COLUMNISTAS UN AÑO, MUCHOS MACRI

Breve historia

Reseñar el primer año del gobierno de Mauricio Macri requiere observar tres ejes: la formación del Gobierno, sus principales políticas y las estrategias comunicacionales.

Portal Perfil.com
Portal Perfil.com Foto:Perfil.com

Reseñar el primer año del gobierno de Mauricio Macri requiere observar tres ejes: la formación del Gobierno, sus principales políticas y las estrategias comunicacionales.

Nueva elite del poder. La mayor novedad que introduce Macri es la emergencia de una nueva elite de Gobierno desalojando a los políticos “profesionales”, a través de la designación en sitios vitales del poder estatal de un conjunto de personas provenientes de las universidades privadas, directivos de empresas, estudios jurídicos, profesionales provenientes de ONG, y funcionarios que acompañaron a Macri en la Ciudad, que comparten esta semblanza. El surgimiento de esta nueva elite, es una respuesta al quiebre del Estado nacional de fines del siglo XX, y al desplazamiento de la universidad pública como principal dotador de cuadros políticos y de la alta burocracia.

Evaluaciones políticas. Las principales políticas de Macri fueron concretadas recién asumido. Cuatro días después de tomar el cargo anunciaba el fin de las retenciones –y reducción para la soja– y dos días después Alfonso Prat-Gay explicaba una de las medidas más aplaudidas: el fin del cepo cambiario. Se unificaba el mercado cambiario permitiendo la compra de moneda extranjera, con el costo de devaluar la moneda alrededor de un 40%. En marzo se completan las medidas con la Ley de pago a los Fondos Buitre, dando inicio a un nuevo ciclo de endeudamiento externo. Por su parte, la nueva Ley de Ministerios fragmentaba al de Economía en un minigabinete con seis carteras: Hacienda y Finanzas, Energía, Agricultura, Trabajo, Producción y Transporte. En esta división muchos verían un debilitamiento para la toma de decisiones. La creación del Ministerio de Comunicaciones cambiaba las estructuras, eliminando a la Afsca provocando la virtual caída de la emblemática –y controvertida– Ley de Medios K.

Luego de esas medidas el Gobierno entró en modo avión. Con autosuficiencia, funcionarios invocaron inexistentes lluvias de inversiones. El proyecto central del Gobierno buscaría transformar la economía hacia una exportadora de alimentos manufacturados, para esto se necesitan inversiones que no realizarán los sectores del campo. Con este fin, se reforzarían las relaciones internacionales con la visita de varios jefes de Estado, pero los inversionistas sólo parecen estar interesados en ingresar capitales golondrinas para aprovechar las altas tasas de interés con un dólar casi fijo. Por su parte, y siguiendo el target de inflación para 2016 –entre 20 y 25%– la mayoría de los aumentos salariales fueron en estos valores, mientras la inflación casi duplicó esa pauta generando una pérdida del poder adquisitivo de los salarios, con el consecuente stop de la economía y el PBI cayendo cerca del 3%. Para más datos, la situación social muestra una fragilidad extrema con un 32% la población bajo línea de pobreza e indigencia según datos del Indec.

Muchos suponían que Macri tendría un rápido éxito en lo económico, con dificultades en los político, pero pareció ocurrir lo contrario. Sin embargo, el éxito político escondía el desbande del kirchnerismo cuyo bloque se partió en tres, surgiendo un grupo de diputados dispuesto a colaborar con el gobierno nacional y con el auxilio del Frente Renovador. Pero como se observó en la discusión de ganancias de estos días aquel éxito fue a todas luces efímero.

Nuevas usinas del relato. Finalmente, la estrategia comunicacional oficialista fue mutando desde la idea de “mirar hacia adelante” de los primeros meses, hacia la “pesada herencia”,

buscando mostrar que el gobierno anterior dejó un país arrasado. La política comunicacional procedió a borrar la programación más emblemática del kirchnerismo de los medios oficiales, y tras una tenue apertura pluralista, parece volverse a la idea

de que son necesarios los medios gubernamentales. No obstante, la principal fuente de construcción de narrativa se ha tercerizado hacia algunos medios y periodistas radiales y televisivos, que tienen la tarea de organizar un nuevo sentido común alineado con la nueva era.

*Sociólogo, analista político (@cfdeangelis).