COLUMNISTAS

Cristina, Perón y el homenaje a la dictadura de Stroessner

PERFIL COMPLETO

“El gobierno argentino homenajeó a Paraguay por el asilo de Perón”, tituló el jueves 12 Tiempo Argentino. La crónica del diario ultraoficialista reflejó el acto organizado en la sede del consulado paraguayo en Buenos Aires para rendirle agradecimiento “al pueblo de Paraguay” por el asilo que le otorgó a Juan Perón, luego del golpe de Estado que derrocó al presidente argentino en 1955.

“Como canciller de la República Argentina, para mí es un orgullo venir a rendir tributo a todos los paraguayos”, dijo Héctor Timerman, que fue acompañado por su colega paraguayo, Eladio Loizaga, y los senadores argentinos Daniel Filmus y Aníbal Fernández. En el acto fue descubierta una placa, que lleva la firma de la presidenta Cristina Kirchner. Allí se lee: “A la República de Paraguay en reconocimiento al Asilo Diplomático otorgado por esta Representación al presidente constitucional Juan Domingo Perón, derrocado y perseguido por la dictadura cívico-militar, en septiembre de 1955”.

Lo curioso del asunto es que nadie mencionó al presidente paraguayo que había dado asilo a Perón. ¿Será porque se trataba de un dictador? Alfredo Stroessner, de él se trata, había asumido su gobierno de facto en 1954 y gobernó con mano dura por 35 años. Pero ni Timerman, ni Filmus, ni Fernández se refirieron al dictador. Tampoco nombró a Stroessner la placa que firmó Cristina.

Un mes antes del acto en el consulado paraguayo, la agencia oficial Télam –que también envió un cable sobre el homenaje de esta semana– había consignado que “un grupo de ciudadanos paraguayos, encabezado por el especialista en derechos humanos y ex preso político Martín Almada, presentó un pedido de investigación de la represión ejercida durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) ante el juez federal argentino Norberto Oyarbide, bajo la invocación del principio de Justicia Universal”.

Almada es un veterano abogado penalista que fue torturado por la dictadura de Stroessner, con participación de un represor argentino, y que a partir de 1989 se dedicó a recolectar datos de los delitos cometidos por el militar y por todas las dictaduras latinoamericanas en el marco del Plan Cóndor. En ese contexto, Almada logró descubrir los Archivos Secretos de la Policía Política de Stroessner, conocidos como “Archivos del Terror”. Y también fue el fundador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y por el Nunca Más al Terrorismo de Estado en Paraguay.
La investigación de los organismos de derechos humanos paraguayos calcula en más de veinte mil el número de víctimas totales por violaciones a los derechos humanos cometidas bajo la dictadura stroessnerista.

Durante su gobierno, el genocida suprimió las garantías constitucionales, mantuvo bajo control las actividades de los partidos políticos y ejerció una feroz represión. Pudo gobernar gracias al apoyo del Ejército y del

Partido Colorado. Fue en ese contexto en el que Paraguay le otorgó asilo a Perón.

Pero nada de eso comentaron los funcionarios argentinos que por recordar el amparo que recibió Perón –bienvenido sea, porque corría peligro su vida– cayeron en la contradicción de homenajear a una de las más feroces dictaduras sudamericanas.

Aníbal Fernández fue el que más aplausos despertó en el evento. El ex jefe de Gabinete recordó cómo fueron las horas que vivió Perón en la sede diplomática paraguaya hasta que fue trasladado a la cañonera Paraguay que lo llevó a Asunción por el Paraná. Al llegar, Perón agradeció “al humilde y digno pueblo paraguayo”. Un pueblo que vivía bajo un dictador.



Rodrigo Lloret