COLUMNISTAS EL LUNES, OTRO PAÍS

Cambio de época

El resultado de mañana será determinante para Macri, el peronismo y el futuro del país.

RECEMOS Mauricio Macri
RECEMOS Mauricio Macri Foto:PABLO TEMES

Los resultados electorales van a abrir la discusión de la posible extensión del mandato de Mauricio Macri por cuatro años adicionales, o el recorrido de una transición por los dos restantes. Es en la provincia de Buenos Aires donde se juega la opción A o la opción B. Se trata de ganar o perder, aunque sea por un voto. Quien se lleve los dos senadores quedará en el centro de la escena con las piezas blancas para jugar el partido de ajedrez de los siguientes dos años.

El extraño proceso electoral que se puso en juego resultó ser unas minielecciones nacionales con dos contrincantes: Cristina Fernández de Kirchner y María Eugenia Vidal. La gobernadora no sólo asumió la campaña como si hubiese sido la candidata, sino que apostó su capital político, que nunca es infinito. Cristina, por su parte, tuvo que repasar en sus entrevistas los aspectos cuestionados de sus dos gobiernos.

Sin embargo, a partir del lunes, el Gobierno estará solo en la cancha, ya la “pesada herencia” no podrá ser invocada para lograr la inmunidad que buena parte de la sociedad le otorgó al tomar como cierta la idea de que recibieron un país hundido por 12 años kirchneristas y que llevará un tiempo volverlo a flote.

Patas en la fuente. En esta etapa que se abre el Presidente tendrá el apoyo político explícito del empresariado. En este sentido, el coloquio de IDEA se transformó en un pequeño 17 de octubre donde los empresarios prometieron lealtad observando de reojo las numerosas encuestas electorales que les llegan. Sin embargo, a diferencia del amor incondicional que planteó el movimiento obrero a Juan Perón en 1945, éste es un apoyo bajo un pliego de condiciones, que llevado adelante implicaría romper el gradualismo para pasar a una ofensiva cuyo primer objetivo es desarticular las restricciones vigentes en el mundo laboral.

El inefable dúo que conformaron el legendario Paolo Rocca (CEO de Techint) y Marco Galperín (CEO y fundador de Mercado Libre) asumió la vocería de una clase empresarial dispuesta a tomar las riendas de la política para adecuarlas a sus necesidades sectoriales. El planteo del vínculo entre pobreza y marco laboral fue una atrevida avanzada de parte de Rocca para poner en primer plano la idea de que la pobreza es un problema del mercado y que el Estado puede aportar retirando las leyes que regulan el mundo del trabajo. Pero incluso fue más allá que dejar un auspicioso saludo, para mostrar un plan de gobierno especialmente cuando expresó que hay “tres temas que Argentina tiene en su agenda de largo plazo: el cambio en la relación laboral, el tema educativo y repensar al conurbano bonaerense para que la Argentina mire en el largo plazo un esquema de gobernabilidad”. Repensar el conurbano bonaerense es subir a la nave espacial de Macri al peronismo en su conjunto.

Suponiendo que los empresarios tengan razón y que algunos vivos se aprovechan de la legislación laboral para instaurar una industria del juicio; que algunas cláusulas de los convenios colectivos no permiten a las empresas disponer de la multifuncionalidad de los trabajadores que necesitan; que los aportes patronales incrementen el costo laboral, entre muchas otras demandas, cuáles son las herramientas para que las empresas inviertan, y arriesguen su propio capital sin esperar el auxilio del Estado vía créditos subvencionados, sin propiciar devaluaciones bruscas, sin ajustar por precio para obtener rentabilidad extraordinaria, sin auspiciar estatizaciones de deudas que las grandes empresas gestionan en el exterior, entre muchas “costumbres” que se desarrollaron en los últimos cincuenta años. Estos son interrogantes que van más allá de excitación coyuntural de una elección, y para lo que no existen respuestas simples.

Contingencias. El caso de Santiago Maldonado se transformó en un analizador de la sociedad argentina, el rol del Estado y sus fuerzas de seguridad e inteligencia, y de los comunicadores y medios de prensa. En estos casi tres meses en que el joven estuvo desaparecido, se buscó integrar el suceso en la grieta, transformarlo en parte de la disputa política. En este sentido, la famosa grieta, lejos de ser un problema, es un dispositivo óptimo que sirve para deslegitimar cualquier situación o discurso que vaya contra el clima de época. A la grieta hay que alimentarla todos los días.

La primera estrategia comunicacional sobre el caso fue minimizarlo para intentar sacarlo de la agenda, esconder un desaparecido en cinco mil desaparecidos, como el viejo chiste que dice que para esconder un elefante hay que ponerlo en una multitud de elefantes. La segunda estrategia frente a la clara imposibilidad de detener la inquietud social en torno al paradero de Santiago Maldonado fue hacer exactamente lo contrario, saturar de noticias contradictorias sobre su paradero generando lo que Scott Lash llama la sociedad desinformada de la información: la acumulación casi infinita de noticias cansa al espectador, quien finalmente apaga el televisor para poner Netflix. La aparición de un cuerpo perteneciente al joven desaparecido da un giro radical al caso y tiene el efecto inesperado de poner en entredicho a Elisa Carrió, quien con sus desafortunadas (e innecesarias) declaraciones dio muestras de una sorprendente insensibilidad. Finalmente queda por verse si la situación impacta en los decisores del voto, cosa que hasta ahora no parecía factible.

Final de época. Los muy posibles resultados del día de mañana abrirán otro debate impostergable, que es para dónde va el peronismo. Estallado en mil pedazos, ha perdido la conexión con la sociedad. Tanto sus dirigentes políticos como los sindicales que han nutrido al movimiento fundado en 1945 han caído en un fuerte descrédito y ya no estarían en condiciones de plantear un proyecto sustentable de país. La poca significación del Partido Justicialista hizo que Cristina literalmente “se lo tirara por la cabeza” a Randazzo, a quien no le aportó prácticamente nada. ¿Estamos frente a la transformación del kirchnerismo en un partido de izquierda, y la posible desaparición del peronismo como proyecto político o el macrismo será la única (pos)estructura política que quedará en pie?

*Sociólogo (@cfdeangelis).



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