COLUMNISTAS AGUA POTABLE


Corresponsabilidades

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Todos tenemos derechos al uso personal y doméstico del agua. La disponibilidad, la calidad y accesibilidad son aspectos esenciales en el ejercicio del derecho al agua. La escases de agua afecta a más del 40% de la población mundial y probablemente esta carencia se incremente en el futuro. Según el Censo del 2010 en la Argentina el 16% de las viviendas no tenía acceso al agua corriente de red. Las provincias donde este déficit era mayor son: Misiones (28%), Buenos Aires (25%), Santiago del Estero (24%), Chaco (23%), y Formosa (23%). Las estimaciones de la Encuesta de la Deuda Social en 2015 indican que 16% de los niños/as no accede al agua de red en sus viviendas y esto sucede en el 30% en el Gran Buenos Aires. Los niños/as que viven en villas o asentamientos tienen 5 veces más chances de no acceder al agua de red que pares en espacios residenciales formales (33% y 6%, respectivamente).
Además de políticas de Estado que avancen sobre una distribución equitativa de los recursos asociados al acceso al agua, se requiere de una mayor concientización de la sociedad sobre los beneficios de la hidratación con agua potable. En efecto, sólo 20% de los niños/as y adolescentes en la Argentina elige el consumo de agua pura en los diferentes dominios de su vida cotidiana, mientras que el resto solo ocasionalmente consume agua.
Es importante fomentar su consumo  en el espacio doméstico enseñando a los niños/as a preferir el agua. Los adultos deben dar el ejemplo pero también garantizar la disponibilidad de agua. Se estima que 44% chicos/as no suele consumir agua de modo habitual en las comidas (7% nunca lo hace).
La disponibilidad de agua durante la jornada escolar es fundamental. Una adecuada hidratación se asocia de modo positivo con la función cognitiva. No obstante, en las escuelas no se favorece el consumo de agua de modo gratuito. Se requiere de la instalación de bebederos en los espacios escolares y públicos. Ofrecer agua potable en desayunos y almuerzos escolares, antes y después de las actividades físicas o deportivas y en los recreos. Desde el espacio escolar se puede fomentar el consumo de agua como bebida principal a través de actividades, proyectos y campañas. Asimismo, enseñando a los niños/as las cartas de color urinario que son una excelente herramienta motivacional en la adquisición de un hábito saludable.
Todos podemos colaborar en la concientización y formación de los niños/as en el hábito de consumir agua. Sin embargo, los Estados tienen responsabilidades superiores en custodiar el acceso a servicios de saneamiento adecuados y al suministro de suficiente y regular de agua. Así como velar por una distribución equitativa de tan valioso recurso para las generaciones presentes y futuras.
El mercado también es corresponsable y puede sumarse a la realización de campañas en favor de la promoción del consumo de agua potable y colocar en todas las etiquetas la frase “El agua es la bebida ideal para garantizar una hidratación saludable”. También pueden cumplir con obligaciones como la de clasificar el agua que se comercializa de acuerdo a lo establecido en el Código Alimentario Argentino (CAA), cumplir con las normas de rotulación, composición y publicidad, y ofrecer diversas opciones de agua a precios módicos.
El agua es un bien social, económico y cultural que requiere de un tratamiento integral por parte de las políticas estatales. El ejercicio del derecho al agua y el saneamiento son fundamentales en tanto habilitantes del ejercicio de otros derechos. Los Estados tienen el desafío de garantizar estructuras de oportunidades más equitativas y que favorezcan a las poblaciones más vulnerables.

*Coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (ODSA-UCA).



Ianina Tuñon*