COLUMNISTAS CARROÑAS

Cría buitres

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Si es cierto lo que tan a menudo se dice, que no hay mal que por bien no venga, tal vez el mal, todo este mal, puede llegar a venirnos bien. El mal está a la vista: la resolución adversa de la Corte Suprema de los Estados Unidos, la obligación de buscar un acuerdo con ese 7 % con el que en su oportunidad ya no hubo acuerdo, la perspectiva cierta de tener que desembolsar un platal, de ponerla taca taca, de pagar sin protesto.

Pero quizás, con un poco de suerte, de la adversidad pueda obtenerse algún progreso. Los intensos sentimientos antibuitres que todo esto ha suscitado en la población en general, podrían profundizarse y extenderse, y aun convertirse en conciencia: conciencia de la indignidad que supone aprovecharse de las desgracias ajenas, aunque sea dentro de la ley; lo abyecto que es lucrar con la urgencia o la desesperación del otro, aunque ese otro lo admita y se preste; lo deleznable de todo hacer dinero con el propio dinero: ni con trabajo ni con servicio ni con un bien, sino con la plata misma.

Si una transformación de esa especie comenzara por un nivel más bajo de la escala, deberían ir cerrando, por pura inspiración ética, esas tantas casas de empeño que florecen en los alrededores de algún casino, y viven para el caso de la caída al abismo de esos pobres alucinados que acuden ya caminando por la cornisa, con lo último que les queda. Si siguiera por un nivel ya más alto, pasarían a revisar su buena conciencia esos que hacen o hicieron fortunas especulando con la ejecución de hipotecas, viviendo de los que tienen el agua al cuello, enriqueciéndose con los que no consiguieron salir. Y de mantenerse esa línea ascendente, se llegaría por fin al nivel de la renta financiera, a ese grado de la especulación que hasta se llegó a calificar como una cultura, a esa rueda de papeles y de números que no por nada recibió el nombre de “timba”.

Posiblemente haya llegado el momento, ya que tanto se habla de buitres, de gravar la renta financiera de manera completa y cabal. Todo el consumo paga impuestos, las ganancias pagan impuestos aun en salarios moderados. ¿Por qué toda la renta financiera no? Porque la patria, la mentadísima patria, tan acechada de buitres por lo visto, tiene su criadero de buitres también. Y por más que estos buitres vuelen más bajo que aquellos otros, si es que así fuera, no dejan de alimentarse de carroña. Otra cosa que se sepa no comen.



Martín Kohan