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¿Caballo de Troya radical?

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Foto:cedoc

A Macri le suele pasar lo mismo que a Carrió cuando se euforiza. Se extralimita. Convencido de ser el gran protagonista del lanzamiento del Frente Amplio UNEN (FAU), y viéndose natural receptor del usufructo de la estructura nacional del radicalismo, catapultado ya a la segunda vuelta en las elecciones de 2015 y en el ballottage a la presidencia, hizo comentarios sobre los piropos a las mujeres que lo dejaron posicionado más cerca de Berlusconi de lo que le convendría.

Es que en el PRO están exultantes porque entienden que una alianza entre ellos y el Frente Amplio UNEN será irreversible porque ese espacio tiene lo que el PRO no tiene (candidatos a intendentes y legisladores en todo el territorio), y viceversa: el macrismo tiene aquello de lo que el panradicalismo carece (un candidato a presidente ganador). Imaginan esa complementariedad como una carta de triunfo de Macri en unas eventuales internas entre el Frente Amplio UNEN y el PRO.
Nunca piensan la posibilidad de salir perdiendo en la candidatura presidencial. Tampoco evalúan que, a cambio de un apoyo del panradicalismo a la candidatura de Macri a presidente, el PRO pondría en riesgo la candidatura del sucesor de Macri en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires si el FAU colocase algún candidato afín a los votantes del PRO, como Prat-Gay o Lousteau. Por el contrario, en el FAU sí se especula con el día que si el PRO no pudiera sobrevivir el ciclo de Macri y sin él comenzara una diáspora, ¿adónde irían muchos de los votos del PRO sino al panradicalismo?

Por ahora se oponen a que Macri participe en la interna de FAU Pino Solanas, Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbizer y Hermes Binner. Al revés, los resilientes radicales Sanz y Cobos son entusiastas promovedores de un acuerdo con el PRO y, dada la experiencia que ambos han tenido en el ejercicio de un gobierno y la conducción del partido, habría que sospechar si cierta sabiduría los aglutina en esa posición, habiendo divergido en tantas otras.

¿Imaginarán una especie de caballo de Troya panradical que aprovecha la soberbia de Macri, siempre acostumbrado a sentirse predestinado desde la cuna?

Carrió es otra entusiasta del acuerdo panradical-macrista, pero sus motivaciones son aun más difíciles de analizar racionalmente. Ya en el debut de este frente comenzó diciendo que ella misma tampoco votaría por alguno de los candidatos de su propio espacio. Lo que, de entenderse literalmente, comienza por generar desconfianza sobre que sus seguidores voten por lo que ella diga, pero no por lo que ella haga. Siempre excéntrica, Carrió.

Ella dijo que no está segura de que vaya a competir en las PASO por la candidatura presidencial del FAU y, al revés, transmitió más decisión Sanz, paradójicamente quien menos intención de voto tiene hoy. Pero siendo el más joven de los cinco principales líderes del FAU, es el de mayor futuro político y, a la vez, el panradical que generaría más simpatía en la mayoría de los votantes del PRO.

Sanz sería al eje FAU-PRO algo así como Scioli al eje PJ-K, porque ambos son los que más promedian las contradicciones de todos los de su propio espacio y, finalmente, quienes más conformarían a las tendencias opuestas de la interna de cada sector.

Es interesante también analizar cómo kirchneristas y antikirchneristas usan el fantasma de ciertas formas de ‘Cristina eterna’ para distintos fines. Los K, para juntar la tropa en vistas al post 2015 instalando la idea (como antes fue la de la modificación de la Constitución para que pudiera ser candidata) de que ella quedará con una enorme cantidad de legisladores fieles en el Congreso, que colocará al candidato a presidente y a su vice para controlarlo, que además pasará a conducir el Frente para la Victoria, y el kirchnerismo seguirá en el poder después de 2015.

Y la oposición usa el fantasma del kirchnerismo/peronismo eterno para motivar no sólo la unión de todo el panradicalismo, sino también para poder justificar que Macri ingrese a su interna. Sin la excusa de que “la República está en juego”, no podrían los panradicales comerse el sapo de Macri. O sea, K y anti K son funcionales y mutuamente convenientes.

También hay esperanza genuina en el kirchnerismo porque la Presidenta está tomando medidas que no sólo precisa ella para el año y medio que le resta de gestión, sino que facilitarán la vida de quien gobierne a partir de diciembre de 2015. Y como la generosidad no ha sido un rasgo K, se infiere que alguna expectativa de seguir en el poder tienen, lo que no quiere decir que puedan lograrlo.

Derecha o izquierda. Carrió fue la primera a quien no le tembló el pulso por incorporar candidatos liberales o economistas que no desentonarían en el PRO, ya antes de que Binner y Alfonsín sostuvieran que Macri era su límite. Carrió explicó con pragmatismo que el Poder Ejecutivo tiene múltiples puestos codiciables además del de presidente: “Algunos aquí podrán ser ministros, gobernadores, embajadores, directores de órganos de control”. Explicitó así aquello de que cuando una fuerza ve posibilidades de triunfo hasta el más anárquico se pone sensato, porque lo que puede haber para perder es mayor que lo que hay para ganar con posiciones testimoniales (el conocido Teorema de Baglini).

Otro paso en esa dirección de Carrió es su actual alejamiento de Pino Solanas, el mayor opositor a la alianza con Macri, y su acercamiento a Sanz. Pero en el fondo todos saben que Macri no es de derecha, que los rechazos que genera son más estéticos que ideológicos (sintetizados en ser un “tilingo superficial”), ni tampoco se creen que el FAU sea de izquierda.

El PRO y el FAU tienen a Massa como principal adversario y ninguno de los dos puede llegar al gobierno solo. Pero aun si alguno lo lograra, luego tendría que hacer una alianza en el Congreso para gobernar. La diferencia, entonces, sólo está si se alían en las PASO, en el ballottage o en el gobierno.



Jorge Fontevecchia