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Caos no K

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DADOS VUELTA. Carrió, Macri, Alfonsín, Cobos, Sanz, Binner, Reutemann, Duhalde, De Narváez y Solá. La oposición enfrenta su peor momento desde 2008.

Carrió es el teorema de Baglini al revés. Si Macri tuviera enanos en el jardín, le crecerían. Alfonsín se apoyó en Lilita para adelgazar a Cobos y ahora Lilita lo abandona. Binner tiene que soportar a Carrió a nivel nacional y a Reutemann en Santa Fe. A Reutemann no parece convencerlo ni Magnetto. Duhalde quedó inferiorizado frente a Magnetto porque unir a los referentes del Peronismo Federal era tarea suya y no del CEO de Clarín. De Narváez no puede por extranjero y, por la eventual falta de un candidato ganador a presidente en el PJ Federal, hasta se especula que podría ser el candidato a gobernador del PJ kirchnerista (y Scioli a vice). La oposición cruje hasta donde las candidaturas presidenciales no están en juego: Aguad acusa a Juez de menemista, primero y kirchnerista, después, y Juez acusa a Aguad de “milico”. Lo mismo sucedió entre dos integrantes del Peronismo Federal: el ex vicegobernador de Kirchner en Santa Cruz Eduardo Arnold acusó en el Congreso a Juan José Alvarez de ser un “traidorazo” porque “lleva gente a Olivos todo el tiempo” (Alvarez es un puente con De Narváez).

¿Se pelean porque ven que pueden ser gobierno y se ponen codiciosos? ¿O se pelean porque ven que Kirchner crece en las encuestas y se alejan sus posibilidades de ser gobierno? Ambas fuerzas presionan contradictoria y ambivalentemente sobre la oposición. Aunque la tendencia actual –por ahora– está más orientada en dirección a la segunda posibilidad que a la primera.
La situación de la oposición es similar a la de 2006: el votante no oficialista le reclama que se una contra Kirchner para obtener resultados concretos, pero los componentes son difíciles de soldar en una sola pieza. Y del otro lado, soplete en mano, está Kirchner cortando todo lo que puede.
La oposición carece –hoy– de un candidato claramente ganador en primera vuelta, mientras que en el kirchnerismo creen tener dos y hasta se dan el lujo de amenazar con la posibilidad de presentar para 2011 la reelección de Cristina y el delirio de Néstor Kirchner para gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Todo pasa. Pero en la taquicárdica vida pública argentina las situaciones cambian dramáticamente: julio fue el peor mes de 2008 para los Kirchner, con el voto no positivo de Cobos por las retenciones móviles; también julio fue el peor mes de 2009 con su derrota electoral frente a De Narváez; pero julio de 2010 fue espectacularmente bueno para los Kirchner. ¿Cómo será julio de 2011?
En la Coalición Cívica dicen que Carrió se fue para negociar mejor, pero volverá. Que sus coqueteos con Solá para armar una “pata peronista” suman mutua impotencia, y sus deseos con Reutemann son un sueño. En el radicalismo hay quienes no descartan que no sean ni Cobos ni Alfonsín los candidatos a presidente sino Ernesto Sanz. En el Peronismo Federal argumentan que De Narváez está más lejos de darle sus votos a Duhalde que de intentar ser él mismo candidato a presidente (Duhalde tendría 10% más de imagen negativa que Kirchner). Pino Solanas podría terminar sacando más votos que Duhalde o Carrió como candidato a presidente. Y si Macri abdicara de su candidatura presidencial, preferiría tratar de ser reelegido como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en una alianza con el radicalismo antes que con el Peronismo Federal. La expresa intervención de Magnetto no contribuyó, como esperaba Duhalde, a consumar su deseo: él mismo candidato a presidente, Reutemann de vice, De Narváez en la provincia de Buenos Aires y Macri en la Ciudad.
Hace dos semanas esta contratapa anticipó el “Huracán Lilita”. Para ella, Macri y la mayoría de la oposición, sigue el mal tiempo.


Jorge Fontevecchia


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