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Basta ver a una persona con un estetoscopio colgado al cuello para identificar a un doctor. Es que este pequeño aparato de ya casi 200 años de historia se convirtió en un símbolo de la medicina. Sin embargo, hay quienes vaticinan que se acerca su final y otros profesionales defienden su vigencia. Entre los primeros están los profesores Jagat Narula y Bret Nelson, de la Escuela de Medicina Mount Sinai, en Nueva York, quienes recientemente escribieron en la revista Global Heart que los dispositivos portátiles de ultrasonido irán sustituyendo cada vez más al tradicional estetoscopio. Los motivos: la tecnología Doppler se está perfeccionando, los aparatos son más pequeños y sus costos cada vez menores.
En el país, el “estetoscopio del futuro” ya existe y fue creado por Mario Mc Loughlin, especialista en medicina interna y diagnóstico por imágenes. Junto a su hijo, Santiago, desarrollaron un artefacto de auscultación cardíaca Doppler y lo presentaron en el Concurso Nacional de Innovaciones. En diálogo con PERFIL, Mc Loughlin explicó que con el estetoscopio clásico el médico escucha los sonidos producidos por las vibraciones de una membrana, que se mueve por el latido del corazón. El nuevo dispositivo, en cambio, apunta a escuchar el corazón basándose en la velocidad con que se mueven la sangre y las estructuras cardíacas para ampliar el radar de detección de patologías.
“Se apoya sobre el corazón, igual que el estetoscopio común, para percibir la circulación de la sangre y el funcionamiento de las válvulas. Es la misma tecnología que se emplea en obstetricia para escuchar el corazón del feto, salvo que está perfeccionada. Le agregamos filtros que anulan los ruidos graves y fuertes que generan las paredes del órgano cuando se mueven para enfocarnos en las válvulas y en la sangre”, describió Mc Loughlin, quien publicó sus conclusiones en la revista International Journal of Cardiology.

Irremplazable. El dispositivo creado “supera al estetoscopio original en cuanto a precisión y detección de patologías”, indicó Mc Loughlin. Por ejemplo, el Doppler permite auscultar las arterias del abdomen y las venas. Sin embargo, los pulmones –las sibilancias, las secreciones y las entradas de aire– o los ruidos del estómago se escuchan mejor con el estetoscopio clásico. “Lo ideal sería que convivieran los dos artefactos. La nueva técnica es muy prometedora, pero no significa que la antigua murió”, aclaró el experto.
El cardiólogo Alberto Alves de Lima, del Instituto Cardiovascular Buenos Aires, coincidió en que difícilmente el estetoscopio clásico vaya a desaparecer. “Es una herramienta clave en la primera etapa del examen de un paciente. Es práctico, funcional, económico, no requiere mantenimiento, es muy fácil de transportar a diario y aporta datos de enorme valor al examinar diferentes sistemas del organismo. Nunca diría que va a ser reemplazado por el ultrasonido, ya que se complementan”, sostuvo.
El objetivo es que este nuevo estetoscopio sea tan portátil y accesible como el clásico. Por el momento se fabricaron dos prototipos, aunque hay tratativas con una empresa de EE.UU. para desarrollar el proyecto



M.I.