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Cierta bohemia

Juajuajuacofcofcofmaññjuajua… Perdón, me atraganté.

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Juajuajuacofcofcofmaññjuajua… Perdón, me atraganté. Resulta que un viejo amigo extranjero me preguntó si es cierto que el nivel de corrupción entre los principales periodistas políticos argentinos es tan alto como el de los empresarios, los políticos, los jueces y los sindicalistas, que no podía creer que fuese así, y me atraganté de la risa, casi me ahogo… no es muy profesional de mi parte comenzar así la columna de hoy, así que nuevas disculpas y ya mismo arranco como corresponde. ¿Cómo corresponde? Supongo que una buena idea es comentar un libro que haya leído recientemente y que me haya interesado. La semana pasada versé acerca de A propósito de Godard. Conversaciones entre Harun Farocki y Kaja Silverman, editado por Caja Negra, y esta semana pienso discurrir sobre otro libro también editado por Caja Negra (¡corrupción, corrupción!) cuyo título es Argentina beat. 1963-1969. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda.

La primera vez que escuché hablar de Opium fue en boca de Héctor Libertella. Pronto Rafael Cippolini me instruyó en el tema, con esa mezcla de erudición y pasión que lo caracteriza. Libertella mencionó a Opium en un horizonte en común con Néstor Sánchez, pero Cippolini fue más allá y me recomendó la lista exhaustiva de autores que debía leer. Alejarme del Varela-Varelita y salir a recorrer las librerías de viejo fue todo uno, y rápido me hice de 7 historias bochornosas, de Mariani (Sudamericana, Colección El Espejo, Buenos Aires, 1968, tapa de Rómulo Macció, a quien está dedicado el libro), Soy tu patrón, de Sergio Mulet (Montanari Editores, Buenos Aires, 1966), El búho en el vitral. Textos, de Ruy Rodríguez (Ediciones Sunda, Buenos Aires, 1967, dedicado a Víctoria Rabín y Néstor Sánchez) y Tiro de gracia, también de Sergio Mulet (Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1969). Según me cuentan, estos libros ahora se han vuelto inhallables y se encuentran en Mercado Libre a precios altísimos (amigos: por línea privada les dejo mi e-mail, me escriben y se los vendo por unos pocos pesos, como para poder pagar las futuras cuentas del gas y la luz, que gracias a Dios aumentarían apenas un 300% o 400%). En una extinta librería de Avenida de Mayo había también una pila de la primera edición de La condición efímera, de Néstor Sánchez, que compré íntegra para regalar. Pues, volviendo al presente, Caja Negra presenta en un solo volumen lo más interesante de esos dos grupos literarios –Opium y Sunda, nombres de las sendas revistas que los congregaron– con prólogo del propio Cippolini y edición y selección a cargo de Federico Barea, repleta de textos nunca antes publicados, fotografías desconocidas, reproducción de afiches impecables. No recuerdo un libro tan bien editado desde hacía muchos años. Argentina beat es la mejor introducción existente a una cierta forma de bohemia porteña de los 60, hecha tanto de ingenuidad y candor como de locura y genialidad.

Palabra demasiado utilizada y por eso de escaso valor descriptivo, margen sin embargo es el término preciso para referirse a esos escritores. Estaban realmente en un margen. Sus biografías –hechas de lumpenaje, chifladura  y muerte– no dejan de confirmarlo. En el margen de un campo cultural que en los 60 sufría un proceso de modernización, del que Opium y Sunda fueron parte, y a la vez, su palo en la rueda.