COLUMNISTAS MIRADA K SOBRE LA INTERNA RADICAL

Alfonsín, la principal alternativa

Más allá del dispositivo mediático puesto al servicio del agigantamiento insólito de la popularidad del vicepresidente opositor, Julio Cobos, desde el punto de vista de la opinión pública, el resultado de la interna radical bonaerense no sorprende.

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Más allá del dispositivo mediático puesto al servicio del agigantamiento insólito de la popularidad del vicepresidente opositor, Julio Cobos, desde el punto de vista de la opinión pública, el resultado de la interna radical bonaerense no sorprende.

Como en su oportunidad advertimos desde estas mismas columnas, si tras el episodio de la 125 fue Julio Cleto Cobos el que mantuvo una clara supremacía en la opinión pública, su escasa eficacia para torcer algún curso de acción del Poder Ejecutivo fue menguando su popularidad a tal punto que hoy es claramente Ricardo Alfonsín quien encabeza las preferencias de imagen del panradicalismo.

Más allá de su buena imagen, del conjunto de la dirigencia opositora, Ricardo Alfonsín fue el único que mantuvo autonomía respecto a los intereses de las corporaciones y ejerció la oposición desde su especificidad de referente político. No es poco para un opositor el haber zafado en esta convulsionada etapa del rol de mera pieza en el tablero de la estrategia corporativa de los medios hegemónicos.

Alfonsín resulta también la figura opositora con mayor grado de comprensión del comportamiento de los sectores populares, lejos de la visión conservadora del ya descartado Cleto Cobos y el aún precandidato Ernesto Sanz –que descalificó recientemente la Asignación Universal por Hijo por fomentar el juego y la droga–, visiones rígidas que implicarían para la UCR un retroceso ideológico al prealfonsinismo, al menos.

En perspectiva electoral, Alfonsín abre un mayor abanico de alternativas de alianza para la UCR a nivel nacional, que van desde el socialismo de Binner hasta la Coalición Cívica y el GEN de Margarita Stolbizer.

Este armado, en definitiva, supone el relanzamiento del Acuerdo Cívico y Social y ubicaría al panradicalismo encabezado por Alfonsín en condiciones de disputar la presidencia, y si lo hubiera, el ballottage, con chances ciertas de triunfo.

Pero la reconfiguración del tablero opositor que introduce la figura de Alfonsín excede las fronteras de su partido y agrega dificultades al Peronismo Federal y, si hubiera, a la alternativa nacional de PRO.

Resulta muy improbable que tanto el peronismo disidente como la fuerza encabezada por Mauricio Macri puedan desplazar al repotenciado panradicalismo que convoca la figura de Alfonsín del lugar de alternativa electoral con más chances de triunfo, transformando desde el inicio a ambas opciones en alternativas no ganadoras, frente a un oficialismo que, recordemos, posee hoy un caudal del 35% de los votos.

Es pertinente también preguntarse dónde irá Pino Solanas, ahora que Ricardo Alfonsín parece encaminado a encabezar el panradicalismo.

Aquel prometedor trípode Solanas-Binner-Juez, que en teoría aseguraba al espacio el 10% a nivel nacional como piso, sufrió también un duro retroceso tras el resultado de la interna bonaerense de la UCR e incluso penetran en Buenos Aires.

Distanciado del espacio solanista y decidido Sabbatella a ir por fuera de las estructuras partidarias como candidato a gobernador, más la segura convergencia del GEN en la reedición del Acuerdo Cívico y Social que propondrá Ricardo Alfonsín, el espacio encabezado por Pino Solanas no tiene candidato competitivo en el distrito bonaerense, por lo que se hará más complejo el despliegue nacional de Proyecto Sur.

La nueva fuerza de centroizquierda frente a esta nueva realidad deberá, tal vez, reorientar su estrategia y concentrar sus esfuerzos en la Ciudad de Buenos Aires, donde sus chances de triunfo son muy probables, respaldadas en la excelente performance de 2009 y la menos que pobre gestión de PRO, que ya erogó 16 puntos de votos en la última elección respecto a su triunfo de 2007 y promete seguir el despilfarro electoral. La elección interna de la UCR bonaerense, en esta perspectiva, no fue neutra y, más allá de las preferencias electorales, la emergencia de Ricardo Alfonsín como referente de la segunda fuerza nacional será un avance en el proceso de mejora del sistema de representación partidario, una expansión del horizonte democrático y de la autonomía de la política frente a las corporaciones, además de una gran chance electoral para el panradicalismo.

Se trata, finalmente, de un triunfo de la política y su autonomía y una chance cierta de constituir un nuevo sujeto opositor, más allá de las demandas editoriales de los medios hegemónicos.


*Director de Consultora Equis; asesora al Gobierno.



Artemio López