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Congreso y mercados, como esperando abril

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"Mucho más allá de mi ventana mi esperanza jugaba (...) Como esperando abril."

Silvio Rodríguez (1974)

 

Antes que el optimismo, siempre, el terror precede a los consensos, y en la Argentina nos cuesta escapar a aquella lógica. Incluso entre los revolucionarios de Cambiemos, solamente la sombra de la disparada inflacionaria y los escalofriantes primeros números de destrucción de empleos calmaron salvajes internas entre los distintos palos económicos.
Después de frenar la escalada del dólar en un valor sub $ 16, la difusión de datos sindicales que revelaron la pérdida de unos 65 mil puestos de trabajo en tres meses dio pie a la revisión de todas las estrategias, en especial las que generaban expectativas de un cambio de gabinete y políticas con rumbo hacia una shock descomunal.

No fue menor la disposición de encuestas, como las que se muestran aquí, con marcadas caídas de expectativas del consumidor, luego de un pico en dos años en diciembre-enero. La muestra realizada por Thomson Reuters/Ipsos Argentina hasta el 4 de marzo reflejan esencialmente el deterioro creciente a partir de los anuncios de ajuste de las tarifas.
Entre el menor empleo y la mayor inflación, el Gobierno se refugió en las  efectividades conducentes: sostuvo el endurecimiento monetario para controlar al dólar con la suba de tasas. ¿Logrará salir a tiempo para no alimentar más aún al parate productivo con la reducción de créditos? Como se explica en esta edición de PERFIL, salvo las exportaciones agropecuarias, no hay sectores que puedan mostrar avances, y el crédito al sector privado no deja de caer desde el levantamiento del cepo cambiario.

Hasta el momento, ninguna política industrial y productiva –de las pocas que tienen visibilidad– pudo con la caída de Brasil, que no deja de aportar novedades de mal en peor.  No obstante, habría una luz. “Hay que pensarlo como una oportunidad para la reasignación de inversiones de un país a otro, y por eso es muy importante contar con un mensaje consistente de hacia dónde vamos”, explicó Martín Redrado, ex referente del massismo, tras entrevistarse con el presidente del Banco de Inglaterra, Mark Carney.
El mensaje que está articulando el Gobierno, radica en realidad en una efectiva coordinación de políticas, más que en un cambio. Economía & Regiones, fundada por el ministro del Interior Rogelio Frigerio lo definió así: “una estrategia macroeconómica corrigiendo los grandes desequilibrios heredados: por el lado monetario/cambiario, se aplican medidas de shock, mientras que en la esfera fiscal se emplearían correcciones de carácter gradual”.

Suma y sigue. De ambos lados hay concesiones. Para calmar a los “halcones del shock”, Alfonso Prat-Gay les dedicó los primeros resultados fiscales con ajuste del gasto público. Con cierta creatividad, para reflejar la inercia de la herencia del último tramo kirchnerista, mostró una desaceleración del déficit primario en enero, cuando aumentó 22,6% contra el 34,5% del promedio de 2015. Los ingresos primarios crecieron 29,7%, aunque el año pasado habían aumentado 31,6%.
La mala noticia de la inflación de 4,8% en febrero, según los índices del Congreso, fue de todos modos un alivio para el gabinete económico: aseguran que el impacto en el índice de los aumentos de las tarifas eléctricas no deja ver la desacelaración de los productos de consumo masivo.
El Gobierno deja trascender que apuesta a mejores tiempos, a partir de abril, aunque los precios de marzo podrían seguir jugándoles malas pasadas. Para esa fecha espera que se estabilicen variables.

Supermartes. Para fines de marzo, también, el Gobierno apuesta a cerrar el capítulo de las leyes necesarias para  concluir la negociación con los holdouts. El martes será un día clave en Diputados para la aprobación del paquete. Como lo anticipó PERFIL, había chances de pequeños cambios al proyecto, pero aún se mantienen restricciones para ir al fondo de la oferta, como pretendería el Frente para la Victoria en un alarde de “si no pudimos nosotros no podrá nadie”. Confiados en la negociación cruzada de coparticipación para las provincias, el Gobierno se encamina a lograr también los votos necesarios para las leyes en el Senado, lo cual se demorará dos semanas más. El rito del diezmo a la nueva oposición se cumplirá a rajatablas. Será el tiempo necesario en que Prat-Gay y el secretario de Finanzas, Luis Caputo, se tomarán para afilar las emisiones de bonos que lanzarán por US$ 12
mil millones para pagarle a los holdouts. Esperan llegar a abril, al 14, más precisamente, último plazo para el pago a los holdouts que se sumen a la oferta del Gobierno argentino, con todo listo, y si la actividad industrial, del empleo, de la inflación le dan la tregua que necesita, podrá el Gobierno, entonces, cantar una moderada victoria.



Ariel Cohen