COLUMNISTAS CLIMA Y ENERGIA

¿Cuántas veces me cortarán la luz este verano?

PERFIL COMPLETO

Ola de calor, consumo récord, cortes de luz. La pregunta del millón: ¿tendremos energía este verano? Cuando la sensación térmica comienza a subir, el interrogante sobre el suministro energético para los próximos meses aparece.

Para el año que viene, la asistencia financiera al sector privado para la ejecución de políticas energéticas y el desarrollo de obras de infraestructura rondará los $ 166 mil millones, cifra que duplica el presupuesto de 2014. Pero aun así, los especialistas del sector aseguran que se necesitarán entre tres y cuatro años más de obras sostenidas para recuperar la calidad del servicio, pues la inversión actual no es suficiente. Para paliar el déficit, nos vemos obligados a importar energía en grandes cantidades. Durante la primera mitad del año se importaron 121.175 MWh, duplicando el volumen de todo 2013 (54.414 MWh). En un día clave del mes de julio, como fue la final de la Copa del Mundo de Fútbol, Uruguay nos proveyó de 5.881 MWh, casi 12% más en esa sola jornada que el total comprado al país vecino entre enero y marzo.

Sucede que cuando colapsa la red de distribución –como ocurrió durante los últimos días de octubre–, los graves problemas de generación quedan encubiertos. Dado que la Argentina se encuentra al límite de su capacidad de generación eléctrica para atender la demanda existente, la realidad energética de nuestro país es extremadamente clima-dependiente. Los picos de temperatura, tanto de calor como de frío, afectan la disponibilidad de energía eléctrica por los consumos que traen aparejados. ¿El pronóstico? La temporada estival de los últimos diez años tuvo temperaturas históricas promedio de 30,6 ºC. La conclusión es directa y cada vez son más frecuentes las importaciones de energía. Pocos días atrás, sin ir más lejos, nuestro país tuvo que comprar de urgencia 580 megavatios a Uruguay para responder a los diversos cortes de electricidad producto de un verano anticipado.

Pero, qué se hizo en materia energética desde diciembre del año pasado a la fecha: Edenor y Edesur declaran haber realizado cerca de 700 obras para evitar los cortes de luz, con una inversión que habría superado los $ 3.200 millones. Los alivios pueden ser parciales, pero no generalizados. Paralelamente, las tarifas aumentan y se quitan los subsidios para algunos vecinos. Si bien los ajustes son necesarios, la transición debe ser gradual, contemplando medidas de mitigación focalizadas en los grupos más vulnerables. Las empresas que proveen servicios energéticos deben ser reguladas y monitoreadas por el Estado para evitar, por ejemplo, la desigualdad de costos en las facturas aun en los mismos barrios, y en muchos casos, entre casas vecinas. En muchas provincias del país, el protocolo de acción frente a la situación de crisis energética que se avecina todavía no está definido. Alertar a la población sobre procedimientos de seguridad, teléfonos de emergencias, refugios, oficinas de quejas y denuncias, e informar a los ciudadanos sobre la duración de potenciales cortes energéticos, daría cuenta de una administración nacional eficiente. Sincerarse sobre lo que falta hacer, reconocer los errores, trazar nuevos cursos de acción son siempre conductas de seriedad y responsabilidad. Esa es la obligación del Estado.

El modelo actual está llegando a su fin y a nivel mundial hay un cambio de paradigma hacia fuentes de energía limpias, sostenibles y económicas. El caso uruguayo es ejemplar. Para 2015 Uruguay alcanzará un 50% de energías renovables y se proyecta que al menos 30% de su matriz eléctrica provenga de fuentes no tradicionales, como la eólica y la biomasa. Al tiempo que reducen costos, disminuyen su dependencia climática, mejoran la interacción medioambiental y desarrollan nuevas capacidades industriales nacionales.

Al igual que nuestros vecinos del Este, también nuestro país debería ser capaz de revertir una tendencia histórica que liga al clima con la energía. Procurar la independencia energética y la integración regional mediante soluciones sustentables y políticas a largo plazo son las metas que se debe imponer el gobierno de todos los argentinos. Ser conscientes de los recursos que utilizamos, de cómo lo hacemos y tener presente la no perpetuidad de los mismos es el desafío que debemos superar como ciudadanos.

*Legisladora porteña por el PRO. Vicepresidenta de la Comisión de Ambiente.



Gabriela Seijo