COLUMNISTAS

Crónica del ‘dark blue happy day’

PERFIL COMPLETO

Casi tan inimaginable como el repliegue a cuarteles de los responsables primarios de la seguridad ciudadana resultó la eficacia de una vieja regla de las guerras medievales para describir el principio del fin de un poder hasta aquí ejercido en las sombras por los cuerpos de seguridad provinciales. En efecto, las fortalezas dejan de ser inexpugnables cuando el derrumbe comienza a gestarse desde su interior.

Sin ese paso adelante en un intento de institucionalizarse como una instancia de mediación entre el orden y el caos que marcó límites reales a las representaciones democráticas, hubiese sido imposible tamaña ofrenda a 30 años de su recuperación: cualquier vestigio de legitimidad de esas fuerzas se incendió en la hoguera iniciada por ellos mismos en una opinión pública impávida y aterrada frente a un grotesco espectáculo de declaraciones.

La desnuda impotencia de gobernantes que pretendieron disfrazar de decisiones inapelables las concesiones frente a una crisis que carcomió su capacidad negociadora con el transcurso de las horas que median entre el día y la noche y un eventual recrudecimiento de los saqueos, fue parte destacada del festival.
También el balbuceo dubitativo sobre los principios elementales de una práctica que les resultó ajena como una negociación salarial fue la constante en los enunciados de los supuestos delegados policiales, con un momento de alto impacto en el acuerdo alcanzado en la provincia de Santa Fe. “Ahora saldremos a hacer lo que mejor sabemos”, aseguró sin poder precisar a qué protocolo de procedimientos aludía.

Tan insólito como el despliegue de gendarmes desprovistos de armas de fuego para evitar el contacto entre una multitud enardecida y desorientados efectivos del Cuerpo de Infantería que, en apariencias, procuraba defender la Casa de Gobierno en Tucumán, resultó el furioso cepo informativo impuesto pora los medios estatales y la prensa amiga en esa provincia y la de Santiago del Estero.

Como en otras anteriores, la señal de noticias TN volvió a capitalizar la falta de expertise y timming de sus operadores para establecer nuevas marcas históricas de rating para la televisión por cable: a las ya hechas conocidas por la gestión de Martín Sabatella en la Asfca, se suma ahora el aporte de José Alperovich y Gerardo Zamora con trazo propio para hacer de la ley de Medios una caricatura aberrante. Si hay algo que no se promueve con su aplicación es la democratización de la palabra.
No son los únicos que precisan de asesoramientos más ajustados en la quimera de modificar la agenda confeccionada por los acontecimientos. Anticipándose a algo que no llegó a ocurrir, la presidente Cristina Fernández, cargó contra quienes en apariencias, “partirán la pantalla” para mostrar en simultáneo imágenes de incidentes con el discurso que dio en el Museo del Bicentenario.

La figura argumentativa de la que se valió para marcar contraste con quienes delinquieron – “soy hija de trabajadores, nunca me sobro nada pero jamás se me ocurrió ir a robar un televisor mejor del que tenía”- no pareció la más feliz: elegido por ella misma para ser vicepresidente, Amado Boudou es investigado por presunto lavado de dinero.

Más habituada a la activa dinámica política que predomina en el Conurbano, la policía bonaerense evitó enredarse en el juego de destrezas gramaticales frente a los micrófonos. Un roce que pudo haber estropeado la tarea que se autoimpuso en la protesta: evitarle costos al nuevo jefe político que aceptan: Alejandro Granados, el ministro de Seguridad.

A tal punto fue cuidado el detalle que la única concentración tuvo lugar en la ciudad de Adrogué, partido de Almirante Brown, de estatus excepcional en la Tercera Sección Electoral: es el único de esa región cuyo Municipio responde a Sergio Massa. Buen lugar para que un dark blue happy day transcurra tranquilo y sin sobresaltos.

* Titular de la cátedra
“Planificación Comunicacional.” UNLZ.



Daniel Bilotta