COLUMNISTAS UNA ESTRATEGIA

Contra el robo de autos

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Todo estado debe diseñar una estrategia contra la criminalidad. En el diseño de esa estrategia se debe determinar qué delitos se combatirán con especial empeño, qué delitos se considera más importante prevenir y reprimir. Además del narcotráfico, hay otro tipo de delito que por sus particularidades suele actuar como multiplicador, y está relacionado a la comisión de delitos graves y gravísimos como los homicidios. Este delito es el robo de automóviles y se cometen 136 por día en todo el país.

Actualmente, la tecnología antirrobo de algunos automóviles ha avanzado al punto tal de resultar sumamente difícil sustraer un automóvil sin poseer la llave o dispositivo de arranque. Este avance ha provocado que los delincuentes elijan atacar a su ocupante cuando el mismo se encuentra dentro o en cercanías del rodado. Hoy en día el 35% de los robos de automóviles se realiza a mano armada, generando así una espiral de violencia.

Este tipo de delito hoy se ha transformado. Hasta aproximadamente el año 2001, la mayoría de los talleres clandestinos en la Provincia de Buenos Aires eran de dimensiones considerables, casi imposibles de pasar desapercibidos. A partir de entonces, y debido a una mayor presión por parte del estado y al avance en la tecnología utilizada para el despiece, los talleres se volvieron más pequeños, muchas veces disimulados en domicilios particulares y de difícil detección.

Como en toda tipología delictiva, en el robo de autos también es posible determinar patrones que permitirían combatir con mayor precisión este delito. Desgraciadamente, el Sistema de Alerta Temprana del Sistema Nacional de Información Criminal no publica cifras actualizadas desde 2008. Sin perjuicio de esto, un análisis de las últimas cifras difundidas permite echar luz sobre algunos de estos patrones. De acurdo a ese sistema, se trata de un delito con muy baja tasa de resolución, solo el 18% de los autores fue identificado. También que la vía publica es elegido por sobre domicilios y comercios para cometer el delito. El 83% de los mismos se comete en dicho lugar. También es posible determinar la franja horaria más recurrente, la que va de las 18 a las 24 horas y es cuando se comete la mayor proporción de casos: el 33%. Es un delito cometido principalmente por hombres, ya que las mujeres cometieron solo el 4% de los casos en los que se pudo identificar el género del autor. Finalmente, vale destacar que el 50% de los autores son  mayores de 21 años, pero los menores de 18 comete el 16,6% de los casos. Como se puede comprobar, las estadísticas son una herramienta no solo útil para la investigación académica, sino también para el desarrollo de estrategias ajustadas contra el delito. Igual de importante resulta el aporte que puede realizar el sector privado.

En la Argentina lamentablemente en lo que respecta a seguridad, el sector privado es contemplado como un agente externo a la política estatal, y no se implementan programas conjuntos de relevancia. Una reducción en la cantidad de siniestros beneficiaria a usuarios y empresas de seguros por igual. Una vez detectado los patrones metodológicos y geográficos, sería posible implementar de manera sencilla  en el corto plazo un programa conjunto con el sector privado para disminuir la cantidad de casos.

La tecnología juega en este sentido un rol relevante. A principios de 2009, la presidente Cristina Fernández de Kirchner anunció un plan para instalar cámaras de vigilancia en los municipios de la provincia de Buenos Aires más afectados por la inseguridad. En ningún caso se puso como requisito que los sistemas de video vigilancia contaran con el útil sistema de detección y lectura de chapas patentes. De este modo se perdió una excelente oportunidad para que el estado cuente con una herramienta tecnológica que decididamente colabore para la disminución de los delitos.

*Coautor del libro El poder narco.



Eugenio Burzaco