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Cinco meses del gobierno PRO

Los datos de pobreza y destrucción de empleo en lo que va de gestión de Mauricio Macri.

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Foto:Archivo.

La contracara tradicional de las políticas de megaendeudamiento y valorización financiera que lleva adelante el gobierno de Cambiemos es el daño social que, a sólo cinco meses de gestión, resulta muy profundo.

La erosión del ingreso familiar por el aumento exponencial de precios sumado al desempleo construyó una coyuntura socioeconómica explosiva.

El aumento de la Canasta Básica de FIEL –consultora insospechada de animosidad contra el actual gobierno– alcanza ya al 22,7% en cuatro meses y es inédito en la última década.

Imaginemos para observar el daño que la canasta básica proyecta un crecimiento semestral del 30% mientras que jubilaciones, pensiones y AUH se actualizaron al 15% para seis meses y todas las convenciones colectivas conocidas giran en torno a apenas el 30% anual de actualización. No extraña en este contexto el 1,4 millones de pobres adicionales agregados en cuatro meses, esto es ocho pobres por minuto transcurrido desde que Mauricio Macri asumiera la presidencia.

Cabe acotar que del 1,4 millones de nuevos pobres, 5,6 millones son menores de 18 años, por lo que no es de extrañar que, por ejemplo en la provincia de Buenos Aires se duplicara el número de niños que concurre a comedores escolares respecto a 2015 como forma de paliar la ausencia de ingresos para solventar la comida en el hogar.

Adicionalmente hoy la crisis de empleo es muy extendida.

La Unión de Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART), informa que tal como lo muestra el cuadro la cantidad de trabajadores asegurados cayó en 90 mil desde diciembre, de ellos 57 mil pertenecen a la construcción que vio caer su actividad verticalmente por el freno a la obra pública y el Plan Procrear, así como una fuerte caída en la actividad privada a punto que los proveedores de insumos para la construcción muestran un descenso de 22,3% respecto a abril de 2015.

Esta caída de actividad en los proveedores es muy importante, y explica que por cada puesto de trabajo directo que se pierde en la construcción, por el efecto multiplicador sobre actividades afines, se pierden otros dos puestos de trabajo de manera indirecta, muchos de ellos informales, por lo que la magnitud del daño sobre la trama de empleo es mucho mayor que la que refleja la estadística de la Uocra.

Por otra parte, se registraron hasta hoy tres mil despidos en la actividad petrolera y 33.052 despidos estatales, por lo que el conjunto del sector formal privado y estatal ha perdido ya no menos de 200 mil puestos de trabajo, a los que hay que sumar los puestos informales de difícil registro, pero que normalmente en coyunturas de baja del consumo interno son más intensos que en el sector formal.
Así las cosas, es de toda lógica elevar el número de desocupados a un piso total de 250 mil puestos de trabajo perdidos en sólo cuatro meses, algo así como dos mil puestos diarios sacrificados en el altar de las nuevas políticas neoliberales de Cambiemos.

Y esta trampa contra el empleo la armó Mauricio Macri solito, nada hay de “pesada herencia” en la actual destrucción de empleo.

Por el contrario, el contraste con lo sucedido en la década pasada es notable, incluso con los años de mayor dificultad en la generación de empleo entre los años 2010 y 2015, el empleo registrado creció todos los años, y de punta a punta en más de 830 mil personas, como se observa en el cuadro final con datos de AFIP-SIPA.

En fin, la inflación destruye el poder adquisitivo del salario, la generación de empleo se acabó y el endeudamiento galopante ha recomenzado, felicidad casi completa.

Lo único fulero de estos cinco meses es que la mayoría de los encuestados piensa que “Macri gobierna para los ricos”. Pero ¡qué barbaridad!

Cuánta confusión reina entre la gente, estimados lectores de PERFIL.

*Director de Consultora Equis.



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