COLUMNISTAS OBJETIVOS PARA EL MILENIO POST 2015

Argumentos económicos para tomar decisiones

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Naciones Unidas discute los Objetivos de Desarrollo del Milenio Post 2015. Bjorn Lomborg y su grupo de expertos del Consenso de Copenhague busca determinar las metas más significativas. PERFIL comienza hoy a publicar las metas propuestas.

En estos momentos, las Naciones Unidas están negociando uno de los documentos de política potencialmente más poderosa del mundo. Puede influir en más de 2,5 billones de dólares en asistencia para el desarrollo, para ayudar a sacar a cientos de millones de la pobreza y el hambre, reducir la violencia y mejorar la educación; en esencia, hacer del mundo un lugar mejor.

En septiembre de 2000, cien jefes de Estado y 47 jefes de gobierno sentaron las bases para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Estos objetivos eran únicos porque eran cortos, específicos y con metas de desarrollo muy simples, con las cuales todo el mundo podía relacionarse porque tenían un plazo claro para 2015. Y aunque no alcanzamos todas las metas, nos ayudaron a impulsarnos hacia un lugar mucho, mucho mejor.

La ONU ha iniciado un proceso integrador desde la Cumbre de Río 2012 para definir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2015-2030. Así, durante el próximo año, los países, las misiones, las organizaciones de la ONU y organizaciones no gubernamentales realizarán una compleja tertulia para determinar el próximo conjunto de metas.

Teniendo en cuenta que estas metas podrían acabar determinando una gran parte de la ayuda al desarrollo de los 2,5 billones de dólares del período, no es de extrañar que todos quieran que su tema favorito quede asentado. En este momento, hay más de 1.400 objetivos propuestos. Tener 1.400 prioridades es como no tener ninguna en absoluto.

Podemos hacerlo mejor. Y es por eso que mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus, se ha involucrado en un proyecto para determinar qué metas van a obtener el mayor beneficio por dólar gastado. Cincuenta y siete equipos de economistas de primer orden internacional estimarán los costos y beneficios de una cincuentena de objetivos, teniendo en cuenta no sólo los beneficios económicos, sino también los referidos a la salud, sociales y ambientales para el mundo. Organismos de la ONU, organizaciones no gubernamentales y empresas escribirán comentarios sobre los hallazgos. Y tres premios Nobel evaluarán la evidencia económica para clasificar todas las metas de mejor a peor.

Imagine tomar el documento de la ONU y superponerlo gráficamente con datos económicos. Resaltar los mejores objetivos con verde –las metas que costarán poco, pero que beneficiarán más de 15 veces tanto en lo económico como en lo social y ambiental. En amarillo  las metas que aportan más beneficio que lo que cuestan. Y en rojo las metas pobres, que costarán más que el beneficio que proporcionan al mundo.

Reducir la malaria y la tuberculosis es un objetivo fenomenal, preliminarmente pintado de verde. Sus costos son pequeños porque las soluciones son simples, baratas y bien documentadas y, principalmente, sus beneficios son grandes.

La eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles en los países del Tercer Mundo es otra luz verde preliminar.

Por otro lado, la erradicación del VIH es un objetivo a la vez difícil y mucho menos efectivo, debido a los costos más altos y al tratamiento de por vida: sólo es de color amarillo.

Duplicar la cuota de las energías renovables para el año 2030 suena bien, pero resulta ser un rojo brillante. Es una manera costosa de reducir sólo un poco de monóxido de carbono y no aborda el problema de la contaminación del aire interior por las cocinas y los calentadores.

Por supuesto, la economía no es la única medida que determina qué debería escoger la sociedad global como prioridades para los próximos 15 años, al igual que los precios y tamaños en un menú no determinan lo que usted debe elegir. Pero es una parte importante de la información.

Mientras que la política, obviamente, aún determinará gran parte del resultado final, si los argumentos económicos sólidos pueden ayudar a intercambiar unos pocos objetivos pobres por unos pocos fenomenales, impulsar el aprovechamiento de una parte significativa de US$ 2,5 billones en ayuda para el desarrollo puede convertirse en lo mejor que cualquiera de nosotros consiga hacer en esta década.

*Director del Centro para el Consenso de Copenhague.



Bjorn Lomborg