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Consenso, más allá del litigio

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Nuevamente, la Argentina se ve frente a la urgencia de un dilema como el de los fondos buitre. Más allá del problema financiero que implica para el país, la dinámica de este tipo de urgencias nos hacen perder de vista definiciones estratégicas elementales que, de no preverse, terminan comprometiendo nuestro futuro.  Dar estos y otros debates en un marco institucional que fije metas y prioridades para el desarrollo se vuelve crucial.

Entre la batería de consensos indispensables para el desarrollo se encuentra la constitución de un Consejo Económico y Social capaz de articular virtuosamente Estado, sectores empresariales, del trabajo y sociales. Es un objetivo que nuestro país ha perseguido a lo largo de 200 años, pero casi nunca conquistó. Por eso es que desde la Cámara de Diputados impulso un proyecto para crear el Consejo Económico y Social Argentino.
La historia del país nos ha encontrado en múltiples ocasiones siendo rehenes de una lógica pendular autoimpuesta, que no nos permitió avanzar nunca sobre los consensos, sino que constantemente nos empujó a la refundación de proyectos de país, fruto del desencanto más que de la acción propositiva. Fueron arquitecturas urgentes aplicadas a castillos de naipes endebles.

Hemos sido testigos de cómo diferentes corrientes de pensamiento han instaurado la idea del “barajar y dar de nuevo” recurrente como el único camino viable para la Argentina. Más allá del problema de superficie, aquel que nos lleva a tropezar varias veces con la misma piedra, existe una cuestión de fondo sobre la que tenemos que reflexionar: la imposibilidad de constituir instancias de diálogo institucionales que no vayan detrás de la coyuntura. Por ello, pensar hoy en un organismo como el Consejo Económico y Social es imprescindible si queremos evitar la lógica de “parches” que flaco favor nos ha hecho.

¿Es esta propuesta una empresa sustentada en una originalidad sin filiación ni precedentes? La respuesta es no. Muchos países han zanjado la brecha entre improvisación y previsión, proponiéndose un trabajo mancomunado que trasciende las coyunturas electorales y las administraciones del Estado fruto de las mismas.  

Obviamente, el Consejo Económico y Social de nuestro país debe adaptarse a las particularidades y especificidades argentinas. Esa es una parte seminal de la tarea. En este sentido, el organismo que desde el Frente Renovador estamos pensando para nuestro país tiene como función primordial elaborar propuestas de políticas, estudios o informes en materia social, económica y laboral. Al mismo tiempo, emitirá opinión previa, no vinculante, sobre anteproyectos de leyes que estén relacionados con cuestiones económicas, laborales y sociales o en materias que le sean sometidas a su consulta por el Poder Ejecutivo y Legislativo Nacional.

Si rastreamos nuestra historia reciente veremos que iniciativas complementarias han funcionado de manera aceptable. Gracias al compromiso de los actores sociales que lo llevan adelante, el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil ha demostrado ser un pilar sólido sobre el que diseñar una institucionalidad perdurable en el tiempo.

El actual dilema con los fondos buitre reactiva la encrucijada de la restricción externa, un problema recurrente y que continuamente ha frustrado el desarrollo argentino. El Consejo Económico y Social podrá evitarnos los sacudones y vaivenes que a través de la historia han atravesado a la economía argentina, dándole previsibilidad en el largo plazo y otorgándole racionalidad a políticas de Estado que trasciendan gobiernos y coyunturas globales.

Lo que estamos debatiendo es cómo una estrategia nacional consensuada debe insertarse en los programas gubernamentales. Una estrategia que no oscile pendularmente, sino que permanezca abierta a recalibraciones capaces de reafirmar mediante la constancia el camino hacia el desarrollo.

Y para ello los criterios consensuados entre gobiernos, asociaciones sindicales, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones empresariales serán el insumo fundamental para aprovechar las potencialidades existentes en la economía argentina y establecer las bases para un crecimiento sustentable. Comprometernos todos, ya no sólo en un consejo, sino en un proyecto de país.

* @dmvasco Secretario de la UIA. Diputado por el Frente Renovador.



José Ignacio De Mendiguren