COLUMNISTAS UN NUEVO LIDER

Candidatos y criterios para la OEA

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La elección del secretario general de la OEA se realizará a principios de 2015, pero la carrera para el cargo ya comenzó.

Hasta ahora hay tres candidatos oficiales: el canciller de Uruguay, Luis Almagro, diplomático con puestos en Alemania, Irán y China; Eduardo Stein, ex vicepresidente y canciller de Guatemala, y Diego García Sayán, ex ministro de Justicia y de Relaciones Exteriores del Perú y juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ningún ciudadano de Guatemala o Perú ha ejercido la secretaría de la OEA.   

Rumores diplomáticos mencionan otros posibles candidatos: el embajador de México ante la OEA, Emilio Rabasa y Felipe Calderón, ex presidente de ese país; el peruano Hugo de Zela, actual jefe de gabinete del SG/OEA; la ex presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla;  el ex presidente de Panamá, Martín Torrijos; el actual canciller de Paraguay, Eladio Loizaga; el actual presidente de la CAF, el boliviano Enrique García y el ex presidente de Bolivia, Carlos Mesa.

Las cancillerías americanas deberían  considerar los siguientes criterios para su elección:

1. El nuevo secretario deberá tener cierto conocimiento del sistema interamericano y del papel que ha tenido la OEA en el mismo, y mostrar un compromiso invariable con el rol de la organización en la promoción y defensa de la democracia y los derechos humanos, valores institucionalizados en su carta constitutiva y en la carta democrática interamericana, y que son la columna vertebral del sistema, así como la garantía de paz y seguridad del hemisferio. No deberá ser ambiguo, neutral ni indiferente sobre esto.

2. Deberá entender los límites no-intervencionistas del cargo, pero deberá exhibir coraje político para defender con firmeza la democracia y los instrumentos creados para su promoción y protección, y hacer de esto las verdaderas prioridades de la organización, junto a la seguridad y paz del continente. Deberá poder contrarrestar el intento de países con tinte caudillista/populista de impedir el involucramiento de la OEA en la solución o el análisis de amenazas a los derechos humanos y el orden democrático, de rehusar su observación electoral, o debilitar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como han tratado Ecuador y Venezuela.

3. El futuro secretario deberá también tener la capacidad de ejercer liderazgo administrativo para ajustar y redimensionar la burocracia interna de la organización a sus verdaderas prioridades, lo que implica resolver graves y urgentes problemas financieros internos y revalorar su capital humano, con frecuencia  menospreciado y mal utilizado, cuyo compromiso con la OEA se ha erosionado en los últimos años. Para ello deberá contar con un jefe de gabinete de alto nivel que maneje esos apremiantes asuntos así como la interacción (tensa con frecuencia) con los embajadores en el Consejo Permanente de la OEA, cuyo consenso es necesario para el éxito de su gestión administrativa y diplomática. Debería comprometerse a ejercer sólo un período de los dos posibles y no tener aspiraciones políticas en su país,  como ha ocurrido recientemente.

En resumen, deberá ser un líder con la capacidad de presentar una visión renovadora de la OEA, enfocada en sus prioridades, y con la capacidad negociadora para generar el consenso, hoy esquivo, que se requiere para hacerla realidad. Para ello no se necesita un ex canciller, ex ministro o ex presidente. El embajador Baena Soares de Brasil fue un muy exitoso secretario general entre 1984 y 1994.

Los candidatos deberían exponer su visión para la organización y cómo revitalizarla en un debate público en el Consejo Permanente y en otro televisado con alcance hemisférico; así, los gobiernos que los votarán podría evaluarlos debidamente.

*Profesor de la Universidad de George Washington, y ex funcionario de OEA.



Rubén M. Perina