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Coyuntura crítica

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Más que una crisis per se, mejor sería decir que en estos  días estamos frente a una coyuntura crítica. Es decir, la forma en que se resuelvan algunas incertidumbres políticas y las decisiones que se adopten en política económica abren diferentes senderos por los que se dará el derrotero de 2014 y las probabilidades de normalidad político institucional para 2015.

De combinar la dimensión política y la dimensión económica surgen dos escenarios extremos obvios, con diferentes posibilidades de ocurrencia y, digamos, dos o quizás un continuo de escenarios intermedios. Desde luego,  hay también sorpresas imprevisibles, pero sobre éstas es imposible decir algo, no serían tales si pudiéramos decir algo.

En el primer escenario −imagino que el que todos deseamos− el escenario de “normalidad”, el gobierno recupera la iniciativa política, reconstruye la coalición de gobierno, reequilibra la relación de poder entre el PJ de los gobernadores y el kirchnerismo “no pejotista” (por llamarlo de algún modo),  logra acordar y satisfacer la demanda sindical en las paritarias de marzo, acuerda con los empresarios, ordena la política macroeconómica dentro de lo políticamente posible (digamos: controla la inflación, adecua el gasto a las posibilidades fiscales y ordena la disponibilidad de reservas) con decisiones que puede sostener a mediano plazo, vemos el mundial en calma, y llegamos a fin de año con normalidad.

En el segundo escenario, ahí si el de “crisis” −el que nadie desea−, el gobierno queda atrapado en la dinámica de encontrar responsables y conspiraciones, la coalición de gobierno se encoje, no se reequilibra la relación con el PJ, se pierden apoyos de dirigentes territoriales y sociales, las demandas sindicales rebasan la capacidad fiscal del gobierno de satisfacerla, el gobierno no logra acordar con los empresarios, las medidas de gabinete económico se suceden unas a otras corrigiendo la anterior, vemos el mundial, y es difícil pensar como terminaríamos el año.
Entre ambos escenarios hay matices. Por ejemplo, que la dimensión política esté más acorde con el primer escenario y la dimensión económica más tirando al segundo, un escenario probable. O quizás  al revés, la dimensión política cercana al segundo escenario aunque la situación económica cercana al primero, lo cual es mucho menos probable que el anterior.

¿Qué sendero atravesaremos? Es difícil predecir antes, siempre es más fácil analizar con el diario del lunes. Pero sin duda estamos en un punto crítico en donde se definen las tendencias. Y aquí los actores pujan por favorecer el tránsito por senderos, o la realización de escenarios, que le son más favorables. Hay agentes que tienen más poder que otros en la coyuntura para incidir sobre los escenarios. Dentro de los actores políticos, medianamente organizados, aún es la coalición de gobierno la que tiene más incidencia en la definición de escenarios y dentro de ésta el PJ, más que las diferentes versiones de la oposición que aún dependen de las redefiniciones al interior del FPV.

Dentro de los actores económicos, al parecer los exportadores tienen una mayor capacidad de afectar o condicionar decisiones económicas, al menos así parece reconocer incluso la intelligentsia kirchnerista aunque adjetivando esa influencia como negativa.

Dentro de los actores sociales, sobre todo en el contexto de negociación que se abre hacia las paritarias de marzo, los sindicatos aparecen como la pieza clave.

Bajo ciertas restricciones (inflación, reservas y déficit) la forma en que se resuelva el juego de poder entre los actores marcará la tendencia.

A diferencia de otros momentos en donde se resolvieron coyunturas críticas que desembocaron en crisis profundas, aún hay margen para recomponer polìticamente, articular sectorialmente sin confrontar y ordenar la economía. De eso dependerá si veremos el mundial con calma o sólo veremos el mundial.


*Profesor de la Universidad de San Andrés y doctor en Ciencia Política, Flacso, México.



Diego Reynoso