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Correr al dólar con los intereses contrae a la economía

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En particular, existen varios elementos necesarios para mejorar nuestra economía y finanzas.
Ya he mencionado, en reiteradas oportunidades, que el presente gobierno ha logrado más de una década de crecimiento, el cual, con los errores que se le quieran achacar, es innegable.
Pero los modelos se agotan y hace falta cambiar para mejorar, o a veces, para mantenerse.

La Argentina está en estos días viviendo una crisis (o sufriendo una transición al final de un esquema), la cual expresa en el valor de la divisa la ansiedad de los inversores para defender el valor de sus activos/ahorros.
En rigor de verdad, el nivel de reservas, los números fiscales, y la acumulación de ganancias, son una plataforma ideal para encarar la corrección, que no debiera ser traumática.
Pero, medidas aisladas, marchas y contramarchas, y algunos errores repetidos, bien pueden magnificar lo que no debería ser tal.

Cuando menciono repetición, me refiero a controles de precios, aumento de impuestos que restringen el consumo, como el de autos/motos, algo que sumado a la devaluación oficial pone a dichos sectores absolutamente “en la banquina”, con todo lo que ello conlleva, medidas tendientes a querer manejar la balanza de pagos restringiendo importaciones, presionando a exportadores. Más de lo mismo: esto se ha hecho en el pasado, sin obtener nunca un resultado real.
Entre estas recetas, hay una aún peor: querer “correr” el valor del dólar con la tasa de interés.  Este error, afecta a toda la economía y las finanzas, fundamentalmente de las Pymes, el verdadero motor de nuestra economía.
La suba de la tasa de interés contrae nítidamente el nivel de actividad: con menor actividad, menor recaudación, empleo y consumo.

¿Es que aún no lo sabemos?
La “carrera” tasas vs. dólar, nunca alcanzó su objetivo, y si la divisa se dispara por desconfianza, no hay tasa que retenga los pesos, o por lo menos, que lo haga a niveles razonables. Una suba muy temporal, dentro de un plan de adecuación del esquema, es obviamente, tolerable.  Pero la historia enseña que una vez que las tasas suben (sobre todo las activas) lo hacen por el “ascensor” y bajan por la “escalera”.  Con lo cual, terminamos agregando más problemas que soluciones.

¿Qué hace falta? Un plan integral que genere confianza: atacar la ecuación fiscal, no bajar el nivel de actividad, revertir los impuestos distorsivos (como los recientes), arreglar los problemas de deuda, lograr estadísticas aceptables por todos, y clarificar el respeto a las empresas privadas mediante (repito) una Ley de Protección a la Inversión privada, donde las estatizaciones deban pasar por el Congreso con mayorías importantes.
Este gobierno tiene dos años por delante, y no sólo él: todos los tenemos.  Es fundamental el consenso entre todos los protagonistas presentes y potenciales futuros, y lograr una transición ordenada en lo económico como lo es en la mayoría de los países: la política va por un lado, y con la economía y las finanzas no se joroba. 

Si se quiere “doblar”, y así lo deciden las mayorías populares, debe ser de a poco y considerando no perder lo ya conseguido.
Ese es el desafío, no el valor del dólar.

* Director de First.



Miguel Arrigoni