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Bajo chequeo

Macri llega al mes de gobierno entre fugas, captura y el cuidado personal.

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Foto:Dibujo: Pablo Temes

Hoy se cumple un mes desde la jura y asunción de Mauricio Macri. Han sido 31 días de vértigo. Nada más impactante para ilustrar esta afirmación que la resonante noticia de la recaptura con vida de Martín Lanatta (que incluye el papelón de haber anunciado que también habían atrapado a su hermano Cristian y a Víctor Schillaci). Con su fuga del penal de “máxima seguridad” de General Alvear, los condenados por el triple crimen de General Rodríguez le produjeron al Gobierno un dolor de cabeza que, a la vez, le sirvió para tomar nota de la magnitud del problema que representa el narcotráfico en la Argentina, con su correlato de corrupción política y de las fuerzas de seguridad.

De lo que hable ahora Lanatta dependerá la posibilidad de ahondar en el conocimiento de lo que fue la fuga y de los nombres involucrados en ese hecho, del que lo único cierto son sus interrogantes. ¿Cómo escaparon? ¿Por qué no salieron del país? ¿Dónde estuvieron? ¿Quién o quiénes los protegieron? ¿Alguien les había prometido algo que no se cumplió?

La forma de la detención también genera incógnitas: ¿Cómo es posible que los tres delincuentes más buscados del país pasaron del sur del conurbano bonaerense al sur de la provincia de Santa Fe sin ser detectados? ¿Cómo es posible que en los dos tiroteos entre los delincuentes y las fuerzas de seguridad los únicos heridos hayan sido gendarmes y policías? ¿Cómo es el entrenamiento de su personal? ¿Cómo es que los delincuentes estuvieron dos días en la casa del ingeniero al que le robaron la camioneta, fueron a hacer compras en la cuadra del domicilio? ¿Cómo es posible que detuvieran a Lanatta sólo cuando tuvo un accidente con el vehículo en el que se desplazaba? ¿Cómo fue el comportamiento de los servicios de inteligencia?

Entre los nombramientos de la nueva conducción política de la Policía de Seguridad Aeroportuaria hay gente joven con muy buenos antecedentes profesionales pero con poco conocimiento del tema. ¡Peligroso! Manejar a la Bonaerense es una cosa muy seria y difícil. Reina la corrupción. La recaudación que viene del juego, la prostitución y la droga crece sin parar.

No es éste el único campo de batalla por el que transita por estos días el nuevo gobierno. El copamiento del Estado por parte del kirchnerismo también será fuente de conflictos durante algún tiempo. Un buen ejemplo es lo que pasó en el Indec.

El factor económico. En medio de este paisaje está la economía. El desafío es combatir y controlar la inflación. En ese aspecto, faltan aún las grandes medidas. El problema es que serán dolorosas. La reducción del déficit fiscal no es simple ni gratuita. Lo que viene es el ajuste de las tarifas de electricidad. Debe hacerse con la precisión de un cirujano. La verdad es que mucha gente que está en condiciones de pagar su factura de luz sin subsidio debería renunciar espontáneamente al subsidio que recibe injustamente. Eso sería no sólo una muestra de sensatez, sino también de responsabilidad social. Marcaría, además, un nuevo paradigma de conducta de gran valor para toda la sociedad. Los populismos nacen y se mantienen a caballo de las grandes diferencias sociales y de la indiferencia de los sectores que mejor están y más tienen hacia aquellos que viven en la pobreza y la marginalidad que tornan en pesadilla el presente y el futuro en un sinsentido.

Finalmente, una “curiosidad”. Fernando de la Rúa –quien acaba de ser operado de un tumor en su vejiga– padeció un neumotórax poco antes de asumir la presidencia; Néstor Kirchner tuvo una úlcera gastroduodenal sangrante poco después de comenzar su mandato; Cristina Fernández de Kirchner sufrió una “lipotimia” asociada a una crisis causada por su cuadro de bipolaridad en los primeros meses de su primer mandato y un cáncer de tiroides que no fue al comienzo de su segunda presidencia. Esta semana, luego del chequeo que se hizo en la Fundación Favaloro, Mauricio Macri presentó una fractura de costilla luego de un accidente doméstico que sufrió mientras jugaba con su hija Antonia. Está visto que la salud de los presidentes constituye un capítulo aparte de la vida política de la Argentina.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.



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