COLUMNISTAS IDEOLOGIAS

Arquitectura de la izquierda

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Una de las virtudes de Norman Foster es la de introducir materiales muy ligeros a todos sus proyectos. De ahí el título del documental de Norberto López y Carlos Carcas: ¿Cuánto pesa su edificio, señor Foster? En él, el arquitecto americano Richard Buckminster Fuller, cuya filosofía era hacer más con menos, después de observar un buen rato un edificio de Foster, le pregunta: "¿Cuánto pesa tu edificio, Norman?". Foster confiesa que no tiene respuesta para esta inesperada pregunta, pero una semana después ya dispone de la cifra precisa y cuenta que el proceso para llegar a ese dato le ha permitido descubrir el excesivo peso de los materiales utilizados. Desde entonces, Foster sustituye el hormigón con un nuevo material de alta tecnología muy ligero y permeable al paso de la luz.

Sin duda, al ver la obra, el observador se queda con la apariencia externa pero la experiencia estética también compromete a la estructura interior, invisible, del edificio. ¿Es pertinente hacerle la misma pregunta a Pedro Sánchez, nuevo secretario general del PSOE? ¿Cuánto pesa el socialismo? La primera respuesta puede que remita a la enorme carga del aparato que ha demostrado su caducidad en estas primarias que Sánchez acaba de ganar. ¿Habrá Sánchez, al igual que Foster, valorado la gravedad de esta estructura y buscará materiales políticos más ligeros para encontrar soluciones rápidas a los problemas más urgentes?

El aparato, buscaba una salida similar a la de los socialistas alemanes que desde la etapa de Gerhard Schröder han abrazado con gesto amable la vía neoliberal dejando en el camino a Oskar Lafontaine, conciencia crítica del SPD, rol que asume hoy Sánchez en el PSOE. La consolidación de la línea Schröder es el papel de Sigmar Gabriel, hoy vicecanciller de Angela Merkel. Los históricos, con la carga neoliberal a cuestas, exhibían en las primarias españolas el fantasma de Benoït Hamon, el candidato socialista francés que reivindicó las ideas de la izquierda y quedó en cuarto lugar en las elecciones de Francia. Pedro Sánchez, sin embargo, mira a otro sitio: Portugal, y pretende, como Foster con su obra, construir un proceso similar al portugués que ha eliminado el peso de las políticas de austeridad, ha regresado al crecimiento, fortalecido el empleo y recuperado el nivel salarial anterior a la crisis.

Quienes reniegan del andamiaje ideológico, como por ejemplo, Alejandro Rozitchner, el filósofo macrista, quien afirma que "la ideología es la neurosis de la historia" (La evolución de la Argentina, Mardulce), sería bueno que no sólo se miren en el espejo de Emmanuel Macron, sino que también atiendan sus reflexiones: "El discurso político no puede ser sólo un discurso técnico que encadena medidas. Es una visión de la sociedad y de su transformación. Sólo el debate ideológico puede reponer la cuestión de las finalidades". (¿De qué habla Rozitchner cuando habla de ideología? –De la izquierda).

En su libro Andanzas por la vieja España, el historiador chileno Julio Alemparte cuenta que en el monasterio de El Escorial el arquitecto Juan de Herrera hizo colocar una enorme viga como columna para sostener la base plana del coro de la basílica y delante de Felipe II ordenó retirarla. El rey se opuso, temiendo que se desplomara. Herrera, entonces, cogió una hoja de papel y la hizo pasar entre la viga y la columna, probando que el techo del coro no necesitaba columnas ni apoyo alguno.

El establishment al que se enfrenta la izquierda en Europa advierte a diario que sin la férrea viga de la austeridad y los recortes, en fin, la desigualdad, el sistema se puede desplomar.
La física en mano de los arquitectos puede llegar a expresar los argumentos de la razón a través de la poesía. La economía, cuando intenta construir sentido para atender la cuestión social, se manifiesta a través de la política.

*Escritor y periodista.