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Ciccone, genes y memes

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Foto:Cedoc

Nuevamente comienzo una contratapa polemizando con un editorial radial de Víctor Hugo Morales: ayer, con su defensa a Boudou; hoy sobre su crítica a TN por haber informado que era un balazo lo que terminó siendo un piedrazo al frente del edificio donde vive Ciccone.

La pasión a veces enceguecida de Víctor Hugo, junto a su aire de tragedia griega, resulta muy inspiradora para el disenso. Pero esta vez hay que aceptar su crítica al periodismo profesional, que en su afán por tener una buena nota noveló o creyó lo que le resulta funcional. Víctor Hugo pasó el audio de un periodista de TN explicando con detalle que la bala era de una pistola 9 milímetros, la que sólo portan las fuerzas de seguridad, que el disparo había sido producido en movimiento desde un auto con por lo menos dos personas, y continuaba con detalles que, al comprobarse luego que fue una piedra, resultaban desopilantes. La tesis tácita de la nota de TN era que desde sectores cercanos al Gobierno se atacaba el domicilio de Ciccone por el procesamiento a Boudou.

A pesar de que PERFIL siempre vio a los Ciccone como culpables de lo mismo que Boudou, esta vez también Perfil.com cayó en el error de decir que era una bala y, aunque no noveló, al concederle al tema su espacio más destacado le asignó una gravedad que no tenía.

Víctor Hugo llamó a su audiencia a imaginar cuántas mentiras como ésta habrá fabricado el Grupo Clarín sobre Boudou si convirtió este piedrazo en bala, cayendo en la misma exageración que denuncia, porque la enorme mayoría de lo que informaron Wiñazky y Lanata se comprobó luego verdadero, haciendo un gran servicio a la sociedad.

Víctor Hugo también reflexionó sobre el daño social que podría producir un conjunto de medios dominantes que sesgara las noticias con una intención negativa (agrego igual preocupación si fuera lo mismo pero con un sesgo positivo). Y éste es el verdadero tema de fondo, el que merece que nos dediquemos una y otra vez, y hoy comentando un libro excepcional con grandes aportes para este debate.

Se trata de Buen trabajo, cuando la ética y la excelencia convergen, escrito por tres científicos famosos reunidos originalmente por el Centro de Estudios Avanzados sobre Ciencias de la Conducta de Palo Alto. Son Howard Gardner, célebre neurólogo y principal divulgador del diferente funcionamiento de los dos hemisferios cerebrales; Mihály Csíkszentmihályi, el más importante investigador del mundo en el tema de la psicología positiva y autor de la teoría del flujo; y William Damon, uno de los mayores expertos en educación. Los tres han estado a cargo de departamentos en las universidades de Harvard, Chicago y Stanford respectivamente, pero decidieron dedicar unos años de su vida a estudiar en profundidad los dos trabajos que son –a su juicio– los más trascendentales para el futuro de la humanidad: los genetistas y los periodistas.

Eligieron estas dos profesiones porque una está dispuesta a controlar la composición de nuestro cuerpo y la otra, a controlar el contenido de nuestras mentes. En el primer caso, los genes, y en el segundo, los memes, las ideas.

La transmisión de genes y la teoría de la evolución de las especies son bien conocidas. Pero desde la sociobiología se sostiene que también las ideas o memes adquieren su fuerza por la capacidad de reproducirse, pasando de una mente a otra y luego de una generación a otra, construyendo una forma de evolución cultural (como los genes, los memes se autorreplican). Muy simplificadamente, “la cultura actual de un individuo en un momento determinado sería el conjunto de los memes presentes en el cerebro de ese individuo en ese momento”.

Y así como la genética tiene la responsabilidad de configurar la información en el interior de nuestro cuerpo, el periodismo es el principal responsable de la información de nuestro cerebro. En palabras de los autores:

  •  “La herencia genética no determina el contenido de nuestro cerebro; sin información, el cerebro humano no sirve para nada. Lo que llamamos mente –ese depósito real o metafórico de nuestros pensamientos, sentimientos, experiencias y recuerdos– surge únicamente como resultado de la información recogida en el entorno”.
  •  “La información consiste en unos datos que modifican la conciencia, sea porque aumentan la entropía mediante la producción de estrés, alarma, preocupación o confusión, o porque disminuyen la entropía mediante la creación de orden, la resolución de problemas o la facilitación de una respuesta adaptativa”.
  •  “También los animales subsisten gracias a la información para tomar decisiones conductuales adaptativas”.
  •  “La palabra información significa dar forma a los datos que en realidad dan forma a nuestra mente.”
  • “Si los periodistas no saben ofrecer una información que resulte significativa, es probable que nuestras mentes se empobrezcan gravemente o que no tengan más alimento que el rumor y el pasatiempo”.
  •  “Si los que se dedican a la transmisión de información encuentran la forma de hacer bien su trabajo, podemos estar preparados para afrontar los sucesos; de lo contrario, novedades inútiles no harán sino confundir la imagen que tengamos de la realidad”.
  •  “Son los memes –los pensamientos, las creencias y los valores– los que controlan nuestros genes”.
  •  “Pero ni nuestros genes ni los códigos informativos de nuestra cultura son responsables ellos solos de cómo se va a desarrollar el futuro. El componente último y decisivo de la cadena causal es el código de la conciencia, el uso que decidamos hacer de las instrucciones que nos den la biología y la cultura”.
  •  “Según la calidad de la información que ofrezcan, los medios mejorarán o adulterarán los memes en los que confiamos a diario y que transmitiremos a generaciones futuras. Los peligros de que se contaminen con diversos virus de falsas informaciones son evidentes”.
  •  “Una información precisa de los medios permite que las personas puedan emitir juicios sólidos y controlar sus vidas. Sin embargo, cuando las noticias están sesgadas, se distorsionan o son incompletas, se socava la capacidad de las sociedades de prosperar y a las personas se les niega la posibilidad de adaptarse con fines claros a condiciones cambiantes”.
  •  “Quienes trabajan en la industria de la información tienen el poder y la especial responsabilidad de preservar, proteger y nutrir el patrimonio informativo de unas personas que en gran medida han crecido y dependido de ellos para su sustento intelectual y social”.
  •  “Encerrados en un armario de falsas informaciones, desconocedores de posibles alternativas, manipulados por fuerzas poderosas que controlan los memes... ésa es la pesadilla a la que se enfrentan los hombres y las mujeres del futuro, en ausencia de fuentes de información independientes”.

Continuará.



Jorge Fontevecchia