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Ciencias Exactas, mucha investigación y pocos alumnos

Un reciente libro refleja las ventajas y desventajas de la facultad más pequeña de la UBA. Tiene la menor tasa de inscriptos, pero presenta la relación más alta de estudiantes por presupuesto. Una gran cantidad de docentes con dedicación exclusiva para cada vez menos egresados.

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La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) es una de las facultades menores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en cantidad de estudiantes, con una matrícula de poco menos del 3% del total, pero es la que tiene la relación más alta de presupuesto por estudiante. Esto se debe a la cantidad de docentes con dedicación exclusiva, que combinan la enseñanza con la investigación, y a la fuerte incidencia de los trabajos prácticos, muchos de ellos con insumos de laboratorio y que requieren una gran cantidad de docentes auxiliares.
La formación recibida por los estudiantes es intensa, pero la matrícula es escasa con relación a las necesidades del país. Para tratar de revertir la tendencia, se iniciaron planes de divulgación dirigidos a los colegios secundarios, como las Semanas de las Ciencias. La primera se realizó en octubre de 2000 en el DG, por iniciativa del geólogo José Sellés Martínez.
A partir de 2001, la FCEN asumió institucionalmente las Semanas, con demostraciones públicas y charlas explicativas para estudiantes del ciclo medio. En 2002 se creó, además, la Dirección de Orientación Vocacional, con actividades como Científicos por un Día, Exactas Va a la Escuela, talleres de ciencia, charlas y respuestas a consultas, apuntando a paliar la falta de orientación de los estudiantes secundarios y promover las carreras de la Facultad. Desde 1994, se publica la revista Exactamente, con artículos de divulgación científica. Estos esfuerzos dieron visibilidad a la FCEN en muchos colegios secundarios y sirvieron para orientar algunas vocaciones, pero no tuvieron efecto cuantitativo. La matrícula creció muy poco. (…)
Efectivamente, existe una importante dispersión laboral. Considerando que la vida activa promedio de un graduado universitario es de cuarenta años, a partir de las estadísticas publicadas por la UBA se desprende que en las primeras décadas del siglo XXI existen aproximadamente quince mil graduados de la FCEN en actividad. Muchos están dispersos en universidades e institutos de investigación de todo el mundo, otros trabajan en diferentes cargos públicos o privados en la Argentina y unos mil quinientos, o sea el 10% del total, realizan investigación y docencia en la FCEN. Está pendiente aún realizar un estudio consistente sobre este tema, que incluya el papel social de los egresados, sus necesidades y la adecuación de las orientaciones pedagógicas a esa realidad multi e interdisciplinaria.
Hoy, la enseñanza en la FCEN es de alto nivel científico aunque eminentemente especializada. Existe una materia de Historia de la Ciencia, que sólo es obligatoria para los profesorados y optativa para algunas carreras, un curso optativo de Epistemología de la Física, un grupo de investigación en Filosofía de las Ciencias, un seminario de Filosofía de las Ciencias dirigido por el profesor visitante Mario Bunge y diversas actividades del Programa de Historia de la FCEN, que no ocupan un lugar destacado entre las prioridades curriculares. Algunos intentos recientes por incorporar otras materias referidas a los aspectos sociales de la ciencia y la tecnología no han tenido éxito.

Excelencia. Actualmente, en la FCEN se cursan diecisiete carreras de grado, seis maestrías, ocho carreras de especialización y diez doctorados. A las licenciaturas y doctorados en Ciencias Biológicas, de la Atmósfera, de la Computación, Físicas, Geológicas, Matemáticas y Químicas, se agregaron Ciencia y Tecnología de Alimentos, compartida con la Facultad de Farmacia y Bioquímica; Oceanografía y Paleontología. También se cursan siete profesorados de nivel medio y superior.
La legislación en vigencia establece la obligatoriedad de que las carreras sean acreditadas por la Coneau, pero un fallo del juez federal Ernesto Marinelli (1996) aceptó la declaración de inconstitucionalidad planteada por la UBA y la eximió de cumplir con ese requisito. Aunque luego muchas carreras de otras facultades fueron acreditadas, a instancias del sector estudiantil en el 2010 se realizó una consulta a profesores, graduados y estudiantes de la FCEN, prevaleciendo el criterio de no acreditar. La decisión fue refrendada en la Resolución 1282/10 del Consejo Directivo. Unos meses después se resolvió hacerlo en el caso de los posgrados, debido a que el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica otorgaban sus becas sólo a estudiantes inscriptos en carreras acreditadas.
La Facultad tiene cerca de seis mil estudiantes de grado; aproximadamente ingresan mil y egresan cuatrocientos por año. Confirmando una tendencia que comenzó hace varias décadas, Biología es la que más jóvenes atrae: alrededor del 45%, porcentaje que se mantiene entre los mil doscientos doctorandos. A pesar de los esfuerzos realizados, la matrícula total no aumentó suficientemente. En la Argentina de hoy, existen posibilidades de trabajo para una cantidad mayor de egresados en Ciencias Exactas y Naturales. El problema es más agudo en algunas disciplinas, como Ciencias de la Atmósfera, donde no se ha logrado vencer el déficit crónico de profesionales. (...) La explicación debe buscarse principalmente en las características sociales e ideológicas del medio, que continúa priorizando las carreras profesionales como Ciencias Económicas, Medicina y Derecho, a las que se han agregado en los últimos años otras nuevas, entre ellas algunas en el área de las Ciencias Sociales y otras en las diversas variantes del Diseño que se cursan en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, orientadas hacia el arte y la publicidad.
En la FCEN, todos los profesores y auxiliares docentes son rentados y fueron designados en concursos periódicos, a diferencia del resto de las facultades, donde la gran cantidad de docentes contratados o ad honórem constituye un problema no resuelto. (…)
Los notables resultados obtenidos en los trabajos científicos permiten afirmar que en las primeras décadas del siglo XXI la FCEN se ha consolidado como una unidad académica que reúne dos características que en varios momentos de la historia algunos consideraron de difícil armonización: la investigación y la docencia. Ambas actividades se nutren mutuamente como las partes de un organismo vivo. (...)
Más allá de los conflictos siempre presentes y del inevitable carácter perfectible de todo lo logrado, los resultados obtenidos muestran la fecundidad de la combinación de investigación y docencia que caracterizó a la FCEN durante casi toda su existencia.

Fragmento del libro Historia de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Eudeba).



Eduardo Diaz de Guijarro, Beatriz Baña, Carlos Borches y Raul Canota