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¿A quién le entró la piña?

El martes por la noche, con el dictamen ya caído y con la expectativa de que el Gobierno y la oposición encauzaran la tensión por el proyecto de Ganancias, un dirigente del peronismo dejó clara su lectura política: “Seguramente haya acuerdo, pero la piña a Macri le entró, eh”.

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El martes por la noche, con el dictamen ya caído y con la expectativa de que el Gobierno y la oposición encauzaran la tensión por el proyecto de Ganancias, un dirigente del peronismo dejó clara su lectura política: “Seguramente haya acuerdo, pero la piña a Macri le entró, eh”.

¿A quién le entró la piña? ¿Quién quedó con el ojo más magullado, Macri, Massa o el kirchnerismo, encarnado esta vez por Axel Kicillof? La dirigencia argentina está acostumbrada a analizar los avatares políticos en términos pugilísticos. El más guapo, como en el barrio, lleva las de ganar. Y se impone una lógica similar a la gran “no sabés cómo quedó el otro”.

El problema es que todos se sienten ganadores en este país, pero la realidad cambia según el lugar en el que te pares. La oposición se regodea por haber infligido una dura derrota en Diputados, y haber obligado así al Gobierno a patalear y después a negociar. El Gobierno, en cambio, sabe que perdió una batalla, pero celebra la foto de Massa (amenaza electoral para 2017) con el kirchnerismo.

Ahora, ¿le entró la piña a Macri? Sí, claro. Venía mostrando una imagen de un gobierno de minorías que lograba acuerdos en el Congreso, y eso se rompió. Un síntoma de debilidad, de que sus decisiones, en parte, dependen del estado de ánimo del peronismo.

¿Le entró la piña a Massa? Sí, claro. Comparte electorado con el Gobierno, por lo que la foto con el kirchnerismo, en la lógica de la grieta, lo perjudica. Y que le digan que no es confiable o un impostor es un golpe que le duele. Sus propios estudios le muestran que mucha gente tiene, justamente, esas dudas sobre su personalidad.

¿Le entró la piña al kirchnerismo? Sí, pero le duele menos. El discurso de “por qué lo proponen ahora y no en los últimos doce años (poner nuevos impuestos, por ejemplo)” es irrefutable. Pero no pierde votantes y se consolida como la oposición más fuerte al macrismo.

¿Quién gana entonces? Cada uno la contará como quiera. Pero la película es larga y lo que termina importando es cómo termina. Pero si hay acuerdo, Macri podrá salir fortalecido de la piña recibida y en poco tiempo será algo anecdótico para el común de la gente. Por lo menos hasta que aparezca otra batalla y la política empiece a revolear piñas nuevamente.