COLUMNISTAS MANIQUEISMO


Corrupción y realismo mágico

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Es insólito ver en la televisión a un fiscal, buscando dinero en el desierto rodeado de canes que olfatean dólares. Tampoco se entiende por qué alguien podía esconder billetes de esa manera, tener propiedades agrícolas más extensas que el estado de Israel, ser de la íntima confianza de la Presidenta.

Tampoco suena lógico el fanatismo de algunos que atacan a Macri. Eduardo de la Serna, miembro de un grupo de curas kirchneristas, pidió su dimisión, otros iluminados agreden con brutalidad al Presidente.

José López fue un funcionario que manejó los contratos de construcción de la intendencia de Río Gallegos, la provincia de Santa Cruz y en la Nación, sirviendo a Néstor y Cristina Kirchner durante 25 años. Hace poco, asomó de madrugada, lanzando bolsos con más de diez millones de dólares y relojes de lujo por sobre la muralla de un convento de monjas de claustro. Dice que iba a donar esos fondos para las obras de tres monjas de clausura ¿Qué obras mantienen?

Este convento es extraño. Hace tres meses alguien lo rodeó con una alambrada de púas, con lonas y puso cámaras, operadas a distancia por un sistema de seguridad que filma lo que se mueve. Un convento propio de una película de Kubrick. Cuando llegó la policía, encontró a López y a las monjas en la cocina con el botín. Al examinar la capilla encontraron tres bóvedas, escondidas debajo del altar, protegidas por una alfombra cosida al suelo. Las monjas dijeron que era la tumba de un obispo que vivía en el convento, la policía encontró que estaba enterrado en otro lado, abrió las misteriosas construcciones que iban a alojar ilegalmente cadáveres, o alguna otra cosa. Según los vecinos y el intendente del municipio, durante el gobierno anterior en el convento se organizaban asados a los que concurrían en coches de alta gama, altos funcionarios, artistas, personajes importantes. ¿No podían organizar sus asados en un sitio menos estrambótico?

En medio de este torbellino de denuncias, dicen que se han formado una unidad básica para la protección de la corrupción, integrada por personajes y autoridades importantes, algunos prestigiados y otros de dudosa reputación, todos simpatizantes del modelo K. Así como usaron una casa de oración para jugar con sus fechorías, ahora pretenden manipular el mani pulite que impulsan algunas personas idealistas, para que quede impune la estructura extorsiva estatal más grande de la historia para volver al poder. Por un lado, quieren identificar y perseguir a los empresarios que sucumbieron a la extorsión y se vieron obligados a pagar coimas cuando se enfrentaban al dilema de aceptar las normas de un sistema corrupto o de-saparecer. Si los delincuentes que secuestran personas fuesen del mismo partido que estos personajes, seguramente les ofrecerían una ley del arrepentido para que obtengan la libertad, a cambio de denunciar a quienes pagaron los rescates sin demostrar el origen de los fondos y sin reportar ese gasto a la AFIP. Los encubridores tratan de instalar que todo es lo mismo: saquear miles de millones manipulando al Estado o pertenecer al directorio de una offshore, chantajear que ser víctima del chantaje. Los más corruptos se ponen piel de oveja.

Por otro lado, hay que evitar el maniqueísmo. No cabe lanzar una caza de brujas acusando a todos los kirchneristas de ser delincuentes. Entre ellos hay mucha gente idealista que militó en un proyecto porque creía que beneficiaría a los pobres y no a una mafia. Puede argumentarse que eran demasiadas las evidencias, que todo el mundo sabía lo que ocurría, pero las ideologías y los fanatismos nublan la mirada. Es cierto que todos hablaban de esto y muchos tienen su cuota de complicidad con algo que era incontrolable. Fueron pocos los que, como PERFIL, nunca pidieron el voto por la Compañera o la aplaudieron, pero no tienen la misma responsabilidad quienes manejaban la fuerza del Estado para chantajear y quienes tuvieron que vivir en ese Gulag.

Lo mismo pasa con la Iglesia: como toda institución, está conformada por algunos poco recomendables y por gente que cree en principios. Es indudable el mérito de muchos curas que trabajaron con los pobres en las villas, ayudándoles a enfrentar la pobreza creciente de la década más próspera de la Argentina. En muchos órdenes como la educación la Iglesia hace un aporte muy importante. Lo censurable es la manipulación que hacen los políticos de una institución que está para otra cosa y la mezcla de la política con la religión. Sería ridículo que Macri corretee por el mundo para oír misa cuando viaja el Papa y después afirme en las Naciones Unidas que el EI le quiere asesinar por ser amigo de Bergoglio. Lo mejor para la sociedad y para la propia Iglesia es que se consolide un sólido laicismo como el que existe en todos los países progresistas de Occidente.

*Profesor de la GWU, miembro del Club Político Argentino.



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