COLUMNISTAS OPINIóN

Académicos vs. prácticos

La comunicación, como cualquier herramienta, no siempre es usada con precisión y a veces logra el efecto contrario.

Los ocho libros de Sturzenegger (*)
Los ocho libros de Sturzenegger (*) Foto:Reproducciones

Si ustedes creen que me entendieron, entonces me expresé mal.
(Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de 1987 a 2006)

Al sucesor de Greenspan, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal entre 2006 y 2014, le tocó lidiar en 2007 con la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de 1929. Cuando ya todos creían que se la había vencido, en 2013, durante una conferencia de prensa le preguntan: “¿Usted consideraría en algún momento terminar con la política de estímulo monetario?”. Y Bernanke respondió: “Sí, en algún momento sí”, una obviedad pero que generó una corrida de mercado que duró meses.

La comunicación es una de las principales herramientas de política monetaria (las metas de inflación son parte de esa comunicación) y todos los bancos centrales del mundo adoptaron estrictos protocolos de comunicación para orientar al mercado en la dirección buscada. Pero la comunicación, como cualquier herramienta, no siempre es usada con precisión y a veces logra el efecto contrario, como sucedió el 28 de diciembre pasado en Argentina con la fatídica conferencia de prensa del jefe de Gabinete, escoltado por los ministros de Hacienda y Finanzas más el presidente del Banco Central.

A un mes de aquel paso en falso, que aumentó las expectativas de inflación, disparó aún más el dólar y redujo el optimismo económico de la mayoría de la sociedad, PERFIL publica un extenso reportaje al presidente del Banco Central y principal protagonista de la economía del país, Federico Sturzenegger.

Los presidentes de los bancos centrales no dan reportajes porque una palabra mal improvisada puede traer consecuencias económicas costosas aun en economías robustas, como lo demuestran los casos citados de Bernanke y Greenspan. Pero en 2009, en medio de la crisis, Ben Bernanke consideró que era necesario hacer una excepción y dio el primer reportaje de un presidente de la Reserva Federal, en su caso al programa 60 Minutes del canal de televisión CBS, donde explicó en detalle cómo toma las decisiones de aumentar o bajar las tasas de interés y por qué decidió dar un reportaje.

Bernanke fue profesor de Sturzenegger en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y al igual que él no nació en una familia rica y llegó a estudiar en el MIT después de haber pasado por la escuela pública y obtenido una beca. Supongo que algo de aquel reportaje de Bernanke influyó sobre Sturzenegger para conceder este reportaje.

Conocí a Sturzenegger accidentalmente en 2003, coincidiendo en un transfer desde un hotel en El Calafate, luego en 2007 me tocó compartir con él una conferencia en el Massachusetts Institute of Technology, en su caso como profesor y en el mío como invitado porque mi hijo mayor estudiaba allí. Por entonces, la idea de volver a la Argentina no estaba en sus planes y que Macri tuviera posibilidades presidenciales era impensable. Ya en la Argentina nos vimos en un puñado de oportunidades y durante la construcción del emblemático edificio del Banco Ciudad, en el barrio de Parque Patricios, que terminó siendo la sede central del Gobierno de la Ciudad, me motivó para que Perfil se mudase del centro a su nuevo edificio en Barracas, siguiendo el plan de revitalizar la zona sur de la Ciudad. Desde que es presidente del Banco Central nos vimos solo una vez, en un almuerzo en Perfil.

Hago toda esta aclaración para advertir al lector que no soy amigo de Sturzenegger pero tengo aprecio y respeto por su carrera académica, que en gran medida es su propio ethos. Lo que probablemente haya afectado mi evaluación sobre esa conferencia de prensa del 28 de diciembre, a mi juicio un gran error de Marcos Peña y Macri: ser empresario no implica saber de economía, y ser experto en comunicación política no implica conocer los especiales protocolos de la comunicación financiera. Hay ciertos conocimientos académicos que no son sustituibles por la práctica.

Tras la conferencia de prensa del 28 de diciembre le escribí por WhatsApp a Sturzenegger preguntándole si no era momento para el primer reportaje de un presidente del Banco Central. Me respondió que sí recordando aquella entrevista de Bernanke y combinamos la fecha. La entrevista se hizo el pasado viernes 19 a las 10 de la mañana, y duró hasta las 13.30. Ese día yo llegaba de la conferencia del International Institute for Democracy and Electoral Assistance en Santo Domingo, sobre la que escribí en la columna de ayer, y la semana anterior fue el presidente del Banco Central quien estuvo de viaje. De cualquier forma, Sturzenegger prefería que el reportaje se publicara más alejado de la conferencia de prensa del 28 de diciembre.

La única condición que puso fue que no se filmara, por lo que en Perfil.com solo se colocan audios. Las tres horas y media que duró el reportaje, al desgrabarse, arrojaron 191 mil caracteres (un libro) que tras varios procesos de “desgrasado” se transformaron en los 68 mil que se publican en esta edición y no consumirán más de media hora de lectura. Ventajas de la palabra escrita.

(*) Los ocho libros de Sturzenegger: The Political Economy of Reform (1998); Coordinación de políticas macro económicas en el Mercosur (2000); Dollarization (2002); La economía de los argentinos (2003); El país que queremos (2006); Debt Defaults and Lessons from a Decade of Crises (2007); The Natural Resources Trap (2010); Yo no me quiero ir (2013). Los cuatro libros en inglés fueron editados por el Massachusetts Institute of Technology, la universidad con más premios Nobel.