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Avatares perdidos

Por Nelson Castro.Crecen los problemas judiciales y económicos del Gobierno. Tobillo fracturado y mucho mal humor.

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Foto:Dibujo: Pablo Temes

Nadie del Gobierno puede predecir hasta dónde llegarán los jueces que lo investigan. “Han ido ya demasiado lejos, y lo peor es que pueden avanzar aún más”, señala con extrema preocupación una voz conspicua del kirchnerismo. Sus palabras reflejan una realidad que ha profundizado el enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Judicial. Repasemos algunos de los casos más resonantes.

Amado Boudou está procesado por el juez Claudio Bonadio, en la causa de los papeles falsos utilizados para evitar que un auto Honda Civic modelo 1992 de su propiedad entrara en la división de bienes en el juicio de divorcio con su ex esposa, Daniela Andriuolo. El caso es que ha sido elevado a juicio oral: es la primera vez que un vicepresidente en ejercicio enfrenta una instancia así. Además de esta causa, Boudou está procesado por su participación en la supuesta venta fraudulenta de la empresa Ciccone Calcográfica. El caso lo tiene el juez Ariel Lijo, cuya sentencia está a punto de ser resuelta por la Sala I de la Cámara Federal, cuyo veredicto, que se esperaba para estos días, fue pospuesto para febrero.

La causa Hotesur tiene dos vertientes: una que apunta a Lázaro Báez y otra a la familia presidencial. La causa la lleva adelante Bonadio, el magistrado más odiado en estos momentos por Cristina Fernández de Kirchner, a quien se le escuchó quejarse en un lenguaje vulgar –habitual en ella– porque “no hay un puto funcionario que me saque de encima a ese juez”.

Para Lázaro Báez las cosas van de mal en peor. El llamado a indagatoria que solicitó el fiscal Guillermo Marijuan en la causa por lavado de dinero, le generó preocupación al ex empleado del Banco de Santa Cruz devenido en poderoso empresario K. Esa es parte de una de las causas que dio pie a una creciente controversia con el fiscal Carlos Gonella, titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y por la cual lo ha procesado el juez Marcelo Martínez de Giorgi.

Tampoco luce muy diferente la situación del comandante en jefe del Ejército, teniente general César Milani. El pedido de citación a indagatoria que elevó el fiscal Carlos Brito, en la cusa por la desaparición del soldado Alberto Ledo, encendió las alarmas del Gobierno. A causa de ello fue que el flamante secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, salió a decir que en caso de ser procesado –algo que no perece tan lejano– Milani será pasado a retiro. Fue esa una orden de Fernández de Kirchner. La profusión de testimonios que complican al jefe del Ejército hace inexplicable su permanencia en el cargo, ya que por acusaciones similares y aún con un cuerpo menor de evidencia, varios ex camaradas suyos purgan condenas en prisión.

Para abajo. En materia económica, 2014 dejó algunas derrotas estruendosas para el Gobierno y la gente. El poder adquisitivo de los salarios retrocedió ante el aumento de la inflación; el desempleo se acercó más al 10% estimado por las consultoras privadas que al 7,5% anunciado por el Indec; y la inflación habrá de bordear el 35%, en un año donde los precios se burlaron de los acuerdos lanzados por Augusto Costa desde la Secretaría de Comercio.

Sin embargo, para ser justos, es necesario apuntar que el Gobierno ha logrado atravesar diciembre con relativa calma, teniendo en cuenta lo agitadas que venían las aguas económicas. Las reservas del Banco Central se ubican por encima de los US$ 31 mil millones y, de acuerdo con los informes de la autoridad monetaria, el nivel alcanzado es el más alto desde el 28 de noviembre de 2013. Los acuerdos con las cerealeras, las inversiones en petroleras y minería, el lanzamiento del 4G en comunicaciones y el swap con China han apuntalado las arcas estatales como para cerrar 2014 con algo de tranquilidad.

A Alejandro Vanoli le sobran motivos para brindar. En líneas generales, todos le reconocen haber logrado tranquilizar el dólar blue, aportar un poco de racionalidad a la emisión monetaria, y haber logrado un colchón respetable en las reservas de la entidad que preside. Como no podía ser de otra manera, quien está furioso es el “joven” ministro de Economía, Axel Kicillof. “Los celos y la ausencia de protagonismo lo persiguen”, aseguró una fuente que camina a diario los pasillos de Economía y la Secretaría de Comercio.

El fracaso en la negociación con los fondos buitre que, hasta el momento, aleja cualquier posibilidad de acuerdo en el corto plazo, y el papelón que fue protagonizado días atrás por el equipo económico tras los pobres resultados del canje anticipado de deuda, han avivado el duelo de egos entre los hombres que conducen los destinos de la economía.

Para peor, el fantasma de Guillermo Moreno volvió a aparecer. Una frase suya que llegó a oídos de la Presidenta terminó de recalentar los rumores de pasillo por lo inoportuna y desvergonzada: “Este chiquito se cree que puede manejar la economía con controles de precios y pisando las DJAI” (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación). El muerto se ríe del degollado, ironizaron importadores que conocen la historia. Sin embargo, Moreno se mantiene en línea con la Presidenta y según cuentan las fuentes, desde la Babel de Olivos le habrían pedido que no venga a pasar las fiestas a la Argentina para evitar especulaciones en estos días marcados por los cambios en el gabinete.

Salud. Una fractura bimaleolar del tobillo izquierdo complicó el fin de año de la Presidenta. La lesión, en el mismo pie en donde se había esguinzado en 2013 estando en Roma, le produjo dolor y mucho mal humor.

El dolor fue producto de la afección. El mal humor, en cambio, apareció cuando le informaron que en el hospital de Río Gallegos, en donde se la estaba atendiendo, no se le pudieron hacer la tomografía computada ni la resonancia nuclear magnética del tobillo, debido a que desde hace un año no funcionan ni el tomógrafo ni el resonador.

Avatares de lo que el kirchnerismo llama la “década ganada”.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.



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