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2015, dólar blue y Merleau Ponty

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Merleau Ponty distinguió la ambivalencia de la ambigüedad. La ambivalencia es una oscilación entre dos extremos sin medias tintas. La ambigüedad, en cambio, es una posición de crítica e interrogación indefinida. Lo hizo en su libro Elogio de la filosofía para indicar que el filósofo debía estar siempre en la segunda alternativa. La política argentina hace muchas décadas que se ubica en la primera. ¿Dejará en 2015 de ser ambivalente?

Están quienes creen que después del largo ciclo kirchnerista, y cuando se confirme su fracaso, se volverá inevitablemente al otro extremo del péndulo con una sociedad reclamante de orden y eficacia. Los hechos del Borda demuestran lo difícil que sería tratar de encauzar a la sociedad con esos métodos, después de 12 años de haber convencido a todos de que lo único que se tiene son derechos. Por ejemplo, cinco millones de argentinos reciben un ingreso sin trabajar; y los subsidios son imprescindibles durante las crisis o durante el tiempo que la persona tarde en reinsertarse en el mercado laboral, en el caso del desempleo, pero ya llevamos más de una década de crecimiento.

Están también quienes creen que el superciclo del peronismo, como partido de poder, no se agotó y que volviendo a contar con los sindicatos como “garantes de gobernabilidad”, a cambio de poder político y económico, se puede pasar de Cristina a Scioli, De la Sota o Massa para que todo cambie ambivalentemente, pero lo que sea sistémicamente igual no podrá ser muy distinto en el fondo.

Quizás la Argentina tenga que esperar hasta 2019 para atravesar un cambio verdadero, como el que se dio en Brasil hace poco más de una década. Pero, aun en el mejor de los casos, al próximo presidente le esperan un duro trabajo por delante y el desarme de muchas bombas activadas. La segunda presidencia de Cristina Kirchner parece estar orientada al “método de la no solución”, creando conflictos donde no existe el suficiente poder para resolverlos, en un sentido ni en el otro.

El dólar blue es una de las bombas, pero su reloj adelanta. Cuando Moreno pasó por la facultad, quizás no enseñaban todavía a Husserl, pero seguramente Kicillof sí pudo tomar contacto con la Fenomenología iniciada por Husserl y continuada por Heidegger, Merleau Ponty y Sartre. Podría entender qué pasa con el dólar blue si releyera Fenomenología de la percepción, donde Merleau Ponty desarrolla el ejemplo del miembro fantasma, el caso de personas a las que se les ha amputado un brazo o una pierna, pero siguen sintiendo dolor y picazón en una parte del cuerpo que ya no tienen físicamente pero la siguen teniendo psicológicamente. El miembro fantasma es una experiencia constante y muchas veces se activa por efecto de una emoción o luego de alguna experiencia desencadenante. El cepo cambiario puede leerse tanto como una amputación que no logra insensibilizar el área suprimida, como la emoción que desencadena la memoria del cuerpo social que tenía ese recuerdo de ir a comprar dólares. Para Merleau Ponty, la experiencia del miembro fantasma es modélica de nuestra propia experiencia corporal. Simplificándoselo a Moreno: hay cosas que no se cortan aun cortadas, comportamientos que siguen vivos salvo que se haga una revolución en serio y se elimine real y simbólicamente a toda una generación. Otro ejemplo de Merleau Ponty es el del insecto al que se le corta una pata y al poco tiempo otras patas pasan a reemplazar la función de la cortada. Hay un pensamiento orgánico, en palabras de Merleau Ponty: “El mundo es un plexo utensiliar, después de la amputación se guarda el campo práctico que se tenía antes de la mutilación”.

Un indio no ve una silla cuando se enfrenta a ella porque no usa sillas, ve sólo el conjunto de sus partes; un argentino no ve al dólar como a un billete, sino como su herramienta de defensa frente a la inflación. Mientras la inflación no descienda, el dólar no dejará de subir por más que el Gobierno corte y ampute todas las herramientas que permitan agarrarlo. El cuerpo actual es el presente, el cuerpo habitual es el pasado que acompaña y recubre el cuerpo actual, de modo que lo reprimido acompaña la experiencia del presente, aunque no de una manera consciente, pero sí como una latencia general. Es el cuerpo vivido (pasado) el que capta el esquema de posibilidades de acción.

Sobre la negación kirchnerista al problema del dólar, Merleau Ponty escribió sobre el miembro fantasma: “El enfermo sabe, pues, de su deficiencia, en tanto que la ignora, y la ignora, justamente, en tanto que la sabe”.

Para Husserl todo es natural y cultural al mismo tiempo, las posibilidades de comportamiento del cuerpo habitual son aprendidas en contextos culturales particulares. El cuerpo es un objeto afectivo, no sólo es sensible, sino también sintiente.

La fenomenología es el estudio de las estructuras de la experiencia, el estudio de los fenómenos. Para Heidegger, la fenomenología era el arte o la práctica de “dejar que las cosas se muestren ellas mismas”. Que el cepo cambiario haya hecho duplicar el valor del dólar blue se “explica por sí mismo”.

Hay un paralelismo entre la fenomenología y la psicología, pero reinterpretando filosóficamente la psicología. O sea, una disciplina ideal en la Argentina actual. Para una fisiología mecanicista (social o humana), el cuerpo sería una especie de teclado que el mundo tocaría. El mundo sería el Estado con su intervención en la economía. Pero, para Merleau Ponty, el mundo sería una especie de martillo que realiza mecánicamente el mismo movimiento y el cuerpo sería un instrumento que se mueve por sí mismo de manera de ir haciendo sonar una melodía.

Los argentinos tienen su modo de ir al encuentro del mundo, en este caso el Estado, y ningún burócrata hoy ni ningún político en 2015 tendrá éxito sin tener en cuenta la memoria corporal del cuerpo social de los argentinos.



Jorge Fontevecchia