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Cacería de votos

El Gobierno agita fantasmas y CFK se suaviza. Sondeos en un padrón que ni mira a Tribunales.

MARGARITAS A LOS CHANCHOS, Sergio Massa.
MARGARITAS A LOS CHANCHOS, Sergio Massa. Foto:temes

La campaña electoral que desembocará en las Primarias Abiertas, Simultáneas,  y Obligatorias (PASO) ha comenzado. Y en su iniciación, a modo de denominador común, fue notable observar cómo campeó un aire de innegable duranbarbismo. Comenzando por el acto desprovisto de gritos y del folklore y la simbología del peronismo que encabezó Cristina Fernández de Kirchner en Mar del Plata, pasando por el de Sergio Massa en Tigre caminando entre el público y terminando con el Florencio Randazzo, en San Carlos de Bolívar, con su escenario en isla con los asistentes dispuestos en 360 grados. La madre de todas las batallas -la elección en la provincia de Buenos Aires- será muy disputada. Todos saben que con lo que tienen hoy no les alcanza para ganar, por lo que deben salir a buscar el voto de los indecisos. A horas de producido el lanzamiento de las campañas, el panorama electoral muestra que existe en territorio bonaerense un porcentaje no menor de ciudadanos cuya intención de voto aún no está definida entre el oficialismo y el massismo. La carrera electoral recién comienza y, más allá de las primeras mediciones, nadie sabe a ciencia cierta cuál es hoy y cómo variará ese número de indecisos.

No asustar. Cerca de María Eugenia Vidal recuerdan que, de acuerdo a sus mediciones,  el 70% de los bonaerenses aún no definió su voto. Desde el Frente Renovador, aseguran que el 60% no se reconoce ni K ni pro gobierno. En tanto, en la vereda kirchnerista sostienen que la polarización se da naturalmente por el antagonismo entre dos modelos de país. El contraste conviene -con algunos matices- a esa estrategia. En materia de imagen, la propia CFK en su acto de lanzamiento siguió los consejos de su asesor estrella, el catalán Antonio Gutiérrez Rubí. Distintos pero no tanto; las interminables puestas en escena de la liturgia K deberán esperar el momento. “No hay que asustar a nadie, al menos en las formas. Después se verá” -aseguró un conocedor de los pasos de Unidad Ciudadana-. Para el kirchnerismo el acto fue una demostración de unidad donde sólo faltaron los intendentes que optaron por Randazzo. “Estamos todos los necesarios” -dijeron con ironía-.

En el oficialismo saben que varios de los resultados de gestión no llegaron a tiempo, por lo que la opción será insistir en los valores que inspiraron el cambio. Esa será la estrategia de campaña a redoblar. En esa línea, volver al pasado, implicaría un retroceso institucional, económico y social, además de sacrificar transparencia y previsibilidad.

Pero ¿es sostenible la polarización sin un correlato de mejoría en el plano de lo real? Esa pregunta grafica el terreno que busca explorar Sergio Massa desde el Frente Renovador. La economía y la seguridad serán los temas para apuntalar en la coyuntura. Desde el massismo aseguran que el gobierno no está discutiendo propuestas ni mostrando resultados porque la realidad no le juega a favor. “La polarización va a terminar cansando, sobre todo si la economía no arranca” -arriesgan desde el FR- Hay sectores alejados de los fanáticos de paladar negro de uno u otro lado a los que les pesa el día a día. En el massismo los denominan “adherentes blandos” los hay en el PRO y en parte del PJ. Allí apuntará Sergio Massa en lo que resta de la campaña para conseguir nuevos votantes. En ese espacio, se ilusionan con superar los 25 puntos, aun cuando reconocen que a partir de los 20 sería una buena elección.

Mediciones. Un encuestador que conoce los vericuetos del peronismo asegura que CFK se disparó por encima del oficialismo y que la paridad estaría entre el Frente Renovador y Cambiemos -en la lucha por el segundo y tercer lugar-. En el oficialismo, en cambio, reconocen la paridad en el primer puesto en la lucha con CFK, rondando los 28 puntos, con un Massa que no superaría los 24 puntos y un Randazzo entre los 5 y los 8 puntos. Siempre hablando de provincia de Bs As y manteniendo la idea de que una eventual sorpresa de CFK en las PASO serviría para sostener el efecto voto útil en octubre para cerrar filas con el elector que aún no del todo conforme con la actualidad, quiere evitar la vuelta al pasado. Hay algunas cosas que son claras: en la tercera sección electoral -bastión de la pobreza en el que se definirá la elección- el asunto principal será la economía. Hablar allí de las distintas causas judiciales que complican a la ex presidenta es como hablar de la cuadratura del círculo.

¿Será justicia? La semana estuvo cargada de hechos de alto significado judicial. La visita a Washington de los jueces federales Sebastián Ramos, Marcelo Martínez de Giorgi, Daniel Rafecas y Sebastián Casanello y de los fiscales Sergio Rodríguez y Franco Picardi por el caso Odebrecht fue positiva y, por ende, importante. Ahí, en medio de una requisitoria  de extremo resguardo de la confidencialidad, se dieron nombres. En el mantenimiento de ese secreto descansa no sólo la credibilidad de los funcionarios judiciales sino también de la real posibilidad de avanzar en la investigación de los casos de corrupción en los que están envueltos tanto la empresa como los funcionarios del anterior gobierno.

Habrá que ver cómo sigue la saga de esta investigación que, haciendo honor al dicho, ha sido hasta aquí “mucho ruido y pocas nueces”. Notable cuando se lo compara con Brasil, no sólo por la condena del ex presidente Luis Inacio “Lula” Da Silva sino también por el que afectó a otros importantes personajes de la política a los que algunos jueces y fiscales con enjundia y decisión han investigado, juzgado y condenado en tiempo y forma. La justicia lenta no es justicia. Y como botón de muestra, tan solo basta mirar el caso del ex presidente Carlos Menem, convertido hoy en día en un paradigma de impunidad.


Producción periodística: Santiago Serra.